(Por Libardo Asprilla Lara) Floresmiro Perea debe ocupar el mismo sitial reservado para Grandes del Chocó, su vida y obra son fiel muestra de ello. Llegó al mundo para Servir y lo hizo con gran lujo, especialmente en Bogotá, donde abrió las puertas de apoyo y orientación a muchos jóvenes que entre mediados y finales de los 80s llegaban del Chocó en búsqueda de oportunidades, me cuento entre los cientos de ellos. Nuestro Departamento, pierde hoy a un gran hombre. Seguro ya está en manos de Supremo. Paz en su tumba
(Por Eurípides Salas Figueroa) Murió en Nueva York Floresmiro Perea Rentería, el hijo menor de Cristina Rentería y Flórez Perea. Natural de Bebará, municipio de Medio Atrato, hermano de Elías Antonio (q.e.p.d.), Encarnación (q.e.p.d.), Argemiro, Cristina y Amelia (q.e.p.d.).
Estudió en su escuela natal y en Quibdó, los secundarios los inició en el Colegio Carrasquilla e hizo los estudios de la media en la Escuela Normal de Cañizales en 1972.
Desempeñó su labor docente en Montaño, y en Bebará.
Se desplazó a la capital del país donde se vinculó con el Distrito prosiguiendo su misión de enseñar a la juventud, alternándola con su actividad pastoral a lo largo del país.
Luego en Bogotá hizo los estudios de licenciatura en la Universidad de la Sabana en Psicopedagogía y Supervisión Educativa en 1981. Sacó ahí mismo la especialización en Administración Educativa, luego ingresó a la Universidad la Gran Colombia y obtuvo el título de abogado y ciencias políticas, en 1987 especializándose a la vez en derecho administrativo. Hablaba inglés y francés a la perfección.
Fue director de varias escuelas y rector en varios colegios de Colombia, representante legal de la Corporación Manantial de Vida (Albergue para niños desamparados).
Gerente del centro financiero de cobranza Nacional, Ceficnal, en Bogotá.
Fue un incansable investigador de la problemática social colombiana. buscando por todos los medios pacíficos y de reconciliación nacional.
Dirigía a la vez como pastor una Iglesia Cristiana donde tenía gran empatía por sus seguidores.
Floresmiro amó su tierra, apreció a su pueblo natal, quiso a sus familiares hasta donde le fue posible, le brindó apoyo incondicional a sus paisanos. A muchos jóvenes de Tagachí y Bebará los llevó a Bogotá brindándoles hospitalidad y orientación para que se profesionalizaran.
Se residenció en Nueva York y desde ahí salía a pregonar la palabra de Dios como pastor evangelizador en países de Europa, Asia, África y América.
Escribió varios libros de acogida nacional e internacional, entre ellos La Paz responsabilidad de cada Colombiano, prologado por el humanista Hildebrando Ortiz Lozano.
Diste un gran ejemplo de superación, honestidad y sobre todo de ser humilde. Llegaste a ser un excelente profesional y que su nombre sirva de ejemplo a tus descendientes y familiares y las futuras generaciones.
Floresmiro, descansa en paz y acá en Colombia tus herman@s, hij@s, sobrin@s, niet@s,parientes y paisan@s extrañamos tu presencia y un vacío a la Chocoanidad.
Dios te perdone tus pecados y te reciba en paz en el reino Celestial.
Paz en su tumba.
Tu sobrino.
Eurípides Salas Figueroa


