El 10 de agosto de 2026, un terremoto de magnitud 7,4 con epicentro en San José del Palmar (Chocó) sacudió el occidente de Colombia. El sismo afectó gravemente la infraestructura eléctrica de varias regiones y dejó sin servicio a miles de usuarios, con un impacto inicial de alrededor del 18 % de la demanda nacional según el operador del Sistema Interconectado Nacional (XM).
La situación más crítica se concentró en el departamento del Chocó. La Empresa Distribuidora del Pacífico (Dispac), responsable del servicio en Quibdó y otros 16 municipios del departamento, reportó la suspensión total del suministro por daños en sus redes de transmisión y distribución.
Dispac activó un plan de contingencia orientado a la recuperación prioritaria, enfocado en la seguridad de las comunidades y de sus equipos técnicos.
En respuesta a esta emergencia, Enel Colombia puso su capacidad técnica y operativa al servicio de Dispac para contribuir a la reconstrucción y restablecimiento de la infraestructura eléctrica en las zonas afectadas. Los trabajos se extendieron desde el 14 de agosto hasta mediados de septiembre de 2026 y contaron con un grupo de 12 personas, entre equipos propios de Enel y grupos técnicos contratistas.
Las intervenciones se concentraron principalmente en el casco urbano de Quibdó. Uno de los puntos prioritarios fue la Subestación Huapango, que atiende aproximadamente el 67 % de la demanda eléctrica del Chocó (cerca de 75.000 usuarios). Allí se destinaron cuatro postes de alta tensión para recuperar tres estructuras derrumbadas y avanzar en la recuperación del anillo de 115 kV.
Además, Enel dispuso una planta eléctrica de 250 kVA en el Hospital Ismael Roldán de Quibdó para fortalecer el respaldo energético del centro asistencial. La compañía asumió los costos de mantenimiento y, en coordinación con el Grupo Energía Bogotá (GEB), gestionó la logística especializada para trasladar el equipo desde Bogotá hasta Quibdó.
En el sector de Obapo (Quibdó) se expandió aproximadamente 1,5 kilómetros de red de media tensión a 13,2 kV, lo que permitió trasladar cargas entre circuitos y benefició a cerca de 700 clientes. En Bahía Solano se trasladó una estructura de media tensión con transformador, se instalaron dos postes y 80 metros de red aislada de baja tensión, con un beneficio para alrededor de 100 clientes.
Después, el Gobierno nacional complementó estos esfuerzos con medidas de apoyo financiero. En septiembre de 2026 se anunció la capitalización de Dispac por 20.200 millones de pesos, destinada a fortalecer la capacidad financiera de la empresa y garantizar la continuidad del servicio tras las afectaciones del sismo. Esta acción se enmarcó en un paquete más amplio de recursos para el sector eléctrico.



