
Por Neftalí Rengifo Yurgaqui
Hace un año, en proximidades del último día de 2024, en charla informal con el maestro Jesús Antonio Lozano Asprilla -apodado cariñosamente como Chucho Lozano-, comentábamos sobre su cumpleaños número 89 el primero de enero de 2025 y, con el buen humor y optimismo de siempre me manifestó: «Si llego a los 89, me les meto a los 90”.
Y cumplió su promesa, con el favor de Dios y en buenas condiciones, como se lo auguré para esa fecha y lo repito para esta nueva vuelta al sol, la número 90 en el primer día del año nuevo.
Chucho siempre cumple lo que promete, sin arrogancia ni actitud sacrílega y, como buen creyente, lo expresa con la venia rogada a la Divina Providencia. En su afán de servir a su tierra y a su gente, Chucho Lozano estuvo a punto de perecer en varias oportunidades: unas por iniciativa humana y otras por causas del destino o de la naturaleza; eventos que evadió con suerte, y que se narran en el libro «El Gran Chucho Lozano».
No obstante lo anterior, era y es mayor su deseo a servir a su tierra que el temor a la muerte, y así lo expresa con inspiración poética: «Chocó es un territorio lleno de contrastes, contradicciones y círculos viciosos, que lo hacen ser muy rico, hermoso, bello, folklórico, mágico, enigmático, que obliga a sus incomprendidos hijos a conocerlo, amarlo, servirlo, conservarlo, preservarlo, usarlo, protegerlo, defenderlo y hasta morir varias veces por él».
Imposible hablar de Chucho Lozano sin evocar sus obras más sobresalientes que prometió sacarlas avante como la Universidad Tecnológica del Chocó ‘Diego Luis Córdoba’, la Cooperativa del Magisterio de Bogotá (CODEMA), la Cooperativa del Magisterio del Chocó (COMACHOCÓ), la Empresa de Transporte del Chocó «Expreso Chocó», la organización indigenista regional Embera Waunana OREWA, la Asociación de Municipios del San Juan ASMUSAN con sede en cada uno de los municipios, la Asociación de Municipios de la Costa Pacífica Chocoana ASMUCOPCH, con sede en Nuquí, entre muchas promesas cumplidas, y otras que quedaron pendientes para que fueran asumidas por las nuevas generaciones.
De sus obras sobrevivientes, es la UTCH la de mayor evocación y la que le causa inmensa preocupación, pues en ella puso todo su empeño para que fuera el motor de desarrollo de su amada tierra y el justo progreso de su gente chocoana. Cada actividad exitosa de la UTCH es un aliento en la prolongación de su existencia y cada inconveniente y obstáculo es un duro golpe a su noble longevidad en la que no puede hacer otra cosa que rogar a Dios porque ilumine la mente de sus dirigentes y demás estamentos para que tengan la necesaria resiliencia a fin de vencer dificultades, haciendo a un lado egoísmos y ambiciones malsanas y encaminen toda su energía y sapiencia para salvar y preservar la universidad que fundó al materializar la Ley 38 de 1968 que creó el “Instituto Politécnico Diego Luis Córdoba” por iniciativa del congresista conservador antioqueño Joaquín Estrada Monsalve.
¡Cómo nos hace falta Chucho Lozano, con su capacidad conciliadora, en estos momentos de crisis en la UTCH!
Recordemos algunas promesas en beneficio de su terruño y de su gente, convertidas además en propósitos de vida, de los muchos de Chucho Lozano que se cumplieron para el éxito inicial del Alma Mater de los chocoanos, expresadas en comentarios informales y en los libros «Reseña Histórica de la Universidad Tecnológica del Chocó ´Diego Luis Córdoba´, de autoría del profesor cofundador Jorge Enrique Rivas Lara y «El Gran Chucho Lozano» de autoría de Neftalí Rengifo Yurgaqui, respecto de los cuales hago cordial invitación a su lectura.
