
Por José María Daza Sánchez
Bueno, las encuestas tienen algo de cierto, pese a que en una buena mayoría los resultados dan de acuerdo con el interés del contratante. Sin embargo, cuando se dan desde las redes sociales, se manifiestan más sinceras. No son tan tendenciosas. Viendo los resultados de una consulta realizada por medio de las redes sociales y relacionada con la imagen o concepto que el lector tiene sobre el alcalde de Quibdó, la verdad que preocupa, pese a esos ominosos defensores a ultranza, la realidad es que se convirtió en puro tilín.
Que no ejecutaba porque no tenía aprobado el Plan de Desarrollo, cuando eso no es ápice para iniciar actividades que realmente pudiesen realizar. Un reconocido columnista, en Quibdó, como a los cuatro meses de haber iniciado su mandato, decía que, en el desayuno, se ve lo que va a ser el almuerzo. Real, porque vamos para la media mañana o como dicen los paisas, para el algo y nada de paletas. Yo no sé qué pudo presentarse como argumentos y hechos en la primera “rendición de cuentas”. Seguramente un relleno de supuestas acciones que en el devenir de la comunidad parecen reales, pero que son pura virtualidad.
Uno se crea unas expectativas irreales, creyendo que en el fondo iba a haber un cambio para bien de esta maltratada ciudad, que desde años atrás viene siendo un elegidero de personajes que crean esperanza de mejoramiento de la calidad de vida de los ciudadanos y resultan unos paquetes chilenos, que hasta la cárcel han ido a parar.
Señor Alcalde, ese 2% (Fuente: Kratos Politico) de la consulta, porque en el rigor del análisis no es una encuesta con las técnicas requeridas, que aún cree en usted, es el reflejo de sus nulas acciones y obviamente es el reflejo del actuar de sus áulicos. Dedicarse a pagar los favores por los apoyos recibidos para que llegara al cargo, le cobran la ineptitud, la inacción, la falta de decisiones.
Pero independientemente de esos resultados, en la realidad debería haber tomado decisiones de fondo para la cultura ciudadana y no permitir que ese desorden, que no es originado en su mandato, ya tuviera acciones tomadas. ¿En dónde están las campañas y las medidas para que la movilidad mejore y los ciudadanos tomen conciencia de su actuar? ¿Qué medidas se están tomando en relación con un sistema de transporte urbano como lo merecemos los ciudadanos? O sea, ya lo escribí en otra columna periodística, las rapimotos arrinconaron al transporte público de pasajeros legal y siguen llegando al mercado motociclistas que prestan a costos abusivos el transporte en esta desordenada ciudad y nada pasa. Ponen las tarifas que les viene en gana y no existe autoridad que frene esos desmanes. La circulación de motos de todo orden, especialmente las del “servicio público” sin el mínimo de documentos legales para movilizarse por la ciudad como seguro obligatorio, seguro todo riesgo, licencia de conducción, la revisión tecnomecánica, que es lo menos que debe requerirse. Y claro en caso de algún accidente, el sistema de salud debe responder no el seguro, porque no existe.
Las vías en el peor de los estados o ¿usted no pasa por la vía al aeropuerto por la salida hacia el comando de la policía? y es la primera imagen que se lleva el turista.
Se quedaron los alcaldes anteriores desde hace más de 17 años con la liquidación de las Empresas Públicas de Quibdó y el manejo de EPM y no fueron capaces de crear y asumir su manejo. Claro la comodidad, ante todo. Para qué se esfuerzan tanto si los habitantes de la ciudad capital del Departamento del Chocó, solo se preocupan por el regalito para votar, pues como la costumbre se hace ley, después no se vuelven a ver abrazando ni llevando soluciones.
Le recuerdo que emitieron una ley anti ruido. Hoy estamos invadidos de equipos a todo volumen en toda la ciudad y no hay poder humano ni autoridad que tome decisiones al respecto, como tampoco de la contaminación visual, Y del espacio público, ni hablar.
Los poquísimos escenarios deportivos abandonados.
Son muchos los temas por enumerar, Señor Alcalde, usted más que ninguno los debe conocer. No todos se pueden abordar, pero caramba, el Gobierno Nacional tiene recursos para cubrir muchas de las necesidades que de manera sencilla se pueden abordar y el municipio también tiene recursos, limitados, pero si se aplican eficientemente, ¡ah! maravilla que sería Quibdó.
Ahora bien, las encuestas o consultas no gobiernan, pero son el reflejo de su actuar. Esto no es de favorecer a los amigos, financiadores y familia, es de tomar decisiones de fondo para hacer realidad lo que tanto ofreció para llegar allí. Los mismos comentarios en las redes sociales indican que su gestión es peor que la del “platillero mayor” y eso es mucho decir. Tiene tres años, pero no vaya a esperar hasta el último, para mostrar su talante. En estos períodos de cuatro años, no se puede permitir un mandatario darse el lujo de perder el 25% de su gestión acomodándose a ver qué es lo que va a hacer. Eso no es un año de aprendizaje.




