
Por José María Daza Sánchez
En un artículo anterior y en algún comentario en las redes sociales, me referí al mal trato que le dieron a los músicos representantes del Chocó en el pasado Festival de Música del Pacífico, Petronio Álvarez, al momento del traslado hacia la ciudad de Cali.
Pues bien, mi señalamiento fue porque los buses puestos a disposición de estos jóvenes músicos, representantes del Chocó, especialmente de Quibdó, estaban en un estado mecánico que no era el mejor, pues hasta llegar a vararse y tener que “empujarlos” para que funcionaran, tuvieron que hacer los pasajeros. Un viaje que normalmente se lleva diez (10) horas, se llevó dieciocho (18) y lo califiqué como inhumano.
Averiguando sobre los responsables de esta situación, encontré que la Gobernación, a través de la Secretaría de Cultura, era la dependencia comprometida en hacer que estos jóvenes llegaran a Cali y regresaran después de sus presentaciones. Hubo una sociedad, en la que la Alcaldía de Quibdó apoyaría con unos recursos esta gestión. Esta entregó la mitad de los dineros a la secretaría de cultura, pero al ver ese maltrato y esa situación sufrida en el viaje hacia Cali, la alcaldía decidió contratar directamente el transporte para el regreso desde Cali de los participantes, subsanando de esta manera la situación.
Funcionarios oportunistas que no tienen conciencia de las responsabilidades y que llegan a los cargos es a ver en qué se benefician y actúan de esa manera, sin tener en cuenta el buen trato a las personas. Para el caso, solamente era meterlos en un bus, como al ganado en un camión y que lleguen como puedan. No se piensa en la comodidad ni en la calidad del servicio.
Creen que todo ese actuar es ‘limosniado’ y que por eso tratan a la gente de esa manera. Es buscar cómo se saca algún pedacito o pedazote de cada actuar. Muestran el cobre. Afortunadamente, al menos para el regreso, la alcaldía a través de la coordinación de cultura subsanó la situación y no le entregaron el resto de los recursos a cultura del departamento, sino que actuaron de manera unilateral.
¿Por qué tenemos que estar afectando, pisoteando y desfavoreciendo a los demás para obtener prebendas personales en el ejercicio de un cargo transitorio como ese?
¿No es mejor que digan los jóvenes viajeros y sus familias, que los trataron bien, que viajaron cómodos que fueron bien atendidos?
¿Cuándo cambiaremos esos estigmas que nos llevamos a cuestas por el actuar de esos personajes nefastos que se encuentran en los cargos públicos, especialmente?
¡No hay derecho!