-Promesa del Grupo del Festival del Retorno:
Tuvo su gran definición en Quibdó, el 20 de diciembre de 1970, en el Colegio Carrasquilla, dirigido por el entonces rector José Auro Torres Girón con la asistencia de cien profesionales. Entre los objetivos a desarrollar, se constituy, el Comité Pro Universidad del Chocó presidido por el Dr. Luis Augusto Córdoba Mena y el Dr. Jesús A. Lozano Asprilla se encargó de la planeación y de otras vicisitudes necesarias para el éxito del emprendimiento educativo. La promesa o juramento del grupo fue la siguiente: «Seremos anónimos nacionales, pero muy conocidos en la región por los servicios que prestemos. Regresamos al Chocó a cambiar la mentalidad de nuestra gente; por consiguiente, vamos a trabajar incansablemente por el desarrollo de nuestra tierra y no volveremos a salir de ella hasta lograrlo, hasta cumplir los objetivos que nos hemos propuesto». De seis objetivos propuestos se cumplió con la puesta en marcha de la Universidad, dejando el resto para las nuevas generaciones.
– Reto a autoridades educativas nacionales:
A comienzos de 1971, ante delegados del MEN y del ICFES que se oponían a la materialización de la ley 38 de 1968 que creó el «Instituto Politécnico Diego Luis Córdoba» por iniciativa del congresista antioqueño Joaquín Estrada Monsalve, Chucho Lozano los despide de la siguiente manera: «Reciban nuestras gracias; por favor denle nuestro saludo al señor Ministro de Educación y al señor Director del ICFES y le manifiestan lo siguiente: Los chocoanos con o sin ayuda del gobierno nacional, del Ministerio de Educación y del director del ICFES, que con o sin permiso y sin licencia, la Universidad del Chocó iniciará y funcionará el 6 de marzo de 1972, con la acción y el esfuerzo del pueblo chocoano». Y al día siguiente se cumplió la promesa.
– Escogencia del primer rector:
En respuesta al llamado del Comité Pro-Universidad para la designación del rector, Chucho Lozano les dice a sus compañeros: -”Miren: nosotros ya hicimos un reto a la comisión del Ministerio de Educación y del ICFES que vino. Si es para hacer un chorro de babas, sigamos en lo mismo, pero si es para evitar dar esa lora, yo acepto”. Y cumplió con su promesa de no dar lora haciendo posible la mayor obra educativa del Chocó.
– Rompimiento de monopolio de venta de carne:
Ante la escasez de carne en Quibdó causada por un paro de carniceros antioqueños que exigían aumento de precio, por los años 1972 y 1973, Chucho Lozano promete romper ese monopolio con estudiantes de administración de empresas de la UTCH y algunos profesores y crea la Asociación Promotora de Venta de Carnes (APROVEC). Superando múltiples dificultades se rompió el monopolio y se le cumplió al pueblo la promesa por algún tiempo hasta que el capital de los carniceros impuso su supremacía, pero logró que se mantuviera el precio de la carne de antes del mencionado paro.
– Primeros libros e implementos de laboratorio:
Relata Chucho: A Casa Humboldt de Bogotá yo les pedía: mándenme los libros que les solicité, y ellos me respondían: -Doctor, ¿cuándo nos manda la plata de los libros ya enviados? -No… mándenme los libros que con alguna adición pagamos. Y les cumplíamos la promesa de pago oportuno de acuerdo a las posibilidades.
– Imprenta y gráficas universitarias:
Relata el profesor Rivas Lara: Chucho tenía en mente habilitar un espacio en la sede de la Universidad para que allí funcionara una imprenta o un taller de artes gráficas para el servicio de la institución y al público. Lo puso en contacto con el gerente y propietario de una tipografía en Medellín, quien después de algunas negociaciones se trasladó con su empresa a Quibdó como socio de la Universidad; no obstante con el tiempo quedó mal y endeudado y no hubo otra alternativa que tomar las máquinas como pago de la deuda y despacharlo como socio trabajador, quedando Gráficas Universitarias de propiedad exclusiva de la UTCH. Se cumplió con esta promesa.
– Programa de enfermería:
El entonces Servicio Seccional de Salud del Chocó, dirigido por un ilustre médico chocoano siempre dio concepto negativo para formar enfermeras profesionales en la UTCH con la disculpa de que no se necesitaban y que para eso venían auxiliares de enfermería de Medellín; que el programa se iba a caer porque no teníamos hospitales dónde practicar. A pesar de esos inconvenientes reales, todos esos obstáculos se superaron de la mejor forma.
