Después de 24 años, el Estado colombiano pidió perdón por la masacre de Bojayá, Chocó
El ministro de Defensa, Pedro Sánchez, reconoció la responsabilidad y ofreció excusas por el hecho donde fueron asesinadas más de 100 personas.
El Gobierno nacional llegó a Bojayá ayer, 11 de julio, y pidió perdón por su actuar durante este trágico día para el departamento de Chocó.
«En nombre de la Nación. Reconozco ante ustedes que el Estado falló en su deber de protegerlos frente a este acto demencial. Falló porque no actuó con la oportunidad y la eficacia que las circunstancias exigían. Falló porque existieron alertas sobre el riesgo que enfrentaban estas comunidades, y la respuesta institucional no fue suficiente para evitar la masacre», aseguró Sánchez.
El funcionario agregó durante su intervención que ese crimen no solo afectó a quienes un 2 de mayo de 2002 se encontraban en el templo, también dejó consecuencias para toda una nación: «Nosotros honramos nuestro compromiso. Aquel día, no solo los grupos criminales de las extintas FARC y las extintas AUCEO paramilitares asesinaron a colombianos inocentes, también le causaron heridas profundas a toda una nación. Este crimen debe nombrarse con absoluta claridad: fue un acto atroz, injustificable y contrario al derecho internacional humanitario, a la dignidad humana y a los principios más elementales de la convivencia. Esta masacre de estos dos grupos narcoterroristas arrebató la vida de más de 102 personas, entre ellas 48 niñas, niños y adolescentes».
Hay que recordar que en aquel entonces y en medio del fuego cruzado, la población civil buscó refugio en la iglesia del pueblo que terminó siendo impactada por un cilindro bomba lanzado por la guerrilla, causando una de las peores masacres registradas en la historia de Colombia.
«El Estado no brindó una pronta y efectiva y oportuna respuesta para proteger a la población civil del municipio de Bojayá y de las poblaciones aledañas frente al inminente enfrentamiento entre grupos armados ilegales», indicó la defensora del Pueblo, Iris Marín.
La defensora explicó que, durante encuentros recientes con jóvenes de Bojayá y Vigía del Fuerte, la entidad conoció de primera mano sus expectativas frente al futuro y la necesidad de contar con mayores oportunidades de desarrollo. Por ello, informó que la Defensoría solicitó a las alcaldías de ambos municipios, a las gobernaciones de Chocó y Antioquia y al Ministerio del Deporte impulsar distintos planes para darles «un buen futuro, a acceder a los derechos sociales, culturales y ambientales en igualdad de condiciones que los del resto del país, sin los riesgos latentes de reclutamiento, uso y utilización o, en los casos extremos documentados, de suicidios en las comunidades».
Los hechos también afectaron a comunidades cercanas, como las del municipio de Vigía del Fuerte en el departamento de Antioquia, donde la confrontación armada causó temor y el desplazamiento forzado en decenas de familias.
Este acto de perdón se dio en el marco de los compromisos adquiridos por el Estado colombiano en materia de verdad, justicia y reparación, especialmente frente a las víctimas del conflicto armado.
“Aquí pasó un genocidio, lo que ocurrió aquí fue terrible, no hay tiempo para contar toda la masacre y la violencia que ha habido en este territorio, es triste y lamentable compañeros”, dijo una de las víctimas durante el acto.
El hombre víctima aseguró que muchas personas tuvieron que abandonar el territorio por cuenta de la violencia y que las nuevas generaciones no dimensionan lo ocurrido. “Los jóvenes no saben lo que hemos padecido los que somos mayores y la mayoría de la gente hoy no está en el territorio, hay gente diseminada por todo el país porque la violencia los dejó”, afirmó.
En su testimonio también recordó las escenas de horror que, según dijo, se vivían cuando crecía el río.
Una de las mujeres sobrevivientes también recordó los momentos posteriores a uno de los hechos violentos: “Yo reaccioné y escuchaba que el médico Marcelo, que en paz descanse, decía abran la boca, respiren, gritan, todo el que me esté escuchando que grite, que grite, entonces yo como que escuché y yo respiré profundo y grité y sentí que liberé aire y mira a mi alrededor estaba mi mamá, estaba mi hijo”.



