
Cómo aprendí a escribir – Segunda parte
Comentarios de Neftalí Rengifo Turgaky
Dada la acogida que tuvo la publicación de mis comentarios sobre el libro «Cómo
aprendí a escribir», del maestro César Enrique Rivas Lara, me atreví hacer eco del
mensaje del subtítulo de la obra, el cual reza: «Una experiencia para compartir», a fin de que lleguen a los lectores otros aspectos complementarios y más específicos con algunas muestras concretas de la didáctica de su obra y como homenaje al día de San Valentín celebrado en otras latitudes, especialmente en los Estados Unidos de Norteamérica, que Colombia engalana con sus flores y la poesía de El Monsieur.
También es la oportunidad para corregir un error de mi parte, acogiendo a los consejos del maestro Rivas Lara, cuando refiriéndose a los inconvenientes que se pueden tener al escribir, el autor nos recuerda que errar es de humanos y se aprende de él cuando se reconoce y se corrige. El error consistió en haber afirmado que este era «su libro número 33» cuando en realidad es el 35. El número 33 corresponde a «Reseña histórica de la Universidad Tecnológica del Chocó ‘Diego Luís Córdoba'». El peso de la temática de este libro, que he tratado con frecuencia, a raíz de la problemática que afecta a la institución de educación superior, quizás influyó para que sufriera el lapsus mencionado.
Obras literarias de
César Enrique Rivas Lara
-Sus obras literarias, en orden cronológico de edición, que convido a que leamos,
son las siguientes:
1. Poema de cumpleaños, 1969
2. Veinte poemas desesperados, 1969
3. De Rogerio Velásquez a Miguel A. Caicedo, 1973
4. Quién es quién en el Chocó, 1974
5. Diccionario popular chocoano y apuntes regionales, 1979
6. Frustración y crimen, 1980
7. Naufragio, 1982
8. Tragicomedia de burócratas, 1983
9. Coplas, décimas y refranes oídos en el Chocó, 1985
10. Perfiles de Diego Luís Córdoba, 1986
11. Homenaje Nacional de Colcultura a Miguel A. Caicedo, 1989
12. Cómo escribir un libro, 1989
13. Testimonio de Ramón Lozano Garcés, 1990
14. Cuentos y relatos que son la vida, 1991
15. Guía de autores chocoanos, 1993
16. El último juglar chocoano, 1994
17. Semblanza de Neftaly Mosquera Mosquera, 1994
18. Miguel A. Caicedo: vida y obra, 1996
19. Diego Luís Córdoba: un hombre históricamente necesario, 1997
20. Cuentos para entretener el tiempo, 1999
21. Tradición oral en el Chocó: mitos, supersticiones y agüeros en la sabiduría
popular, 2000
22. De la expresión popular, el verso y la adivinanza, 2001
23. Callejón sin salida, 2002
24. Folclor, comedia y carnaval, 2003
25. Los desplazados, 2004
26. Relatos fantásticos, 2006
27. A cien años del fusilamiento de Manuel Saturio Valencia, 2007
28. Tres grandes afrocolombianos: Rogerio Velásquez, Arnoldo Palacios y Miguel
A. Caicedo, 2008
29. El Chocó que Colombia desconoce, 2012
30. Todavía es tiempo de aprender, 2013
31. El hombre de las máscaras, 2015
32. Palabras que arden, 2017
33. Reseña Histórica de la Universidad del Chocó “Diego Luís Córdoba”, 2019
34. Reseña Histórica del Colegio Carrasquilla de Quibdó, 2020
35. Cómo aprendí a escribir, 2023
-Retomando la introducción del libro “Cómo aprendí a escribir”, en su segunda
parte, el autor hace justo homenajes a la palabra, al expresar textualmente:
“La palabra moldea la mente hasta convertirse en pensamiento y acciones que
provocan grandes emociones, de acuerdo con el lenguaje que utilicemos y la
fuerza ilocutiva que le imprimamos, según nuestro propósito comunicativo de informar, exponer, argumentar, narrar un hecho real o ficticio, persuadir y convencer.
