Por Jorge Salgado.
Luego de ocho días de paro pacífico de los mineros del Chocó, el gobierno de Iván Duque sigue negándose a dialogar y negociar sus justas peticiones. En la mañana de hoy se realizaron nutridos desfiles de protesta en Quibdó y en varios municipios de la subregión del San Juan.
Miles de mineros del Chocó rechazan la criminalización de su actividad y repudian el encarcelamiento y judicialización de quienes en forma honesta laboran para llevar el pan a sus hogares y aportan a la precaria economía del departamento.
“No más encarcelamiento de mineros”, “No más destrucción de equipos”, “Déjennos trabajar”, “Queremos la formalización, no la represión”, se escuchó hoy en las calles de los principales municipios del Chocó.
“Reiteramos al gobierno nacional que envíe una comisión a dialogar y negociar nuestro justo pliego petitorio”, dijo Ariel Quinto, presidente de la Federación de Mineros del Chocó, Fedemichocó.
Por presión de los mineros, desde hace diez años el gobierno nacional ha aparentado diseñar planes de formalización, pero la realidad es que ni un solo minero del Chocó ha podido formalizarse, por los costosos y complicados requisitos que el gobierno nacional ha establecido hasta ahora.
El gobierno nacional se niega a formalizar a los mineros del Chocó y solo acepta la minería de la esclavitud, es decir, la minería de batea, la minería del hambre.
Sin embargo, el gobierno nacional ha permitido que la multinacional Atico Mining Corporation explote el rico yacimiento de cobre, oro, plata y otros elementos y compuestos en la mina El Roble de El Carmen de Atrato, sin que se pague un centavo por regalías de cobre.
A la población pobre del Chocó, que no recibe oportunidades de empleo y solo le queda la minería como posibilidad de sobrevivencia, la califica de criminal, le quema los equipos, así sean pequeñas motobombas, y los encarcela. Pero a una multinacional que cotiza en las bolsas de Canadá y gana miles de millones a la semana, le permite que evada el pago de regalías de cobre, que destruya las calles y viviendas de Carmen de Atrato y que contamine el más importante río del Chocó.
De 500 entables mineros que existían hace diez años en el Chocó el gobierno nacional ha dinamitado más de 400. Estos entables tienen maquinaria y tecnificación. En un principio la mayoría de los entables eran de personas de otras regiones de Colombia. Hoy en día el 99 por ciento pertenecen a personas oriundas del Chocó que han comprendido que la tecnología aporta más ingresos y que trabajan en alianza con los barequeros.
El pueblo chocoano tiene derecho a acceder y utilizar la mecanización y la tecnología para mejorar sus condiciones de vida. El pueblo chocoano no puede estar condenado a la esclavitud de la minería de batea, que solo proporciona una vida de miseria y hambre.







