
Por: Pedro José Mosquera Agualimpia
El deporte en el Pacífico colombiano vive una encrucijada. Aunque el presidente Gustavo Petro ha planteado un discurso que reconoce el deporte como un derecho fundamental y una herramienta de inclusión social, las decisiones presupuestales de su gobierno están golpeando con fuerza a regiones históricamente marginadas como el Chocó.
Los Recortes presupuestales y limitación de programas en el Pacífico donde sabemos que siempre hemos dependido históricamente de programas, planes, proyectos a nivel nacionales para el financiamiento de toda la estructura deportiva de la región.
Con la reducción de recursos del Ministerio del Deporte (hasta un 74 % proyectado), muchos programas deportivos en el departamento del Chocó corren riesgo de no recibir apoyo suficiente. Esto afecta sobre todo la formación de base (niños y jóvenes) y el mantenimiento de escenarios deportivos ya deteriorados. Que se encuentran en nuestro departamento, por ejemplo, las ligas y los clubes con reconocimiento deportivo que dependen de estímulos nacionales pueden ver reducidos sus recursos para entrenadores, uniformes y torneos.
La región Pacífica ya tiene déficit histórico en escenarios especialmente el departamento del Chocó: coliseos deteriorados en Quibdó, canchas sin mantenimiento en las sub regiones, o escenarios multipropósitos que necesitan modernización. Con menor ejecución presupuestal, los proyectos de infraestructura quedan relegados.
Los departamentos del Pacífico pueden depender casi exclusivamente de recursos locales, que son limitados. Esto agudiza la brecha con Bogotá, Medellín o Barranquilla, que tienen más capacidad de inversión propia.
Petro había prometido descentralizar el deporte, llevando recursos y programas a regiones históricamente marginadas (como el Pacífico). El anuncio de llevar los Juegos Nacionales 2027 a Córdoba y Sucre iba en esa línea de descentralización, pero no incluyó al Pacífico directamente. Para el Pacífico, esto significa que la promesa de regionalización aún no se traduce en inversión concreta.
Lo positivo del tema: Discurso de inclusión social y enfoque comunitario, Potencial para mujeres y jóvenes en riesgo, Mayor conciencia nacional sobre el papel del deporte como herramienta de paz en zonas como Tumaco o Quibdó.
Lo negativo: Los recortes presupuestales afectan directamente la sostenibilidad de programas de base en el Pacífico, Menos apoyo para infraestructura deportiva, Pérdida de eventos internacionales significa menos oportunidades de visibilizarían y desarrollo económico, El rezago histórico de la región puede ampliarse si no hay corrección en la política fiscal del deporte.
El Pacífico colombiano, donde el deporte es más que competencia (es resistencia cultural, prevención de violencia y orgullo comunitario), resulta especialmente vulnerable a los recortes de la política deportiva de Petro. Si bien hay avances discursivos y algunos esfuerzos de inclusión, el impacto real hasta ahora ha sido más negativo que positivo, pues limita la capacidad de la región para usar el deporte como herramienta de desarrollo y paz.




