Por Laura Rosa Jiménez Valencia. Tomado de El Tiempo.
Uno nunca olvida el lugar de donde salió. Eso es lo que fa demostrado durante los últimos años Haidy Sánchez Mattson, una chocoana que a pesar de estar viviendo al otro lado del mundo, en Suecia, no olvida su tierra natal, Chocó, y se ha empeñado en ayudar a las comunidades más vulnerables de su departamento.
Como buena chocoana, alegre al hablar y enamorada de su tierra, esta mujer, madre de dos hijos y esposa de un local a quien conoció en el municipio de Tadó (Chocó), durante una jornada de Médicos sin Fronteras, se ha convertido en el apoyo de muchos paisanos a pesar de la distancia.
De profesión psicóloga, graduada en la universidad San Buenaventura de Medellín, comenzó a trabajar con los habitantes de su departamento cuando realizaba una maestría en psicología clínica y discapacidad. Allí decidió estudiar la atención que recibían los pacientes con autismo en los dos países (Suecia y Colombia) con sus estándares socioeconómicos y culturales.
Ella ya venía laborando con el Estado sueco en escuelas y colegios donde la gran mayoría de sus pacientes eran adolescentes y jóvenes diagnosticados con este trastorno psicológico.
“Venía yo trabajando mucho con eso, dando charlas, cursos, mucho contacto con estos grupos y mucho también por lo de mi investigación.
Entonces yo sentí que no podía entrar a recoger datos y salir como si nada, sino que tenía como un compromiso social, moral y profesional con estas familias.
Fue así como empecé y cuando ya estaba trabajando mucho llegó la pandemia”, cuenta Sánchez.
Rememora que durante esa dura época de tanta incertidumbre para todos, a través de la virtualidad, asesoraba a las familias de personas con discapacidad y a aquellas que entre sus miembros había alguien con autismo. Les hablaba sobre cómo manejar el covid en esta población.
Cuando estos tuvieron herramientas para replicar lo aprendido con los demás y sin abandonarlos, Sánchez Mattson decidió dar un paso más y embarcarse en trabajar con las mujeres y jóvenes a través de la Fundación Nuevo Amanecer que creó y con la que ha logrado un acercamiento de las nuevas tecnologías y la era digital.
De esta manera y gracias a alianzas con entidades como Microsoft y The Biz Nation, ha llevado cursos de educación virtual, diseño, marketing digital y tecnología a decenas de personas del Chocó.
Pero el amor por su región no paró allí y por eso, después de moverse por cielo y tierra, consiguió contactar al Sena regional y a las directivas de la Fundación Global Arte, Ciencia y Tecnología (Fundación Global AC&T) con sede en Medellín, para llevar su programa de robótica educativa a un grupo de siete niñas entre las que se encuentra una menor indígena.
Pertenece a una comunidad del Alto Baudó con la que tiene contacto desde hace tiempo a través de un líder.
A este le comparte los textos que realiza y él los lee a los miembros interesados de su colectividad.
La llegada de la menor comunera y sus compañeras afrochocoanas, quienes hoy hacen parte del equipo de Robótica Femenina Girls Powered Chocó, se dio después de una selección en tres colegios de la capital chocoana y un diálogo enriquecedor con rectores y docentes de tecnología.
“Yo dije que tenía muchísimas ganas de que no solamente fueran niñas afrochocoanas sino que pudiéramos buscar niñas también con origen indígena y en uno de esos colegios había una niña que ya estaba interesada, que le gusta la robótica, que pertenece a una comunidad cercana al líder que le estoy diciendo, que quería y ya había hecho un poquito de semilleros”, manifiesta Sánchez.
Gracias a esta alianza, las menores ya empezaron a empaparse de la robótica educativa y a finales de febrero comenzarán los cursos de capacitación para participar en noviembre del torneo que año a año realiza la Fundación Global AC&T.
El sueño de Haidy, a través de su fundación que poco a poco va creciendo y con la que ha podido impactar a decenas de familias en su tierra natal, es ser una facilitadora de los sueños de aquellos que no les ha tocado fácil en la vida.
Por ahora esta ejemplar mujer está enfocada en sembrar la semilla de la robótica y cerrar las brechas existentes entre su terruño con el resto del país, mientras se las ingenia, como ya lo ha demostrado a lo largo del tiempo, para llegar a esos jóvenes hombres que están siendo instrumentalizados por grupos ilegales.




