La comunidad de Termales, corregimiento de Nuquí, lanza un grito desesperado, pide auxilio, ayuda urgente, a los gobiernos nacional, departamental y municipal.
Desde hace tres meses un terrible desastre está destruyendo la localidad. Los ríos Termales y Aguas Calientes, que confluyen al mar por la misma boca, sumados a la puja del mar Pacífico, han erosionado y desaparecido parte del corregimiento.
Hasta el momento han sido arrasadas diez viviendas, una cancha de fútbol, redes sanitarias y eléctricas, y varias cabañas turísticas. La iglesia, otras viviendas y construcciones están amenazadas. La vivienda que sirve de sede para los jóvenes deportistas de surf está en ruinas, a punto de ser llevada por la fuerza de las aguas.
Jhon Jaramillo Pandales, personero de Nuquí, se refirió al desastre que padecen los habitantes del corregimiento de Termales y reiteró que “el gobierno nacional brilla por su ausencia”.
Termales está ubicada al sur de la cabecera municipal de Nuquí, a unos 50 minutos en lancha.
Se requiere ayuda urgente para la construcción de espolones, terraplenes, espigones y diques.
Un video que circula desde ayer refleja la dramática situación. Una líder comunitaria de Termales clama por ayuda inmediata:
“Buenas tardes Colombia. Tenemos una problemática muy dura. Ni el gobierno, ni la gobernadora, el alcalde estuvo hace un mes, desaparecieron, mandamos video y nadie nos colabora”.
“Trabajamos con las manos. Es triste que Termales se va, Termales está llevado, sin ayuda de nadie. Se olvidaron de Termales. Pedimos ayuda, apoyo, soluciones”.
“No queremos promesas, queremos hechos. Estamos naufragando. Nos han dejado solos. Queremos máquinas, no nos mientan. No nos paran bolas. Nos dejaron solos”.
Otros corregimientos de Nuquí que sufren de erosión son Partadó, Panguí, Jurubirá y Arusí.
El fenómeno de erosión marina-costera viene afectando casi todas las poblaciones chocoanas del Pacífico, en los municipios de Litoral de San Juan, Bajo Baudó, Nuquí, Bahía Solano y Juradó.
Se requieren acciones de prevención en toda la costa pacífica chocoana para prevenir una catástrofe.




