
Por Jaime Gómez González
Médicos, enfermeras y personal para-médico quienes diariamente se enfrentan a la muerte de una enfermedad nueva que no tiene tratamiento y no se puede prevenir porque no hay vacuna, son un ejemplo para la sociedad de valor, constancia y persistencia. Ellos son la primera barrera que enfrenta al enemigo invisible, muchos han caído y caerán. En muchos casos por falta de elementos para protegerlos.
En los Estados Unidos son aplaudidos cada vez que aparecen en público, pues son los defensores de la comunidad.
Otros trabajan largas horas para desarrollar una vacuna que sea segura y eficaz, pero este proceso es lento, toma tiempo y grandes recursos para desarrollar una que produzca anticuerpos necesarios para enfrentarse al virus corona. Hay otros que están haciendo ensayos clínicos para encontrar el tratamiento adecuado.
Por esta razón, es inaudito que algunos colombianos ígnaros y nefelibatos amenacen de muerte a médicos porque sus enfermos han muerto víctimas de la pandemia. Ahora que comienza julio de 2020 han muerto más de medio millón de personas en el mundo, más de 125.000 en los Estados Unidos.
El Dr. José Julián Buelvas, médico intensivista de Barranquilla fue amenazado de muerte por que uno de sus enfermos falleció. Es el colmo de la ignorancia de quien lo amenazó. Los enfermos con corona virus se mueren por que no hay tratamiento, ni hay vacuna.
La única manera de prevenir la enfermedad es el aislamiento, mantener la distancia de más de dos metros y USAR el TAPABOCAS! Se necesita una sociedad con disciplina para tratar de evitar el contagio. Esperemos otros seis meses para que aparezca la vacuna, mientras tanto si están copados los hospitales como en Quibdó, los Ingenieros Militares de Colombia pueden instalar hospitales de campaña con la dotación necesaria y el personal de sanidad militar para atender a los enfermos. ¡Dios y la Patria os lo premien!




