La empresa Pasteles Doña Ana, que vende pasteles chocoanos en Quibdó, obtuvo el primer puesto en la Copa Chocó del Emprendimiento y se prepara para llevar su propuesta a otras ciudades.
La Copa Chocó del Emprendimiento sumó esfuerzos del sector privado y público convocó a negocios chocoanos en diversas áreas del sector real y tecnológico y acompañará a los ganadores a escalar sus negocios, no solo con la inversión, sino con sesiones de mentores y un programa con la reconocida aceleradora Rockstart.
Se presentaron 51 negocios y once fueron preseleccionados, que asistieron, con medidas de bioseguridad y distanciamiento social, a la presentación presencial ante el jurado.
Fueron escogidos como ganadores el restaurante de pasteles chocoanos Doña Ana en el primer lugar, la firma logística de domicilios de última milla Manda2 en el segundo lugar y la empresa de productos capilares Herencia Eco, en tercer lugar.
Los tres primeros puestos recibirán una inversión económica de $30 millones, $20 millones y $10 millones, así como un programa de acompañamiento de la aceleradora Rockstart en Bogotá en febrero de 2021.
En las 11 finalistas, estuvieron también las empresas Selvaceutica, Clasificados del Chocó, I Work, Econometricus, Servicios Informáticos del Chocó, Ubbu, Ilewa y Xtic.
Pasteles Doña Ana
Muy cerca a la Catedral San Francisco de Asís en Quibdó, el restaurante Doña Ana vende pasteles de longaniza, de carne ahumada, de queso y cerdo, tradicional de cerdo y tradicional de pollo por montones. Diana Mosquera es la emprendedora detrás de Pasteles Doña Ana Comida Típica.
Con una herencia familiar cargada de técnicas de adobo para el ahumado en barbacoa, carne de cerdo curada y encurtido de verduras, Diana Mosquera le dio vida hace unos años a la nueva etapa de la empresa familiar que vende pasteles chocoanos.
Fue en una clase de plan de negocios del Sena, ideando productos, cuando quiso llevar a la clase muestras de pasteles. “Todos los que llegaron a oler el pastel, me hacían pedidos”, dijo Mosquera..
Ahora, que recibirán capital y mentoría de alto nivel, aspiran a poder llevar sus pasteles a las ciudades más grandes de Colombia a través de ventas en supermercados en formatos congelados y la expansión de puntos propios, que podría considerar el apalancamiento de tecnología por medio de cocinas ocultas.
“Nos dimos cuenta de que la colonia chocona y toda la diáspora afrodescendiente en Colombia, añora la comida tradicional con la que crecieron, de ahí nació la idea de tecnificar el producto para llevarlo a supermercados”, dice Diana, hija de Ofelia y familiar de Ana, las cocineras tradicionales que inspiran el negocio.
Esta emprendedora expresa que la motiva que el pueblo al que pertenece “ha sido de grandes luchas y desafíos” y a pesar de ello “siempre ha conservado su alegría. “Pocos de sus hijos hemos sido bendecidos con la capacidad y oportunidad de transformar las realidades que se viven. Esa es mi mayor motivación, evidenciar a mis coterráneos que lo nuestro es valioso, y de ello se pueden crear estructuras generadoras de bienestar para todos”.
Por ello en la industrialización y tecnificación del proceso, su intención prioritaria es mantener la producción en Quibdó para reiterar el componente social de generación de bienestar y empleo en su comunidad. La empresa Doña Ana Típico Chocoano está lista para escalar como la embajadora de la cultura gastronómica del Chocó.




