
Cristian Alberto Ríos Blandón es un ingeniero agroindustrial que creó en 2014 una pequeña empresa de helados de borojó, chontaduro, guayaba agria, marañón y otros frutos del Chocó.
La idea inicial surgió cuando Cristian todavía estaba en la universidad y le plantearon el reto de transformar un producto agrícola que fuera apto para niños y que conservara los nutrientes. “Uno de los retos estaba relacionado con helados. Nos lanzamos a investigar y creamos una versión”, afirmó.
Así empezó a estructurar la idea, a hacer estudios de mercado para ver qué tan factible era montar un negocio como este en el Chocó y a hacer pruebas para determinar qué productos lanzarían.
Perfeccionó sus estudios y experiencia durante un año en México y al regresar a Quibdó inició en firme su empresa. Cuentan con un local en Quibdó, venden a distribuidores y tienen una capacidad de producción de 5 toneladas de helado al mes.
Para Ríos, Makerule, además de ser un negocio, tiene un trasfondo social, cultural y ambiental. Han logrado reactivar el cultivo de frutas autóctonas de Chocó, que se estaba perdiendo por la migración de sus habitantes a las grandes ciudades. Está generando empleo a madres cabeza de familia y es de esos ejemplos a seguir en el Chocó.
Sus planes incluyen abrir nuevas sedes en Cali y Medellín, así como poner a circular en las calles de Quibdó un food truck con el que buscan llevar a los ciudadanos sus helados con todas las medidas de bioseguridad motivo pandemia.
“Emprender en Quibdó puede ser complejo, pero es una ciudad con muchas oportunidades. Soy un fiel creyente en que el Chocó requiere de más privados para generar desarrollo y el emprendimiento es una ficha clave”, dice Ríos Blandón.




