Más de cien mil damnificados, (25.000 familias afectadas en 25 municipios), deja hasta el momento la temporada de lluvias en el Chocó. Centenares de viviendas destruidas, cultivos arrasados, animales de corral perdidos, daños graves en inmuebles e infraestructura pública son algunos de los daños ocasionados por las inundaciones.
Las tres grandes cuencas hidrográficas del Chocó (Atrato, San Juan y Baudó) han sufrido un grave deterioro en los últimos cincuenta años por la deforestación, la minería caótica y la desidia oficial. Las bocas de los tres grandes ríos y el curso de los mismos y de sus vertientes están sedimentadas y repletas de palizadas.

Los compromisos firmados en relación a dragados, reforestación y navegabilidad de los ríos han sido incumplidos por el gobierno nacional. Innumerables contratos de los gobiernos departamentales y municipales sobre destronque de ríos no han realizado trabajos reales y solo han sido fuente de corrupción y pérdida de recursos públicos.
No se ha materializado la reubicación de los corregimientos de Pogue (Bojayá) y de Boraudo, Lloró. En el año 2022 la Unidad Nacional de Gestión de Riesgo y Desastre, UNGRD, firmó un convenio donde debía asignar 18.349 millones de pesos para la reubicación de Pogue, recursos que desaparecieron y nada se ha realizado allí.
Desde hace más de tres años se acordó la reubicación de Boraudo. Luego de múltiples incumplimientos, el gobierno nacional se comprometió a entregar 50 viviendas en el Nuevo Boraudo el 1 de octubre de 2024 y a la fecha solo se ha entregado una.
la presencia de grupos armados ilegales, que bloquean las rutas hacia las zonas más afectadas, así lo confirmó el subdirector de manejo de desastres Ricardo Hurtado.
Los municipios con mayores desastres son Bojayá, Alto Baudó, Riosucio, Medio Baudó y Litoral del San Juan.




