Este lunes se cerró oficialmente la primera ronda de negociaciones entre el Gobierno y la guerrilla del Ejército de Liberación Nacional (Eln), en Caracas, Venezuela. Desde el Hotel Humboldt de dicha ciudad, las delegaciones de ambas partes, acompañadas por los países y actores garantes, afirmaron que entre los acuerdos logrados en estos 21 días de trabajo está el de realizar acciones humanitarias en el Medio San Juan, Chocó, y el Bajo Calima, Valle del Cauca.
«Las partes reconocen la grave situación de violencia que se presenta en los territorios y decidieron poner en ejecución un acuerdo parcial de atención de emergencias, que iniciará a partir de enero de 2023, sobre el Bajo Calima (Valle del Cauca) y el Medio San Juan (Chocó)», explicaron conjuntamente las delegaciones.
En el cierre del primer ciclo de diálogos, México confirmó que será la sede de la segunda ronda de conversaciones en enero del otro año.
Al respecto, Otty Patiño, jefe negociador de la delegación del Gobierno, expresó que la idea con los alivios humanitarios acordados para el próximo año es que generen procesos que “reversen la tragedia humanitaria en términos concretos”.
De igual forma, alias Pablo Beltrán, jefe de la delegación del Eln, indicó que el objetivo de este primer acuerdo sobre las acciones humanitarias es realizar un prototipo y ver cómo funciona en el Valle del Cauca y el Chocó. “Es un primer espacio de intervención humanitaria y se quiere después poderlo replicar en otras partes. Esperamos que en el inicio de 2023 pueda darse los primeros pasos y desarrollar esta experiencia en otras regiones”.
No obstante, por ahora los jefes negociadores no ahondaron a cuáles acciones u alivios humanitarios se refieren. Dichos conceptos son amplios: pueden referirse a corredores para la población que vive la violencia día a día, cese al fuego o entrega de secuestrados, entre otras cosas. Cuando se le preguntó, Pablo Beltrán aseguró que su delegación no sabe con certeza cuántas personas tiene el Eln privadas de su libertad, “pero sí puedo asegurar que es muy poquita gente”.
“Este proceso de paz estuvo interrumpido durante cuatro años. Estas semanas que hemos trabajo en Caracas las hemos dedicado a volver a hacer las reglas del juego para la mesa. También examinamos la agenda, que es una firmada en caracas el 30 de marzo de 2016. Hicimos un trabajo de ampliación y enriquecimiento. Había por ejemplo un faltante: no se hablaba de la casa común, es decir, del medio ambiente, tampoco de sectores tradicionalmente excluidos como mujeres y pueblos étnicos”, manifestó, agregando que la invitación a países y actores garantes permanentes, como la ONU y la Iglesia Católica, también hizo parte de este punto.




