Indígenas wounaan de la cuenca del río Cacarica, municipio de Riosucio, decidieron interponer una demanda de Restitución de Derechos Territoriales que busca restablecer el derecho sobre 27.859 hectáreas con 7.263 metros cuadrados de territorio afectado.
Se trata de la comunidad Juin Phubuur, compuesta por 296 personas divididas en 160 hombres y 136 mujeres y la comunidad Taudú, compuesta por 75 personas, estimadas en 39 mujeres y 36 hombres, que para noviembre de 2018 migraron hacia la cabecera montañosa del Tapón del Darién a tres horas de la comunidad.
La Gobernadora Belaida Chamarra de la parcialidad Indígena Juin Phubuur, fiemó el poder entregado a la dirección territorial Apartadó de la Unidad de Víctimas, después de una jornada donde validaron el contenido de la demanda que se presentará ante los Jueces Especializados en Restitución de Tierras.
Los hechos que han marcado la vida en colectivo del pueblo Wounaan son diversos y los llevaron a presentar la solicitud ante la Unidad de Restitución de Tierras, dirección territorial Apartadó, que los viene acompañando desde el 05 de noviembre de 2020.
La dirección territorial Apartadó, inició el trámite administrativo de restitución de derechos territoriales con la elaboración del Estudio Preliminar desde noviembre de 2020, donde documentó las afectaciones a los derechos territoriales de la comunidad de la Parcialidad Indígena Juin Phubuur.
Se encontró que en el año 1997, el 24 y el 27 de febrero quedaron en medio del enfrentamiento entre el ejército y la guerrilla de las Farc. En el 2004, ese grupo en la frontera con Panamá restringió a los integrantes el paso de víveres, alimento, dinero y el libre tránsito y movilidad.
Y en 2005, más de 29 familias fueron víctimas de amenazas contra su vida e integridad por parte de la AUC que operaban en la zona y se generó el desplazamiento forzado para 20 de ellas.
También, en el 2007 las Farc instalaron minas al interior de la comunidad, lo mismo hizo las AUC desde el 2015 hasta la fecha y, pusieron otras en los alrededores del caserío con el fin de detener el avance de los miembros del ELN.
Frente a esto, la comunidad mantiene una estricta prohibición de caminar por todas las zonas aledañas a su caserío, limitando sus actividades de pesca, caza siembra y recolección de alimentos. Únicamente se permite movilizarse entre comunidades por vía fluvial.




