Leyner Palacios Asprilla, líder social de Bojayá, fue elegido como Comisionado de la Verdad, en reemplazo de María Ángela Salazar, quien murió el pasado 7 de agosto por Covid 19.
La Comisión de la Verdad fue creada después del acuerdo de paz, para construir el informe final sobre las causas del conflicto armado en Colombia.
Leyner Palacios Asprilla sobrevivió de milagro en la iglesia de Bellavista, Bojayá, cuando el 2 de mayo de 2002 cayó el cilindro bomba que lanzaron las Farc y murieron 28 de sus familiares, entre primos, sobrinos y parientes muy cercanos.
En el 2014, Palacios fue representante de las víctimas en la mesa de negociación del Gobierno Nacional y las Farc, en La Habana, Cuba.
Es secretario general de la Comisión Interétnica de la Verdad del Pacífico (CIVP) y activo defensor de derechos humanos.
Palacios Asprilla debió radicarse en Cali hace varios meses porque las amenazas en su contra arreciaron en Chocó. Uno de sus escoltas, Arley Hernán Chalá, fue asesinado en esa ciudad.
Leyner también recibió este año el Premio Mundial por el Pluralismo.
La decisión para elegirlo se tomó en consenso por los diez integrantes de la Comisión de la Verdad, luego de analizar las hojas de vida de más de 60 candidatos que se presentaron al cargo. Los diez integrantes de la Comisión establecieron un procedimiento para escogerlo, como lo establece el Decreto 588 de 2017, que organiza la institución. Abrieron una convocatoria pública y establecieron unos criterios: imparcialidad y compromiso con la paz; idoneidad ética, conocimiento del conflicto armado y de la historia del país; trabajo en equipo, capacidad de escucha y análisis del contexto actual del país.
“Vimos a los paramilitares picar personas a machetazos para lanzar sus despojos a las ciénagas envueltos en costales. Vimos a las guerrillas sembrar de minas y explosivos las trochas por donde salen los niños indígenas para las escuelas, las trochas por donde va el jaibaná a buscar las hierbas que alivian los males de su gente, las trochas que junto a los ríos son como las venas comunicantes del territorio, pero ya no podíamos andar ahí porque otros habían decretado toques de queda y límites que nosotros nunca pedimos. Fuimos prisioneros en nuestra propia tierra”, contó en una entrevista.
Ha sido un defensor de la implementación del acuerdo de paz e, incluso, fue una de las víctimas que acompañó al expresidente Juan Manuel Santos en la entrega del Nobel de Paz.