En un encontrón con el director del Servicio Seccional de Salud del Chocó que rechazaba la idea con altanería: -!No hay plata con qué pagarlas!, Chucho le respondió: -Esa plata no es suya, es de los impuestos que todos pagamos!
La promesa se cumplió con éxito albergando la esperanza de crear otros programas profesionales en el área de la salud. A propósito de lo anterior, muchos años después, la Universidad Tecnológica del Chocó (UTCH) abre su programa de medicina, siendo la primera facultad de este tipo en el departamento.
Según informe de sus directivas, la primera cohorte del programa tendrá 30 estudiantes, que realizarán sus prácticas en hospitales y centros de salud de la región. El programa recibió la autorización del Ministerio de Educación Nacional mediante la Resolución 018743 del 9 de septiembre de 2025.
Esta gran noticia llena de regocijo a Chucho Lozano, pues desde la creación del programa de enfermería, ya tenía en mente la posibilidad de incursionar en el programa de medicina previendo el vencimiento de obstáculos como el de escasez de muertos para la práctica forense, inconveniente que pronto se superó por la violencia que se apoderó del territorio chocoano; no obstante desde antes de ese inhabitual y perturbador fenómeno, ya Chucho había previsto crear una sede de la UTCH en Bogotá en convenio con universidades locales para la práctica médica, adelantándose en este propósito a universidades de provincia que han creado sucursales en la capital y otras ciudades distintas a su sede principal. Nuestros mayores deseos por el éxito del programa de medicina de la UTCH.
– La granja de Lloró:
Fue una donación que hizo el ICA a la UTCH y a la que Chucho prometió ponerla a producir con los estudiantes de agropecuaria en el ejercicio de sus prácticas. Ordenó la construcción de localidades adecuadas para las clases y la estadía. Les prometió y cumplió a los estudiantes con comodidades, conocimientos y utilidades que disfrutaron mientras Chucho fue su rector. Con el cambio de administración, la granja se descuidó y desmejoró el cumplimiento de lo prometido.
– Otras promesas cumplidas diferentes a las de la UTCH:
Chucho Lozano cumplió hasta donde pudo con muchas otras promesas al pueblo chocoano, o mejor dicho, cumplió hasta donde se lo permitieron. Merece mencionarse también la creación del Instituto Superior de Enseñanza Tecnológica «ISET», colegio sin ánimo de lucro para adultos y estudiantes de escasos recursos económicos; dirigió el programa de educación a distancia de la Universidad Nacional Abierta y a Distancia «UNAD» en el Chocó; creó varias cooperativas y organizaciones comunitarias; fundó el periódico «Chocó tierra mía» que dirigió y editó por espacio de 12 años desde Bogotá.
– Cursos de profesionalización de carreras tecnológicas y de pos-grados:
Estando por fuera de la UTCH, Chucho Lozano prometió a estudiantes y egresados la profesionalización de sus carreras tecnológicas y la apertura de posgrados en convenio con la Escuela de Administración de Negocios y la Universidad del Área Andina. Algunos estudiantes pagaron y otros no. Para evitar el fracaso, la estrategia de Chucho fue la de convencer a los estudiantes para que se pusieran al día y, en medio de esas dificultades le propuso a las universidades de posgrados: -«Envíen los tutores bajo la responsabilidad mía que yo les prometo su paga”. Y reflexionaba Chucho: -Esos estudiantes no tienen oportunidades; hay que facilitárselas. Si el tipo es bueno y quiere estudiar; si él se pone a estudiar, algún día paga, pero yo sigo con esto así no paguen.
De esta manera culminaron con éxito varias cohortes de profesionalizaciones y estudios de posgrados, pero no todos los estudiantes pagaron. -Cinco años manejando eso allá, (se lamenta Chucho). Cerré oficinas, perdí todo, perdí los amigos, quedé con la deuda que todavía honro (2025…) pagando con moderadas cuotas mensuales sacadas de mi escasa pensión hasta cuando Dios me de licencia, gracias a un acuerdo de pago logrado con los herederos de la Universidad del Área Andina, después del asesinato por los paramilitares en su finca de Córdoba, de su amigo rector Pablo Oliveros.
Lo prometido es deuda y aún la está pagando bajo el olvido e ingratitud de los que se beneficiaron de su generosidad.
