
(Tomado de Notiriosucio)
La emergencia invernal por el fenómeno de la niña 2010-2011 puso a prueba a Colombia. Varias regiones del país colapsaron por culpa de las inundaciones que ocasionaron enormes pérdidas.
En Riosucio, que sufre cotidianamente por los desbordamientos de las aguas del río Atrato, en medio de la emergencia invernal registró la mayor inundación de los últimos años. Más del 80% de las viviendas resultaron damnificadas, muchas familias tuvieron que abrir puestas improvisadas en los techos para poder ingresar a sus viviendas otras simplemente les toco abandonar sus viviendas o el municipio.
El país recibió ayudas de otros países para la atención a los damnificados y afectados del fenómeno de la niña entre 2010 y 2011. Uno de estos países cooperantes fue Venezuela. El entonces presidente Hugo Chávez envió para Colombia unas motobombas de gran potencia para ayudar en el drenaje de las aguas en zonas del país donde las lluvias habían causado que ríos o quebradas sobrepasaran diques e inundaran poblaciones enteras.
Aunque no es el caso de Riosucio ya que ninguna motobomba lograría retirar las aguas desbordadas del Atrato, pero gracias a la presión que realizaban líderes de la mesa por el Atrato en Bogotá, en 2012 a través del fondo de adaptación el gobierno nacional donó cuatro de estas motobombas al municipio.
Si bien no atendían la problemática de inundaciones, esta maquinaria podría ser un aliciente para afrontar emergencias por incendios, tal y como ocurrió en el que se presentó en el barrio El Centro y ayudaron a controlar otros incendios menores y forestales. Además las motobombas venían siendo utilizadas para abastecer de agua a las familias alejadas del Atrato en tiempos de sequía.
Las motobombas no funcionaron como se esperaba en el incendio del 28 de noviembre. Son varias las hipótesis. Lo cierto es que de haber estado preparadas para el día de la tragedia, quizás la respuesta de la comunidad fuera sido más oportuna y menor el impacto de esa tragedia.
Hoy estas motobombas se encuentran en total abandono, expuestas a la intemperie y seguramente saqueadas, como varias personas han denunciado. Una situación que genera indignación ya que la importancia de este tipo de maquinarias además de las ya expuestas, se resalta en la necesidad de varias comunidades por el acceso al agua y en la lógica de la administración pública resulta una total contrariedad.




