Corrupción conduce a crisis social y de valores en el Chocó
Por: Ricardo Mena Mena
La pandemia por el Covid-19 dejado al descubierto en el país y particularmente en el departamento del Chocó la dura realidad que se vive en los pueblos donde todas las necesidades básicas están por resolver, con el agravante de cuanto recurso llega generalmente de papá gobierno por orfandad de gestión en buscar canales diferentes que permitan paliar el mar de necesidades que embarga a estos pueblos; son expuestos a la corrupción rampante por parte de quienes manejan la cosa pública como si fuera patrimonio personal y a espaldas de su objeto social, sumiendo día a día a los pueblos de la región en una descomunal y lamentable miseria.
A través de los últimos años, miles de chocoanos han salido a las calles a exigir de los gobiernos educación, salud, trabajo, vivienda y principalmente participación en las decisiones que les afecta; lo que ha permitido que masas levantan su voz y exijan participar activamente en los asuntos públicos, una vida digna, libre de temores y necesidades y al no obtener respuesta satisfactoria a sus reclamos, se vuelcan a las calles como manera de presión para que sean escuchados y resueltos sus clamores.
Hay que reconocer la mezquindad del Estado Colombiano para atender de manera equitativa a las poblaciones que conforman las distintas regiones del país, en el entendido que se da prelación a las pretensiones de la oligarquía, grupos empresariales, grupos políticos y transnacionales; discriminación esta que se convierte en la chispa que enciende la llama de las protestas sociales y que se han convertido en el mejor canal para arrancar a los gobiernos de turno las promesas incumplidas, tanto del gobierno nacional y territorial; traducidos en la precariedad de los servicios públicos básicos llámese infraestructura vial y educativa en condiciones de indignidad, invasión a la unidad territorial, nefastas intervenciones de instituciones y burla a la autonomía institucional, entre muchas otras.
Por tanto, debe recordarse que en el territorio chocoano se realizó una gran gesta en el mes de Agosto de 2016, con el liderazgo de fuerzas vivas de población propia y extraña en todo el país como en el exterior, cual luego de intensas etapas de trabajo y extensas jornadas de negociación con la representación del Estado colombiano, se firman unos acuerdos condensados en once puntos fundamentales, mismos que no fueron cumplidos, por lo cual desencadena en el Paro Cívico que se llevó a cabo en el mes de Mayo de 2017, sólo para exigir cumplimiento del anterior y tras aceptar priorizaciones de los puntos más apremiantes, se levanta el movimiento y el gobierno dio comienzo al giro de recursos para iniciar obras que permitieran acortar las desigualdades que separan al Chocó de las grandes urbes en cuanto a crecimiento, desarrollo y vida digna.
Hasta aquí todo era color de rosas y la Organización Cívica recibió muchos reconocimientos locales, nacionales e internacionales, por la fortaleza con que enfrentó la causa y sigue teniendo la mejor imagen a nivel nacional e internacional, porque desde afuera se mira de forma crítica, respetuosa y se valora el compromiso de los líderes aguerridos que sólo con su capacidad intelectual y fuerza de voluntad doblegaron las evasivas de un gobierno déspota que ignora y oprime a su pueblo.
Luego han surgido fisuras internas como externas por intereses mezquinos donde se ha visto involucrado la mano perversa de la clase dirigente del Chocó, que al observar el liderazgo de integrantes pretendieron desactivar la Organización, sonsacando algunos líderes para apoyar desprestigiados grupos y movimientos políticos y reencaucharse; pero ante la tajante negativa de las Directivas, saltaron las amenazas al no cohonestar con tales pretensiones; por ello, se optó por dejar en libertad a quienes fueron candidatizados y a renglón seguido abandonados a su suerte sin apoyo real; como era previsible con resultados irrisorios y dicho traspié utilizado para responsabilizar al Comité y pretender acabarlo porque se había vuelto la piedra en el zapato; tanto así que los logros que se han cristalizado vienen siendo esgrimidos por gobernantes y sus equipos como gestiones individuales y propias, tales como en el caso de Educación, Salud, Vías y Deportes, entre otros.Hoy los líderes sociales son la comidilla del pueblo, luego de que los amigos del gobernador suspendido por orden de la PGN, señor Ariel Palacios Calderón exigieran pronunciamiento del Comité Cívico en favor de dicho gobernante pidiendo levantar las medidas de suspensión porque éste no había cometidos delitos, a lo que se les responde que ese es un asunto legal y disciplinario que tiene instancias propias y la defensa debe ser contratada por el cuestionado a través de abogados del ramo; que ésta Organización no puede defender actuaciones al margen de la ley, así sea por sospecha, puesto que en los acuerdos se exige combatir la corrupción venga de donde venga y se lucha por la transparencia y la moralidad pública.
Igual situación ocurre con la debacle administrativa en la Nueva ESE Hospital San Francisco de Asís, el que fuera recuperado y saneado merced a la lucha del pueblo, le inyectaron recursos para sostenerse durante cinco meses y luego de casi tres años se encuentra al borde de su intervención por parte de la Supersalud, por presuntos malos manejos, deudas asfixiantes con trabajadores, proveedores, impuestos, etc., y resulta que con mucha insensatez también se viene inculpando a la Organización Cívica por esta situación; pero sacan en limpio a quienes lo han administrado, auditado, controlado y fiscalizado; al margen de las exigencias de la Corte Constitucional y del propio Comité.
Esto es un indicativo de que se está frente a una sociedad enferma, que distorsiona las realidades y actúan como idiotas útiles pretendiendo acabar una organización que les pertenece y que sus líderes han expuesto su tiempo, su patrimonio personal, separarse del seno familiar y descuidado asuntos personales para dedicarse a defender los intereses vindicatorios en favor de su pueblo.
Atacar a los líderes cívicos es la peor infamia que demuestra lo bajo en que ha caído la sociedad, sólo por agradar a quienes ostentan el poder y esperar que luego les caigan migajas y canonjías tiradas al piso bajo la mesa donde se degustan ricos manjares, porque los potentados consideran que no merecen untar sus manos con miserables que traicionan a su propio pueblo en aras de dádivas personales.
Quienes así actúan desconocen que el Comité Cívico es La organización de la Sociedad Civil sin ánimo de lucro del departamento del Chocó, que propende reivindicar mejores condiciones de vida para sus habitantes por tanto, es un organismo totalmente pluralista, heterogéneo, sin ánimo de lucro, marginado de la política partidista, que rechaza por principio todo tipo de discriminación o acto de corrupción; que no administra, ni ha administrado entidad territorial alguna, ni maneja presupuesto público; que ha denunciado con pruebas los desmanes de servidores públicos ante organismo de Control y Fiscalización; pero por obvias razones no tiene capacidad para juzgar y absolver o condenar.
En este orden, no tienen asidero los comentarios mal intencionados de ciudadanos despistados que desconocen el orden legal de las cosas; por ello, se invita a quien tenga pruebas de acciones irregulares de algún miembro integrante del Glorioso Comité Cívico, que impetren las denuncias ante las autoridades pertinentes de manera individual, pues las responsabilidades también son individuales y cada ser humano debe responder por sus actos.




