
Por Neftalí Rengifo Yurgaqui
El 1 de enero es el primer día del año civil en el calendario gregoriano utilizado por la mayoría de los países. A diferencia del sistema de edades internacional que conocemos, en el que cada persona cumple años cada 365 días, para los coreanos las personas ya nacen con un año de vida, pues cuentan la gestación como el inicio.
El año nuevo es una fecha que, simbólicamente, representa el fin de una etapa y el comienzo de un nuevo ciclo de tiempo. En Colombia corresponde a un día feriado al igual que el previo de navidad, por lo que generalmente se toma para descansar y reunirse en familia, y no faltará la criatura de Dios que, bajo el signo de capricornio, coincida con Gilberto Garcés Cuesta y escoja ese día para llegar al mundo anunciando con su llanto el «¡feliz año nuevo!».
También cada 4 años en Colombia se posesionan, el primero de enero, los nuevos alcaldes, gobernadores, diputados, concejales y ediles elegidos en los dos meses anteriores, con su carga de promesas e ilusiones.
Pues bien, todos los días, en el primero del año, como en cualquier otro, nacen en promedio 270.000 seres humanos, unos se hacen más conocidos y la mayoría pasan desapercibidos, dependiendo de su alcurnia, de sus obras o de quien los reseñe para la historia. En ese contexto me tomo el atrevimiento de mencionar a cinco ilustres personajes colombianos que merecen recordarse, entre otros motivos, por su feliz arribo al mundo el primer día de año nuevo: Manuel Murillo Toro, Jaime Jaramillo Uribe, Gilberto Garcés Cuesta, Jesús A. Lozano Asprilla y Laura Restrepo Casabianca. Cada uno tiene su historia que inundarían estas páginas, las que al final dedico especialmente al menos conocido pero no por ello inmerecido, consignando previamente unas pocas palabras de la cosecha del resto del quinteto con motivo de sus natalicios en año nuevo:
-1816: Manuel Murillo Toro: nació en Chaparral Tolima y falleció el 26 de diciembre de 1880 en Bogotá.
Fundó el diario oficial, introdujo el telégrafo y ordenó la elaboración de los primeros mapas del territorio. Fue un político, médico y escritor. Dos veces presidente de los Estados Unidos de Colombia por parte del Partido Liberal Colombiano, así como canciller y secretario de hacienda. Escribió entre muchas cosas sobre la «Centralización o descentralización»:
«La centralización y el despotismo nacieron el mismo día y con ellos la miseria e ignorancia de las multitudes».
-1917: Jaime Jaramillo Uribe: nació en Abejorral, Antioquia, y murió el 25 de octubre de 2015 en Bogotá. Fue un historiador considerado como pionero, orientador y maestro de la profesionalización de la Historia de Colombia. Poeta, editor, tallerista y traductor colombiano. Cofundador con Gonzalo Arango y otros escritores del nadaísmo, movimiento de índole contestataria que cambió la percepción de la literatura y el arte colombianos a mediados de los años 60.
-1936: Jesús A. Lozano Asprilla «Chucho Lozano». Nació en Condoto, Chocó: dirigente cívico de ascendencia conservadora, docente, deportista, economista, sindicalista, cooperativista, periodista, Dr. Honoris causa en Administración de Empresas de la EAN y muchos más méritos. El primero de enero celebrará con sus dos hijas en Bogotá su cumpleaños número 88. Del grupo, es el más recordado por sus paisanos pero desafortunadamente tratado de invisibilizar por la corrupta clase política chocoana y por los dirigentes de la Universidad Tecnológica del Chocó ‘Diego Luís Córdoba’ de la que, en la práctica fue su fundador y primer rector al ponerla a funcionar el 6 de marzo de 1972. La idea de sus malquerientes paisanos, además de maltratarlo demandándole su pírrica pensión, es la de aprovechar el nombre del liberal Diego Luís Córdoba para hacerle creer a las nuevas generaciones que éste fue el fundador de la Universidad que en su homenaje lleva dicho nombre. Diego Luís Córdoba no podía fundar la Universidad mediante ley 38 de 1968, después de 4 años de fallecido en ciudad de México el primero de mayo de 1964. Aunque en vida comunicó su interés para se creara una universidad en el Chocó, esta idea se materializó después de su muerte por iniciativa de su amigo y colega, el conservador antioqueño Joaquín Estrada Monsalve, impulsada al final por parlamentarios chocoanos.
También es necesario aclarar que Ramón Lozano Garcés presentó ante la Cámara de Representantes, un proyecto de ley, 7 años antes, el 27 de junio de 1961, para crear la UTCH. pero este proyecto NO llegó a feliz término quedando solo en proyecto.
Por reclamos de Chucho Lozano al rector de la Utch, el actual jefe de la oficina jurídica radicó un memorial de desistimiento de la demanda que está a la espera de decisión por parte del Juzgado Tercero Administrativo.
