Camilo Eduardo Ramírez, ex interventor del Hospital San Francisco de Asís de Quibdó, dijo que renunció al cargo, luego de un año y ocho meses, por las constantes amenazas en contra su vida y la vida de su esposa.
Y agregó que además “era una situación insostenible en el hospital debido a la falta de recursos con qué trabajar. Realmente, es una situación que se le sale de las manos al interventor y que tiene que venir con recursos del gobierno nacional», señaló.
El exfuncionario y al menos otros treinta trabajadores del centro asistencial han sido amenazados de muerte por grupos armados ilegales que les exigen el pago de extorsiones a cambio de no atentar en contra de sus vidas.
El hospital queda con un pasivo de 27 mil millones de pesos. A los 270 empleados de planta y 250 contratistas les deben cinco meses de salario. Los trabajadores se mantienen en anormalidad laboral y solo atienden urgencias vitales. Cada día se ven afectados cerca de 500 pacientes.
«Yo considero que el hospital es viable, pero debe ser fortalecido en tecnología e infraestructura», puntualizó.
Camilo Ramírez explicó que, durante su gestión, logró habilitar diez camas de Unidades de Cuidados Intensivos (UCI) y tener en un 90% otras treinta que serán activadas próximamente; también instaló dos plantas de oxígeno, dos de energía y la sistematización de la contabilidad y de las historias clínicas.




