En el tranquilo corregimiento del Valle, en el municipio de Bahía Solano, Chocó, una voz se alza para contar una historia de arraigo, amor por la tierra y determinación. Esta es la historia de Martha Gricelina Torres Bermúdez, una mujer de 54 años, nacida y criada entre las verdes colinas y los ríos caudalosos de esta región colombiana.
Martha es una hija del campo, criada por padres agricultores que le transmitieron no solo el conocimiento sobre la tierra, sino también el coraje para trabajarla. Desde muy joven, Martha se sintió atraída por la naturaleza y apasionada por la agricultura. Sembrar, cosechar, procesar y experimentar en la tierra se convirtieron en sus actividades preferidas, aquellas que le hacían perder la noción del tiempo y la llenaban de satisfacción.
Sin embargo, Martha y su familia enfrentaban un desafío: la venta de tierras y la llegada de extraños a su territorio. “Tenemos el sano objetivo de rescatar y respaldar territorios y culturas que vienen ligadas a esta familia desde nuestros ancestros y así evitar que algunos familiares continúen vendiendo los territorios donde nacieron y se criaron nuestros progenitores. Todo esto con el fin de evitar que se le dé cabida a personas extrañas que no hacen el debido uso de las tierras y no buscan el mejor provecho de nuestros suelos”.
Decidida a preservar la herencia de sus ancestros y evitar la disgregación de su comunidad, Martha impulsó la creación de la Asociación Rio Juná. Esta asociación, conformada por los descendientes de la familia Bermúdez Perea, tiene como objetivo rescatar y respaldar los territorios y culturas ligadas a su linaje, fomentando el sentido de pertenencia y amor por la tierra entre sus miembros.
Precisamente, con el fin de alcanzar sus metas, la Asociación se ha enfocado en tres actividades estratégicas: el turismo comunitario, la agricultura y la conservación del medio ambiente. Sueñan con mejorar la calidad de vida de sus asociados y generar empleo para los habitantes del territorio, aspirando a convertirse en un ejemplo de sostenibilidad y desarrollo para la región. Para lograrlo, Martha participa de los grupos comunitarios como concejos, acción comunal, fiestas patronales y de las actividades que se programan para hacer limpieza y mantenimientos por sectores de la comunidad y protección al medio ambiente y así el medio ambiente y el turismo comunitario de esta zona del país.
El camino de Martha y su comunidad hacia la autosuficiencia y el progreso se vio iluminado cuando conocieron el programa Fondo Mujer Libre y Productiva. Tras recibir orientación, se inscribieron y se convirtieron en beneficiarias del programa. Ahora están ansiosas por ver cómo este sueño se convierte en una realidad tangible que transforme sus vidas y su entorno. “Hemos estado siguiendo todos los procesos de capacitaciones y hasta hoy estamos esperando que este sueño se haga una realidad”, comenta Martha.
En nombre de todos los beneficiarios del proyecto, Martha desea expresar su profundo agradecimiento a todos aquellos que han contribuido, de una u otra manera, a hacer realidad estos sueños. Desde el corazón del corregimiento de El Valle, en Bahía Solano, envía sus bendiciones y palabras de gratitud hacia quienes han creído en su causa y les ha apoyado en este viaje hacia un futuro más próspero y prometedor. “Aspiro y espero que con el crecimiento y desarrollo de esta iniciativa podamos ir mejorando poco a poco la calidad de vida de los asociados y generar empleo para algunas personas del territorio. Participo de los grupos comunitarios como concejos, acción comunal, fiestas patronales y de las actividades que se programan para hacer limpieza y mantenimientos por sectores de la comunidad y protección al medio ambiente” concluye Martha.




