Científicos colombianos describieron oficialmente una nueva especie de rana para la ciencia, bautizada Niceforonia tempestuosa, hallada en los bosques nublados de la Serranía de los Paraguas, en Chocó y Valle del Cauca. El estudio fue publicado el 11 de agosto de 2026 en la revista ZooKeys.
La Serranía de los Paraguas tiene 231.355 hectáreas. El 83 % (192.025 ha) pertenece al Chocó (Nóvita, Sipí y San José del Palmar) y el 17 % restante (39.792 ha) corresponde al Valle del Cauca (El Cairo, Versalles y El Dovio).
La especie de rana, de tamaño pequeño (los machos adultos miden alrededor de 23-24,5 mm de longitud hocico-cloaca), habita principalmente en el suelo de bosques húmedos entre los 2.169 y 2.294 metros sobre el nivel del mar.
Se diferencia de otras del género Niceforonia por una combinación de rasgos: piel dorsal lisa con pequeñas verrugas dispersas, pliegues dorsolaterales y escapulares en forma de “\ /”, membrana timpánica visible y diferenciada, hinchazón carnosa en el labio de los machos adultos, almohadillas nupciales, surcos circunferenciales en todos los dedos, coloración dorsal que va del rojizo-marrón al grisáceo, superficies ventrales y ocultas de color amarillo, y manchas suprainguinales oscuras.
Análisis moleculares del gen 16S rRNA mostraron una divergencia genética superior al 7 % respecto a sus congéneres. Filogenéticamente, N. tempestuosa pertenece al grupo de especies Niceforonia nigrovittata y es la especie hermana de Niceforonia mantipus.
Además, los investigadores identificaron que las manchas suprainguinales oscuras constituyen una nueva sinapomorfia fenotípica para este grupo y para otro clado dentro de la familia Strabomantidae.
Nombre inspirado en la emergencia climática
El epíteto específico tempestuosa (del latín, “tormentosa” o “tempestuosa”) fue elegido en conjunto con las comunidades locales como una metáfora de la crisis climática global. Representa el aumento en la frecuencia e intensidad de eventos meteorológicos extremos que amenazan la biodiversidad del planeta.
El descubrimiento en el Área Clave de Biodiversidad (KBA) Serranía de los Paraguas destaca la resiliencia de este hotspot y el papel de las comunidades y guardianes locales en su protección.
El equipo de investigación estuvo liderado por Jhon Jairo Ospina-Sarria y contó con la participación de Andrés Felipe Rodríguez-Betancourt, Ximena Gómez-Sepúlveda, Iván Darío Morales-Vertel, Valentina Vélez-Franco, Nayely Gallego-Posada, José Daniel Herrera-Rengifo, John Edison Grajales Escobar, Irene Ceballos-Castro, Isabella García-Gómez, David Andrés Velásquez-Trujillo, Ayda Susana Ortiz Baez y Javier Méndez Narváez.
Destaca la coautoría de miembros de la organización comunitaria Serraniagua y del grupo ambiental local BioBalsal (municipio de Versalles, Valle del Cauca), quienes participaron activamente en las distintas etapas del proceso tras recibir capacitación.
Importancia para la conservación
La Serranía de los Paraguas es un corredor ecológico de alta importancia global, ubicado en la confluencia de dos hotspots de biodiversidad. Alberga una notable diversidad de anfibios, muchos de ellos amenazados.
El hallazgo refuerza el valor de esta zona como refugio frente a la crisis ambiental y pone de relieve las amenazas derivadas de presiones territoriales.
Nombres propuestos: en español, “rana de los bosques montanos nublados”; en inglés, “montane cloud forest frog”.
Este descubrimiento no solo amplía el conocimiento sobre la diversidad del género Niceforonia en Colombia, sino que ilustra cómo la ciencia participativa y el conocimiento comunitario pueden unirse para documentar y proteger la biodiversidad en un contexto de cambio climático acelerado.



