
Jhon Jaramillo Pandales, personero municipal de Nuquí, denunció la parálisis académica que hoy asfixia al corregimiento de Partadó. En esta comunidad, que ostenta la condición especial de ser un territorio de reparación colectiva y víctima histórica de la violencia, 20 niños y niñas completan ya un mes y medio en un silencio pedagógico absoluto por la falta de un docente. Es inadmisible que, en pleno ejercicio del calendario escolar, el derecho a la educación se vea fracturado por omisiones administrativas que sitúan los trámites por encima de la dignidad humana.
“La ausencia de un maestro en la Escuela Rural Mixta de Partadó no es un simple retraso; es una vulneración que expone a nuestra niñez a riesgos devastadores como la deserción escolar definitiva, el trabajo infantil y la amenaza latente del reclutamiento forzado por grupos al margen de la ley. No podemos permitir que la distancia geográfica se convierta en una sentencia de desigualdad. La Corte Constitucional ha sido clara al exigir que el Estado elimine cualquier barrera que degrade la calidad educativa en grupos vulnerables, garantizando la permanencia de los estudiantes en un entorno seguro y protector”, dijo Jaramillo Pandales.
La personería radicó un requerimiento perentorio exigiendo a la Secretaría de Educación Departamental del Chocó que, en un término improrrogable de 48 horas, proceda con el nombramiento y traslado efectivo del personal docente requerido.
“La educación es el único camino para la verdadera reparación de un pueblo golpeado por el conflicto; por ello, de persistir este abandono estatal, agotaremos las acciones de tutela y las instancias disciplinarias ante la Procuraduría General de la Nación para defender lo que por ley y justicia le pertenece a nuestros niños. En Nuquí, la educación no es un favor, es un derecho que protegeremos hasta sus últimas consecuencias”, agregó.





