
Por Alejo Restrepo Mosquera
El 26 de octubre del 2024 se cumplieron 58 años del fatal incendio que destruyó a la ciudad de Quibdó, por los efectos desbastadores del fuego, en donde quedó destruida toda la infraestructura comercial más importante que tenía la ciudad capital. Se perdieron más de cien años de progreso comercial y material del Chocó, en el sector de la ciudad que se denominaba para ese instante, la célebre carrera primera, cuestionada por muchos y alabada por unos pocos.
Dicho incendio nos cogió con los calzones abajo, por no tener la ciudad un cuerpo de bomberos para sofocar el fuego, debido a ello esta conflagración alcanzó los ribetes de catástrofe, lo que despertó para la fecha la solidaridad de todo el pueblo colombiano e incluso de la comunidad internacional. Fue de tal magnitud de esta tragedia, que incluso recibimos ayuda del comando de la zona sur del Ejército de los Estados Unidos, apostados en el fuerte Amador de la zona del canal de Panamá, los cuales se desplazaron con varios aviones con ayudas humanitaria hasta la ciudad de Quibdó.
Esta dantesca tragedia, comenzó a la media noche del fatídico día 26 de octubre de 1966, en el almacén del comerciante Crescencio Maturana, ubicado en el barrio La Yesquita, fuego que arrasó la carrera 1º hasta la 4º, dicho incendio solo fue dominado a eso de las 7 de la mañana del día 27. Posteriormente llegó un equipo de bomberos de la localidad de Bolívar, Antioquia, los cuales cooperaron con las actividades de salvamento.
Hay que recordar que en la aludida carrera primera residía la elite social, política y económica del Chocó, conformada por comerciantes sirio libaneses, antioqueños y nativos chocoanos, en donde estaban ubicadas las mejores viviendas de estilo colonial y los almacenes con gran inventario de mercancías nacionales y extranjeras; antes del aludido incendio, el comercio de Quibdó se hacía con la heroica ciudad de Cartagena de Indias, el interior del país y el extranjero.
En este lugar de la ciudad existió el puerto de La Confianza donde se descargaba el combustible que llegaba a la ciudad procedente de la ciudad de Cartagena en planchones, así mismo estaban localizados otros puertos de menor importancia como El Platanero, donde llegaban todos los productos agrícolas de la región, el puerto carbonero, donde se comercializaba el caucho, cacao, pieles, los puertos de embarque y desembarque de pasajeros de los pueblos circunvecinos a la capital
Igualmente, a todo lo ancho y largo de esta gran avenida, existieron sitios de recreación como la sala de cine denominada el Teatro Quibdó donde se exhibían las mejores cintas cinematográficas de la época, heladerías como Alaska, Andágueda, Salón Colombia, Estrella Roja, el café de Bernardo Uribe; bodegas de víveres como la de Epifanio Álvarez Caraballo, Adriano Rivas, Alonso Hincapié, almacenes como La Prendería, el pasaje comercial de don Antún Bechara, los almacenes de don Emilio Bechara, Arnoldo López, el granero Santa Rita, la distribuidora de tejidos Coltejer, farmacias como San Francisco, Chuchu, Joaquín Jaramillo, entre otras.
En este perímetro estaba ubicada la infraestructura gubernamental del Chocó, como el Palacio de la Gobernación, el Sena, los juzgados superiores y de menores, la Inspección de Policía, la Caja Nacional de Previsión, el Distrito Militar Nª30, la alcaldía de Quibdó, la Registraduría del Estado Civil, la Empresa Nacional de Comunicaciones, el Palacio Nacional, el almacén del antiguo INA, la Auditoria Fiscal de la Contraloría General de la República, las Oficinas de Circulación y Tránsito, el Banco Popular, la Secretaría de Educación, e innumerables viviendas de muy confortable aceptación.
Quibdó ostentaba un gran prestigio a nivel nacional por su comercio y dinámica económica que tenía como ciudad comercial e intelectual y sitio privilegiado para la inversión nacional, extranjera, liderazgo este que desgraciadamente se perdió posterior al incendio y que nunca jamás se ha podido recuperar por la total carencia de recursos de capital e iniciativa empresarial, oportunidad esta que han sabido aprovechar nuestros vecinos paisas para desplazarnos de la actividad comercial.
Producto de esta calamidad el gobierno nacional, bajo la presidencia de Carlos Lleras Restrepo, expidió la ley 1º de enero 24 de 1967 por la cual se provee la reconstrucción de las zonas devastadas por el incendio de Quibdó la ayuda de los damnificados por el mismo suceso, otorgándole al comité de coordinación ciudadana el manejo de la reconstrucción de Quibdó.
En el año de 1970, mediante el decreto 082, se creó la Corporación para el Desarrollo del Chocó, Codechocó, quien asume las funciones del Comité de Acción Ciudadana Pro Remodelación de Quibdó; la cual en sus inicios fue manejada con muy buenos criterios gerenciales, lo que le generó buenos frutos al Chocó, y después con la ley 99 del 1993, que le otorgó a esta entidad funciones para el Desarrollo Sostenible del Medio Ambiente, esta entidad de control ambiental, se ha convertido en los últimos tiempos en un fortín político y burocrático, muy apetecido por los politiqueros de turno, bastante apartada de los fines para lo cual fue creada y con muy poca incidencia en el desarrollo del Chocó y de la vigilancia de nuestro patrimonio ambiental.