A su tierra que tanto ha servido, Chucho Lozano dedicó estas sentidas palabras:
«Chocó: Es un territorio lleno de contrastes, contradicciones y círculos viciosos que lo hacen ser muy rico, enigmático que obliga a sus incomprendidos hijos, a conocerlo, amarlo, servirlo, conservarlo, preservarlo, usarlo, protegerlo, defenderlo y hasta morir varias veces por él».
-1950: Laura Restrepo Casabianca: escritora y periodista. Nació en Bogotá y en el próximo año nuevo cumplirá sus 74 años de edad. Autora, entre otras obras, de Delirio, novela con la que resultó galardonada con el Premio Alfaguara en 2004. Destaca un elemento determinante en la literatura colombiana: la violencia. “Somos una nación que ha tenido que pasar las duras y las maduras, y sin embargo, sobrevivimos. Colombia es el futuro, con los problemas que les espera a los otros países, como el cambio climático y las guerras atómicas, nosotros ya hemos aprendido, nosotros negociamos con el enemigo, seguimos siendo el país de los milagros”, explicó.
Laura Restrepo, cuyas novelas siempre beben de la reportería –”una nunca deja de ser periodista”, afirmó en entrevista con Efe– que encontró en Somalia, Etiopía y Yemen a donde viajó con Médicos Sin Fronteras (MSF) la raíz de “Canción de antiguos amantes” (Alfaguara).
Restrepo, quien estuvo exiliada en México luego de hacer parte de la mesa negociadora de paz entre la guerrilla del M-19 y el gobierno de Belisario Betancur (1982-1984), reafirmó que la violencia está presente en la cotidianidad de los colombianos. “Escribir es una forma de exorcizar. La literatura es una forma de conjuro, de entender, de asumir, es un ejercicio lícito entre escritores y lectores”.

–1920: Gilberto Garcés Cuesta:
Estaba en mora de hacer un homenaje en vida a este patricio chocoano, hombre íntegro y ejemplar como todos los de su época y estirpe, nacido en Quibdó y, como pocos, en el 2024 celebrará con sus hijos sus 104 años de edad con buena salud y una mente lúcida. Hijo de Basiliso Garcés e Inocencia Cuesta, casado con Irma Posada Paz (Qepd) con quien procreó cinco hijos que obedecen a los nombres de Nury Luisa, Gilberto, Mirtha Lucía, Jaime y Luisa Fernanda.
Gilberto Garcés Cuesta vive actualmente en Bogotá disfrutando de su merecida pensión como funcionario en calidad de científico que fue del Servicio de Erradicación de la Malaria -SEM-, en donde se desempeñó como uno de los pocos entomólogos de su época en el país, operando en varios territorios como en el Chocó, Bolívar, Nariño, Norte de Santander y en los llanos orientales.
Sus estudios de entomología los cursó en universidad de Sao Paulo, Brasil, en donde aprendió el portugués que domina y alterna con el español, el inglés y el francés. En su labor científica participó en eventos nacionales e internacionales, uno de ellos en Cuba, y se le reconoce el mérito de haber descubierto una nueva especie de zancudo en la ciudad de Quibdó, que se bautizó en su honor con el nombre científico de Culex garcesi, según artículo publicado en la revista Culicipedia: Species-group, genus-group and fámily- names in Culicidae (Diptera) de Ralph E. Harbach, 1968
Gilberto Garcés Cuesta también dedicó parte de su tiempo a la creación literaria, justificando su sentido ejercicio en las letras cuando afirma que «Los poetas, novelistas, cuentistas y músicos, siempre han sido los artífices de ilusiones, ensueños e inventivas literarias» (G.G.C. 2016).
Para muestra un botón, de su creación literaria, extraigo de un folleto que me obsequió, las siguientes piezas, algunas dedicadas a su esposa Irma Posada Paz:
DEDICATORIA
Con los presentes escritos, concebidos en épocas pasadas de alegres ilusiones, quiero ofrecer un merecido homenaje, a la que fuera mi extinta esposa Irma Posada de Garcés, quien en vida fue la persona que con más ahínco me insistiera, para que organizara mis dispersas inquietudes literarias; para que fueran conocidas por quienes quisieran conocerlas.
Todos nosotros, con algunas excepciones en nuestras vidas de estudiante y, por generalizar, en nuestra pasajera loca juventud, soñamos con hacer inspirados versos de amor, cuando enamorados estuviéramos, o de terribles desventuras, cuando decepcionados por el ser querido, nos encontráramos viviendo la triste realidad de nuestras propias vidas.
Fueran uno u otros los motivos del momento ocasional, daban suficientes argumentos como para componer muy buenos, o malos versos, que narraran las angustias o felicidades, de nuestra existencia.
Gilberto Garcés Cuesta
A IRMA
En mis tristes noches
de soñares hondos
sorprendí en el cielo
tu faz preciosa
dos luceros grandes
brillantes y bellos
que destellan vivos
alegres, fogosos.
Nunca en mis soñares
ni meditaciones
deslumbré en mi mente
de iluso y poeta
otra criatura
así tan bonita
que a ti se asemeje
por tu gran belleza.
