
Cada mes el Departamento Administrativo Nacional de Estadística (DANE) publica el informe de desempleo de Colombia. Y siempre Quibdó figura como la ciudad capital con más desempleo general y con más desempleo juvenil.
De acuerdo a las últimas cifras del DANE, el desempleo en Colombia en marzo 2024 aumentó al 11.3% y en Quibdó empeoró a 29.7%, muy por encima de todas las demás ciudades. Y en desempleo juvenil, de 15 a 28 años, Quibdó también ocupa el deshonroso primer lugar, con una cifra del 36,4 %. En otras palabras, gran parte de los jóvenes quibdoseños en edad de trabajar están excluidos de oportunidades de empleo y Quibdó está perdiendo un alto porcentaje del potencial de la juventud que, si hoy accediera a las oportunidades requeridas, podrían contribuir al desarrollo social y económico de la capital chocoana.
Funcionarios del gobierno nacional siempre repiten que Quibdó y el Chocó son su “prioridad”, pero las estadísticas los desmienten.
El desempleo en el Chocó es estructural, obedece a la precaria producción agrícola y urbana en el departamento, a la carencia de manufacturas, industrias, vías de comunicación, poca cobertura y calidad de los servicios públicos (salud, energía, agua potable, conectividad, alcantarillado, educación). Y a ello se suma la absurda y bestial política oficial de destruir los equipos y el sector de la minería, fuente clave de empleo en el Chocó, la reducción del empleo en el sector público y la casi nula ejecución de obras de infraestructura y de proyectos productivos.
La base para reducir el desempleo es el cumplimiento de los acuerdos firmados en los distintos paros cívicos del Chocó, acuerdos que no han sido honrados por los gobiernos a ningún nivel.




