El Servicio Geológico Colombiano, SGC, a través de la Red Sismológica Nacional de Colombia, comparte una actualización sobre la secuencia sísmica asociada al sismo de magnitud 7,4 Mw, ocurrido el pasado 10 de agosto de 2026.
El Servicio Geológico Colombiano (SGC), entidad adscrita al Ministerio de Minas y Energía, a través de la Red Sismológica Nacional de Colombia (RSNC), informa que desde la ocurrencia del sismo del 10 de agosto de 2026, de magnitud 7,4 Mw, el SGC registra una actividad sísmica importante en los departamentos de Chocó y Tolima.
1. Sismicidad en el departamento del Chocó
El análisis de la distribución de los sismos permite distinguir dos grupos principales (ver figuras 1 y 2):
El primer grupo (círculos verdes en la Figura 1) se concentra principalmente en los municipios de San José del Palmar, el Litoral de San Juan y Sipí, con profundidades entre 70 y 105 km, consistentes con sismicidad intraplaca al interior de la losa subducida.
Los epicentros de esta secuencia se alinean preferentemente en dirección noreste-suroeste, concordantes con el plano de ruptura del evento de magnitud 7,4 Mw, y su evolución corresponde al comportamiento esperado de una secuencia de réplicas: tras el evento principal se registró una actividad elevada que ha disminuido progresivamente en frecuencia y magnitud.
Hasta la fecha se han registrado más de 330 sismos asociados a este grupo, de los cuales dos presentan magnitudes iguales o superiores a 4,0 ML. La réplica más fuerte, de magnitud de 4,8 ML, ocurrió el mismo 10 de agosto a las 8:18 a. m., a una profundidad aproximada de 95 km.
El segundo grupo (círculos amarillos en la figura) se concentra en las inmediaciones de los municipios de Istmina, Medio San Juan, Sipí y Litoral del San Juan, con profundidades entre 30 y 60 km y una alineación preferente en dirección norte-sur.
A diferencia del primer grupo, no se observa el decaimiento progresivo de la actividad sísmica en términos de magnitudes ni del número de eventos, característico de una secuencia típica de réplicas. Por el contrario, la sismicidad se mantiene activa, con fluctuaciones en el número y la magnitud de los eventos, un comportamiento compatible con lo que en sismología se denomina un enjambre sísmico, en el que, por definición, no existe un único sismo principal claramente dominante y los eventos de mayor magnitud pueden presentarse en diferentes momentos de la secuencia.
Hasta la fecha se han registrado más de 1500 eventos de este grupo, de los cuales 28 presentan magnitudes iguales o superiores a 4,0 ML.
Los análisis preliminares indican que este enjambre podría estar asociado a la migración de fluidos, provenientes de reacciones de deshidratación de minerales en la placa subducida a mayor profundidad, hacia la base de la corteza continental y la cuña del manto de la placa superior. Asimismo, es posible que su ocurrencia haya sido favorecida por cambios en el estado de esfuerzos generados por el sismo Mw 7,4. Un sismo de gran magnitud modifica el campo de esfuerzos en las rocas circundantes y puede favorecer la reactivación de estructuras cercanas, además de alterar localmente la presión de poros y la permeabilidad de los sistemas de fracturas.

Figura 1. Distribución espacial de la sismicidad registrada a partir del sismo de magnitud 7,4 del 10 de agosto de 2026. Cada círculo representa un sismo; su tamaño aumenta con la magnitud y el color indica su profundidad: rojo, entre 0 y 30 km; amarillo, entre 30 y 70 km; y verde, entre 70 y 120 km. El círculo verde de mayor tamaño corresponde al sismo de magnitud 7,4, localizado a aproximadamente 103 km de profundidad.

Figura 2. Evolución en el tiempo y en profundidad de la sismicidad registrada desde el 10 de agosto de 2026. Cada círculo representa un sismo; su tamaño es proporcional a la magnitud y los colores indican diferentes rangos de profundidad.



