
El Cessna T206, de matrícula HK-4985, desapareció el domingo 13 de septiembre cuando cubría la ruta Condoto (Chocó) –Guaymaral (Bogotá). Tres días después, las autoridades confirmaron que los cinco ocupantes fueron encontrados sin vida en una zona montañosa del Parque Nacional Natural Tatamá.
La aeronave estaba ocupada por:
Yuliza Figueredo Rodríguez, médica radióloga que trabajaba para la Clínica del Country, en Bogotá.
Perla Constanza Álvarez, subgerente de Convenios Médicos de Colmédica Medicina Prepagada. Su participación en la misión estuvo relacionada con la labor de atención en salud que desarrollaron conjuntamente en Condoto la Patrulla Aérea Civil Colombiana, Colmédica y la Clínica del Country.
Sandy García, enfermera.
María Guzmán, médica y auditora de tutelas en Colmédica.
Mehmet Cankaya, piloto de 43 años. Nació en Turquía y llegó a Colombia en 2015. Trabajaba como director general de Mega Travel en Colombia.
Las cuatro mujeres que viajaban en la avioneta habían llegado a Condoto como integrantes de una misión médica organizada por la Patrulla Aérea Civil Colombiana, con participación de Colmédica y la Clínica del Country.
La jornada se realizó entre el 11 y el 13 de septiembre y estuvo dirigida a comunidades que habían resultado afectadas por el terremoto de magnitud 7,4 ocurrido en Chocó el pasado 10 de agosto.
Durante la misión fueron atendidas cerca de 600 personas, de acuerdo con información divulgada por las organizaciones participantes. La brigada hacía parte de un trabajo de responsabilidad social que estas entidades desarrollan desde hace más de una década para llevar servicios de salud a comunidades con dificultades de acceso.
La última comunicación
El vuelo despegó de Condoto durante la mañana del domingo 13 de septiembre con destino a Bogotá. El último contacto radial con la aeronave se produjo aproximadamente a las 9:23 de la mañana, cuando se encontraba en inmediaciones del cerro Tatamá, a unas 33 millas del VOR de Pereira.
Poco después se activó la radiobaliza de emergencia, lo que llevó a la Aeronáutica Civil a activar los protocolos del Servicio de Búsqueda y Salvamento (SAR).
Durante las primeras horas, las condiciones meteorológicas, las lluvias, la nubosidad y la dificultad del terreno impidieron establecer rápidamente la ubicación de la aeronave y llegar hasta el sitio donde finalmente fue localizada.
La avioneta fue encontrada en una zona de difícil acceso
Después de más de un día de búsqueda, un helicóptero UH-60 Black Hawk de la Fuerza Aeroespacial Colombiana logró detectar desde el aire indicios que correspondían a la aeronave en inmediaciones del Parque Nacional Natural Tatamá, en una zona montañosa cercana a la vereda Oscordó, en jurisdicción de Pueblo Rico, Risaralda.
El lugar se encuentra a unos 2.700–2.800 metros sobre el nivel del mar, aproximadamente 9.000 pies de altura, en una zona selvática de pendientes muy pronunciadas.
El acceso resultó particularmente complejo. El comandante del Comando Aéreo de Combate No. 5, general Luis Miguel Díaz Ríos, explicó que en algunos sectores la pendiente llegaba a alrededor de 60 grados, con vegetación densa, árboles altos y terreno irregular.
Los restos de la aeronave quedaron distribuidos en dos puntos diferentes de la montaña, circunstancia que obligó a desplegar equipos de rescate mediante helicópteros y a realizar nuevas incursiones para alcanzar las distintas zonas del siniestro.
Tres días de búsqueda
La operación de búsqueda y rescate involucró a la Aeronáutica Civil, la Fuerza Aeroespacial Colombiana, Ejército, Policía, organismos de socorro y comunidades de la región.
También participaron bomberos, Defensa Civil y más de un centenar de voluntarios de comunidades afro e indígenas, que colaboraron en los desplazamientos hacia la zona montañosa.
La dificultad del terreno obligó a combinar operaciones aéreas con desplazamientos terrestres. En algunos momentos, las condiciones meteorológicas obligaron a suspender las labores.
Una vez localizado el punto del accidente, equipos especializados fueron trasladados mediante helicópteros. Uno de los grupos de rescate tuvo que permanecer durante la noche en la montaña debido a la imposibilidad de desplazarse por la fuerte pendiente y la vegetación.
Inicialmente, cuando los primeros rescatistas consiguieron llegar a una de las zonas donde estaban los restos, no encontraron allí a los cinco ocupantes. La búsqueda continuó hacia el segundo punto donde habían sido localizados otros restos de la aeronave.
Finalmente, este miércoles 16 de septiembre las autoridades confirmaron el hallazgo sin vida de las cinco personas.



