Tropas de la Décima Quinta Brigada del Ejército Nacional de Colombia destruyeron una central ilegal de comunicaciones en zona rural del municipio de Riosucio (norte del Chocó), en el marco de operaciones coordinadas con el Servicio Nacional de Fronteras de Panamá (Senafront) contra estructuras del Clan del Golfo.
Según reportaron las autoridades el 8 de octubre de 2026, la acción se desarrolló en el sector de la vereda Teguerre, donde se enfrentaron con integrantes de la Subestructura Pablo José Montalvo Cuitiva del grupo armado. En el operativo resultó muerto un presunto miembro de la estructura y tres más se sometieron a la justicia.
En el registro posterior se incautaron cinco armas largas, una pistola, proveedores, más de 100 unidades de munición (incluyendo 104 cartuchos calibre 5,56 mm), equipos de telecomunicaciones, material de intendencia y cartillas alusivas al grupo armado organizado. Además, fueron destruidos ocho dispositivos explosivos improvisados (minas antipersonales) y la central ilegal de comunicaciones.
El Ejército indicó que esa infraestructura era utilizada para advertir sobre los movimientos de la Fuerza Pública en la zona y coordinar acciones contra la población civil. Las autoridades atribuyen a esta subestructura actividades criminales en el norte del Chocó.
La operación formó parte de un esfuerzo binacional. En territorio panameño, en el sector de Loma Las Banderas (zona fronteriza usada también como ruta de migración irregular), uniformados del Senafront, con información de inteligencia de la Séptima División del Ejército colombiano, intervinieron un punto de explotación ilícita de yacimientos mineros. Allí ubicaron a 13 ciudadanos colombianos, entre ellos tres niños, niñas o adolescentes que, según el reporte, habrían sido instrumentalizados por el Clan del Golfo. Estas personas quedaron a disposición de las autoridades panameñas.
En total, las dos operaciones afectaron a 17 personas: un muerto en desarrollo de operaciones militares, tres sometidos a la justicia en Colombia y 13 a disposición de Panamá. Los resultados se atribuyen a labores de inteligencia de varias semanas e intercambio de información entre ambos países, en condiciones de clima adverso y difícil acceso.
Las acciones se conocieron mientras se desarrollaba en Medellín la vigésima sexta Reunión de Mandos Regionales de Frontera entre autoridades militares y civiles de Colombia y Panamá, orientada a fortalecer la seguridad fronteriza y enfrentar delitos transnacionales.
Las responsabilidades individuales y los vínculos precisos con el Clan del Golfo deberán ser establecidos por las autoridades judiciales de cada país.




