
La Casa de Partería de Quibdó fue inaugurada ayer, 6 de septiembre, con el objetivo de reconocer este oficio, que en diciembre de 2023 la Unesco incluyó en la Lista Representativa del Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad.
Así lo informó la Organización Internacional del Trabajo (OIT), que detalló que esta apertura es la culminación del camino recorrido durante 15 años por la Asociación de la Red Interétnica de Parteras y Parteros del Chocó (Asoredipar) para dignificar este oficio en el Pacífico colombiano.
“Las parteras hemos sido invisibles para la sociedad, pero siempre hemos estado ahí, trayendo niños al mundo”, expresó Shirley Maturana, coordinadora de Asoredipar Quibdó.
En Colombia las parteras son mujeres que tradicionalmente asisten partos y brindan atención a mujeres embarazadas en comunidades rurales, indígenas y afrocolombianas donde el acceso al sistema de salud es limitado.
Su labor es ancestral y está conectada con la sabiduría popular y la medicina tradicional.
Mejorar las condiciones de las parteras y su oficio
La idea de la Casa de la Partería es reducir la morbimortalidad materna en Chocó, el departamento con mayor incidencia de pobreza extrema en Colombia, con el 44,9 % en 2024.
En esta región, según cifras oficiales citadas por la Organización, el 11,6 % de los partos en 2024 fueron atendidos por parteras.
Sin embargo, ellas realizan un trabajo en condiciones precarias, pues menos del 15 % de las parteras tradicionales en Colombia están afiliadas al sistema de seguridad social.
¿Cómo se seleccionan y capacitan a las parteras para trabajar en la Casa de la Partería de Quibdó?
La inquietud sobre el proceso de selección y formación de parteras surge ante la importancia de garantizar que estas mujeres tengan tanto la experiencia empírica como el conocimiento formal necesario para ofrecer una atención segura. Además, la formación adecuada de nuevas generaciones de parteras representa la clave para la sostenibilidad de este saber en el tiempo, asegurando su transmisión a más comunidades.
La capacitación en la Casa de la Partería implica una combinación de saberes ancestrales y talleres desarrollados por profesionales de la salud. Este enfoque intercultural no solo refuerza el conocimiento tradicional, sino que también permite a las parteras interactuar con herramientas básicas de atención primaria, preparando a las nuevas generaciones para asumir roles protagónicos en la salud materna y neonatal en la región.
«Las parteras no se pensionan, no tienen seguridad social y muchas envejecen sin reconocimiento después de 30 o 50 años de trabajo», afirmó Maturana.
En ese sentido, la OIT, la Agencia Sueca de Cooperación Internacional para el Desarrollo (Asdi) y el Ministerio de Igualdad y Equidad colombiano ayudaron a Asoredipar Quibdó a sacar adelante la primera Casa de Partería de esta ciudad.
Allí no solo se brindará atención durante el embarazo y posparto con el cuidado de los 1.000 días, sino también habrá formación para nuevas generaciones de parteras, entre otros asuntos.
En mayo pasado, la Registraduría Nacional del Estado Civil de Colombia autorizó a parteras y autoridades indígenas de algunas comunidades rurales del país a certificar los nacimientos de bebés en sus territorios, un paso indispensable para que puedan tener documentos legales como el registro civil.