– Promesa de NO demandar a su Universidad:
Chucho Lozano cumple con su promesa de no demandar a la UTCH a pesar del NO pago de sus cesantías cuando fue desvinculado por primera vez y de NO contra-demandar a pesar de una demanda infame de la UTCH en su contra para rebajarle su pírrica pensión de aproximadamente tres salarios mínimos mensuales legales vigentes, situación que amerita algunos renglones adicionales:
Inicialmente Chucho Lozano creía que la demanda de la UTCH en su contra era persecución personal por haber repudiado la corrupción en dicho establecimiento, pero después se enteró, por boca de un rector -condenado por corrupción por asuntos de anterior cargo-, que era una demanda en simultánea contra 40 pensionados con el fin de eliminarles algunos factores salariales que, en el caso de Chucho Lozano, NO le reconocieron, y así establecer el cálculo actuarial con sueldo básico, por exigencias del Ministerio de Hacienda y organismos de control.
Valga el reproche a la Oficina Jurídica de la UTCH, que por ahorrar esfuerzos tanto materiales como jurídicos en sus demandas, NO acudió a la Revocatoria Directa, previa diligencia de conciliación ante el Ministerio Público en caso de tener razón, (procedimiento posible por ser estas pensiones actos administrativos de tracto sucesivo) sino que escogió el camino jurídico más fácil pero errado como fue el medio de control de nulidad simple o absoluta, pidiendo absurdamente la nulidad parcial de la resolución que le concedió a Chucho Lozano su pensión 22 años atrás y, solicitando además, que se produjera nuevo acto administrativo suprimiendo factores salariales que NO se reconocieron en la resolución que otorgó la pensión. (En su afán de complacer al Ministerio de Hacienda y a organismos de control, “se olvidaron de ese pequeño detalle”).
Posteriormente y, en respuesta a reclamos de Chucho Lozano, la UTCH decidió modificar la demanda a Nulidad y Restablecimiento del Derecho, solicitud que fue negada por el Juzgado Tercero Administrativo de Quibdó por haberse presentado tres años después de iniciada la demanda original, no obstante, el Juzgado resolvió posteriormente adecuarla de oficio a nulidad y restablecimiento del derecho, después de que se le indicara los errores cometidos tanto por el abogado demandante como por el ente judicial. Probablemente la oficina jurídica de la UTCH confeccionó una “demanda plantilla”, es decir, utilizó el mismo formato contra 40 pensionados y sólo les cambió el nombre y algún otro detalle (actuación acostumbrada para demandas en serie) pero lo malo estuvo en la ausencia de un estudio minucioso sobre la situación particular de cada demandado, ya que su afán era demandar precipitadamente al mayor número de pensionados.
En igual forma, el Juzgado Tercero Administrativo de Quibdó resolvió adecuar de oficio, a nulidad y restablecimiento del derecho, las demandas a su cargo de la UTCH contra cinco pensionados más. Con su demanda temeraria de nulidad de las pensiones aludidas, especialmente la de Chucho Lozano, además de asumir una actitud de absurda obediencia al Ministerio de Hacienda y al delegado de la Procuraduría, la UTCH también pretendía dejarle la responsabilidad de anular las resoluciones de las pensiones a los jueces respectivos y así, lavarse las manos como Pilatos, evadiendo el probable reproche de la comunidad y proteger así la imagen, ante los potenciales electores, de un corrupto movimiento político al que pertenecen o pertenecían sus directivas.
La demanda de la UTCH contra la pensión de Jesús Antonio Lozano Asprilla impetrada en el 2016, aún está vigente y sin movimiento ante el Juzgado Tercero Administrativo de Quibdó por negligencia de la oficina jurídica de la UTCH y del ente judicial que ha embolatado documentos allegados al proceso, no obstante el desistimiento de las pretensiones por parte del establecimiento educativo, últimamente sumido en toda clase de problemas de dirección y otros muchos más graves comparados con la demanda a una pensión de poca monta.
A pesar del daño moral causado a Chucho Lozano por lo absurdo e injusto de la demanda en su contra, prometió no contra-demandar a su universidad, y lo está cumpliendo, porque pa’ Chucho, lo prometido es deuda.




