José Elidio Correa y Ariel Quinto Mosquera, dirigentes de los pequeños mineros del Chocó, dijeron que a partir del lunes 28 de octubre se suman al paro nacional que adelanta en varias regiones del país la Coordinadora Nacional Minera, Conalminercol.
“Desde el 18 de marzo de 2024 suspendimos el paro que adelantábamos en el Chocó. El gobierno adquirió unos compromisos, los incumplió, nos impiden la formalización, sigue destruyendo la maquinaria y los equipos, y no nos dejan hacer minería”, denuncia José Elidio Correa, presidente de la Asociación de Mineros Ambientales del Chocó, Asomachoc.
“El gobierno nos ha burlado, nos ha engañado, ha jugado con nuestra voluntad de buscar acuerdos. Ya no creemos en el gobierno. Nosotros no somos grupos al margen de la ley, somos gente de bien. Hacemos minería desde hace siglos. La minería es la única gran empresa del Chocó”, agrega.
En el Chocó existen 18 organizaciones de pequeños mineros y 50.000 personas dedicadas a la minería que realizan un importante aporte a la economía regional. La cadena productiva de la minería incluye los empleos directos (operarios de equipos, trabajadores varios, etc.) y numerosos indirectos (barequeros, mecánicos, transportadores, comerciantes, prestadores de servicios, etc.).
El gobierno de Gustavo Petro ha continuado la misma política que adelantaba Iván Duque de persecución a la pequeña minería, aumentando el desempleo en el Chocó. Con el agravante de que Petro dijo en Istmina que los mineros chocoanos son “asesinos con fusiles y sangre” y que el Chocó “debe acabar la minería y dedicarse al turismo”. Ariel Quinto Mosquera, presidente de la Federación Minera del Chocó, Fedemichocó, dijo que el minero chocoano tiene derecho a la mecanización y a comprar equipos y modernizarse. “Es inaceptable que el gobierno solo acepte la minería esclava y colonial de batea y almocafre. Con la paz total el gobierno nacional dialoga con delincuentes, pero no con nosotros los mineros y nos acorrala. No nos formalizan, nos niegan los títulos mineros y las licencias, y nos sentimos abandonados, excluidos”.





