En un pequeño rincón de Bahía Solano, en los recónditos bosques del Chocó, donde la brisa del mar acaricia la selva y los sabores ancestrales trascienden, surge la historia de Doraly Bermúdez, la mayor de ocho hermanos, quien encontró su pasión en las tradiciones culinarias transmitidas por generaciones en su comunidad. Con el apoyo del Fondo Mujer Libre y Productiva de la Vicepresidencia de la República, ha logrado construir un proyecto productivo lleno de sabor.
«Para mí, cada dulce es un pedacito de historia, un lazo que une a nuestra gente», comenta Doraly con orgullo, quien también asegura: «Quería compartir ese legado y honrarlo a través de ‘Productos Vachó'».
Desde temprana edad aprendió de las tradiciones ancestrales gastronómicas de su familia, como lo es el viche de caña o la fabricación de dulces caseros como la mermelada de borojó.
Estos ‘mecatos’ eran más que un simple postre. Representaban la unión entre vecinos, especialmente, en festividades como la Semana Santa, dónde cada casa compartía sus creaciones con los demás y así sucesivamente.
Fué a allí, en su comunidad, donde Dorleys tuvo sus primeros acercamientos con los frutos típicos de su tierra, aprendiendo a extraer el aceite de coco y sus múltiples usos y beneficios en la cocina, la piel y hasta el cabello.Con el nacimiento de sus hijos, Doraly vio en la venta de dulces una oportunidad para tener un sustento. Así comenzó su travesía, elaborando cocadas, mermeladas y su producto estrella: el arequipe de coco. Poco después este experimento se convertiría en ‘Productos Vachó’, un homenaje a sus raíces y a su querido corregimiento, El Valle – Chocó.
El camino hacia la realización de sus sueños tomó vuelo cuando se unió al Fondo Mujer, un programa del gobierno que ejecuta políticas públicas enfocadas a impulsar la autonomía económica de las mujeres en el territorio nacional y el cierre de brechas de género en Colombia. A través de este, Doraly encontró los recursos que le hacían falta para expandir su negocio que de manera orgánica había iniciado desde el 2014 con la venta de sus dulces en la calle.
Fue por casualidad que esta mujer chocoana se enteró de la presencia de este programa en su corregimiento. «Llegué al Fondo a través de una reunión en el corregimiento del Valle. Una amiga me informó sobre ello y me puse en contacto con la persona responsable. Allí tuvimos acompañamiento para diligenciar el formulario y comenzar el proceso¨, afirma.
Está mujer soñadora y luchadora, que ha sido víctima de grupo delincuenciales, tiene ahora entre sus metas hacerse a un local propio, un hogar permanente para ‘Productos Vachó’ donde su presencia sea una constante para los amantes de los dulces.
Pero no se detiene ahí, anhela que su proyecto sea una empresa sostenible que no solo beneficie a su familia, sino que también brinde oportunidades a otras. ”Quiero tener una empresa donde pueda ayudar a más familias aparte de la nuestra, que beneficiemos unas 10 o 15 familias de productos Vachó, y expandir nuestros productos por todo Colombia, quizás también internacionalmente”.
Hoy, ‘Productos Vachó’ no solo es un emprendimiento, también es un símbolo de la fortaleza y la resistencia de una mujer y su comunidad. En cada dulce y en cada frasco de arequipe de coco, se encuentra el corazón de Doraly, una mujer que se ha sobrepuesto como muchas colombianas al conflicto armado que tanto afecta a nuestro país.
Sin embargo, con pasión y determinación, se niega a rendirse frente a los desafíos de la vida. Su historia es un recordatorio de que, con amor y perseverancia, los sueños pueden convertirse en dulces realidades que transforman vidas y trascienden generaciones.