Ni las muselinas
ni peluches rojos,
ni todas las rosas
jamás concebidas
tienen la fragancia
ni delicadeza
que tienen tus labios
de sutil marquesa
Tampoco los himnos
ni marchas triunfales,
ni los valses suaves
de Johann Strauss,
tienen la cadencia
ni la fiel tonada
que tiene tu risa
Irma Posada
Las tardes preciosas
y noches de luna
que admiramos siempre
con ansias algunas
al instante pasan,
se oscurecen luego
llevándose el tinte
de sus mil destellos.
Pero tú, bien amada,
que llevas por nombre
el de Irma Posada,
jamás en mis noches,
por muy borrascosas
nubladas y negras;
te fugaste nunca
con tus mil destellos,
de mi mente loca.
-Lloró (Ch), 1948
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GOLONDRINAS
Y se fue para siempre
la fugaz golondrina
la mañana encantada
con su manto de oro
abrigaba su vuelo.
Se marchó despacito
con un llanto escondido
y se fue por la senda
con zapatos de estilo.
Los aleros ansiosos
extrañarán sus pisadas
y el azul invernoso
cual escobas de plumas
sentirá sobre el ámbito
la insistente caricia
de sus alas cansadas.
Su mirada era triste,
su trinar afligido
y partió silenciosa
sin mirar a su nido.
Ya no cantan las aves,
ni las arpas ni las liras
sus místicas canciones,
ni las mudas peregrinas
que con tantas pretensiones
se ahuyentaron de sus nidos.
Medellín, abril de 1939
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LA ALCALDESA
La Alcaldesa de mi pueblo
está preciosa.
Está luciendo elegante
un mantón de seda fino
que le trajo su marido
para cumplir sus deseos.
Y entre sus negros cabellos
una rosa roja, oscura,
olorosa a crisantemo
pretende robarle gracia
a la simpar alcaldesa.
Es morena la alcaldesa
y morena sus ojeras.
Su frágil talle parece
una guitarra maestra
tocada con mucho garbo.
Sus senos son dos pecados
coronados de lujuria,
punzantes como la lluvia
cuando salpica en la tierra.
Y sus vibrantes caderas,
que con su andar siempre luce,
semejan dos castañuelas,
dos castañuelas confusas,
duras como la madera.
La Alcaldesa de mi pueblo,
no se comporta de veras.
Ayer, a la media noche,
cuando la ronda no estaba,
la vi salir de su casa
envuelta en el manto fino
que le trajo su marido
desde lejos, para ella.
Cruzó con tal ligereza
la callejuela empedrada,
llegó al cuartel de la guardia
y sin pensar casi en nada,
hizo llamar de inmediato
al oficial traicionero,
apuesto y bien aguerrido
que siempre la cortejea.
Con malicia se ocultaron
en la oscura callejuela.
La noche cubrió sus cuerpos,
sus cuerpos enlujuriados
y presenció muy de cerca
todo cuanto realizaron.
Y al despuntar la alborada,
de la brumosa mañana,
la vi salir turbulenta,
confusa desaliñada,
sin rosa roja en su pelo,
ni manteleta de seda,
luciendo apenas la angustia,
de la infidelia efectuada.
La Alcaldesa de mi pueblo,
no se comporta de veras.
Istmina (Ch.), 1948
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ÉXTASIS
En esta tarde, amada
cuando el azul magnífico
vertía escandaloso
sus máximos colores,
en un silencio agudo,
profundamente absorto,
con el delirio loco
que infunden tus tesoros,
fijamente te miraba.
Y me embriagué de éxtasis
con el alcohol sublime
de toda tu belleza:
con tus cabellos negros
y tus ojazos vivos,
con el color canelo
de tu sedosa imagen
y con la forma sobria
de tus novatos labios.
En esta tarde, amada
después que te he mirado,
me prometí forjarte
en el crisol que vivo,
una cantata enorme,
un verso bien rimado
o algún soneto cierto
que cante a tus tesoros.
Pero me encuentro absorto,
profundamente mudo
y el néctar de mi musa
se esfuma enloquecido.
Mas bien prefiero, amada,
que a todos tus tesoros
algún poeta iluso
te cante realidades.
Quibdó (Ch.),1946
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NEGRURAS
Qué ojos tan grandes y negros,
los que tiene usted, señora.
Fulguran como en la noche,
Cuando la luna está llena.
Negros como las tinieblas,
o como la envidia, negros.
Tan grandes como el infinito,
como los mares profundos,
o como la extensa llanura,
que anduvieron nuestros sueños.
Y cómo resplandece, señora,
entre sus negros cabellos
su rostro blanco de nácar,
blanco como las azucenas.
Jamás pudiera olvidarme
de esta confusión absoluta,
la negrura de sus ojos,
con la blancura de su imagen.
Qué ojos tan grandes y negros,
los que tiene usted, señora.
Bogotá, enero de 1966
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PD: Si usted nació un primero de enero o conoce a alguien que haya llegado al mundo el primer día de año nuevo, repórtelo y destaque algo interesante en sus comentarios.
Para todos: ¡Feliz navidad y venturoso año nuevo!




