Unidades de la Armada de Colombia en coordinación con autoridades panameñas desarrollan la operación de búsqueda y rescate de seis pasajeros que se transportaban en una embarcación que naufragó en la madrugada del lunes en el área general de Cabo Tiburón, cerca de Sapzurro, municipio de Acandí (Chocó). La embarcación al parecer navegaba con aproximadamente 30 migrantes irregulares, entre ellos ciudadanos haitianos, cubanos y venezolanos.
Se informó que 21 personas fueron rescatadas (18 cubanos, un venezolano y dos haitianos); y tres cuerpos de mujeres adultas fueron hallados sin vida (dos haitianas y una cubana). Seis personas, incluidos tres menores, siguen desaparecidas.
Una vez la Institución Naval conoció la emergencia, desplegó en el área un Buque Patrullero de Costa, Unidades Aeronavales, Unidades de Guardacostas y tripulantes del Puesto Avanzado de Guardacostas de Sapzurro, con el fin de establecer la búsqueda y apoyar las labores de asistencia humanitaria de los náufragos, quienes eran transportados en una embarcación no autorizada para el transporte de migrantes.
La Armada Nacional con apoyo de las autoridades panameñas y pescadores de la región, continúa las labores de búsqueda y rescate de seis migrantes desaparecidos, tres adultos y tres menores de edad, que se encontraban a bordo de la embarcación que habría zarpado desde un punto clandestino cerca de Necoclí (Antioquia), con destino a las islas de San Blas, en Panamá.
Las tres fallecidas son dos mujeres haitianas y una cubana, según detalló esta mañana la Defensoría del Pueblo, que envió una comisión al sitio para evaluar la situación de las víctimas, y que alertó el lunes de la desaparición de un bebé de ocho meses.
Ante la falta de oportunidades para acceder a tiquetes en las lanchas autorizadas y seguras que les permiten atravesar el golfo del Urabá y poner rumbo al Darién, la última frontera de Suramérica, los migrantes optan por “embarcaciones clandestinas que son ilegales y que representan un riesgo inminente”.
Más de 67.100 personas cruzaron la peligrosa selva del Darién, la frontera entre Panamá y Colombia, entre enero y agosto.
En agosto pasado, las Cancillerías de Colombia y Panamá impusieron un cupo de 500 migrantes diarios que pueden pasar de un país a otro por la peligrosa selva del Darién, ante la gran cantidad de personas que han llegado al país los últimos meses para seguir su camino hacia Estados Unidos.
Esas limitaciones han provocado represamientos de hasta 20.000 migrantes en Necoclí, desde donde los migrantes cruzan el Golfo de Urabá en lanchas seguras y legales para luego atravesar la selva del Darién, donde se enfrentan a las inclemencias climáticas y los grupos armados que operan en esa zona, antes de poder seguir su camino por Panamá y Centroamérica.




