
Por Salomón García
Aprovechando el puente festivo 17 – 19 de octubre, después de casi dos años de no ir a Lloró, estuve de visita con algunos hijos y nietos, quienes disfrutaron de las aguas frescas del río Andágueda.
Fue muy agradable la estadía porque me encontré con muchos familiares y amigos. Vi un pueblo diferente, pues en la administración del alcalde Eneil Correa se mejoró la avenida Julián García Arriaga, con la construcción de un parque infantil y la efigie de una inmensa piña, símbolo del agricultor lloroseño.
También quiero destacar la reconstrucción del puente que había sido destruido por la avalancha del rio Andágueda el año pasado, con una altura bastante significativa con respecto al nivel del rio; pero me preocupó que estén dejando transitar los bici taxi motorizados al igual que las motocicletas sin control alguno, sin respetar el paso de las personas, ya que el puente no fue construido para vehículos.
Si la administración municipal no toma las medidas correctivas, la infraestructura se va a deteriorar muy pronto, si bien es cierto que el puente quedó muy bueno.