Espero que el conocimiento y la experiencia que transmito en estos escritos, guarden una enseñanza provechosa. Hablo de la experiencia con sentido pedagógico, como educador que he sabido alternar con vocación y entusiasmo, la honrosa profesión educativa con la escritura.
Escribir y leer buenos libros, son para mí dos grandes pasiones; dos actividades
simbióticas, complementarias, que me dan mucho placer; dos procesos que van
tomados de la mano como elementos claves de la naturaleza artística. Separar un
aprendizaje del otro no tendría sentido, porque son aprendizajes compartidos. La
práctica de la escritura mejora la lectura, pues la escritura está asociada con la
lectura desde comienzos de aprendizaje. La lectura nos da la oportunidad de ampliar nuestro horizonte cultural y desarrollar nuestra capacidad de juicio y análisis; es un disfrute saludable para el espíritu.
Escribir es para mí es algo catártico, que me permite expresar libremente lo que
hay en mi mente y en mi corazón; trabajar mis emociones y darle sentido a mi
existencia; entenderme más a mí mismo, procurar entender también a los demás y
el mundo que me rodea.
Escribir es un acto de supervivencia, a través del cual comunico ideas, sentimientos y doy testimonios de vida; de vida que nació en el arte, hace muchos años y no ha tenido desfallecimientos sino pausas para encontrar nuevos motivos y estímulos de indignación y nutrirme de conocimiento.
Sin más explicaciones, dejo en manos del lector este libro, que –como todos los
míos– encontró su germen en el contacto y la fusión del pensamiento con las
cosas, el cual marca los comienzos de un feliz ayer, adolescente, que un día se
fue con el suspiro de un despuntar del alba, pero sus huellas perviven en la
memoria de mis mejores recuerdos”.
-El índice del libro “Cómo aprendí a escribir”, enuncia el contenido de manera
detallada, lo que nos permite comprender desde el comienzo, la riqueza literaria y
particularidad de cada tema para provocarnos de su exquisitez. Confieso que yo
soy el primer beneficiado cuando transcribo con atención apartes del libro:
1. La poesía
Mis inicios en la poesía
De mis primeras composiciones
Mis maestros: El Colegio Carrasquilla
Explorando versos
Por qué el soneto
Mis libros de poemas
Soledad y silencio
Los poetas que leí
Estampas de un ayer
2. Narrativa 1
Motivación: cuentos de tradición oral
Día y hora de contar cuentos
Cómo empezaban
Cómo terminaban
Los cuentos que me divertían
La magia de saber contar
Relatos interminables y ausencia
Muchos años después
Reconocimientos y enseñanzas
3. Narrativa 2
No se enseña a escribir
La hoja en blanco
Inspiración y transpiración
Contar el conocimiento
Superestructura del texto
Mi primer cuento: la historia
Triste navidad
4. Narrativa 3
La novela: crítica social y corrupción
Los desplazados: crítica social
Tragicomedia de burócratas: la corrupción
Folclor, comedia y carnaval: la corrupción
De los partidos políticos tradicionales
Politiquería, politiqueros y buen político
Un caso vergonzoso de corrupción
Tipos comunes de corrupción
Cómo derribar al gigante de la corrupción
A manera de conclusión
5. Del ensayo
Presencia del ensayo en mi obra
Por qué el ensayo
De algunos de mis ensayos
Temas para reflexionar:
Facilismo en la educación
¿El Chocó tiene salida?
6. Publicaciones
De mis obras publicadas
Concepto sobre mis obras
Dos libros sobre mis obras
Reconocimiento y distinciones
Tesis de grado sobre mis obras
7. Un viaje a través de la escritura
1. ¿Se enseña a escribir o se aprende a escribir?
2. Factores que inhiben el arte de escribir
3. Etapas o fases de la composición como proceso
4. Sobre qué escribir
5. ¡A calentar el brazo; a escribir!
6. La metodología de Aprender haciendo
7. Escribir: una actividad gratificante
8. La obra literaria como manifestación estética
9. Tipología textual
10. Coherencia y cohesión en el texto
11. Texto literario y texto no literario
12. ¿El escritor nace o se hace?
13. De los signos de puntuación
8. Algunas sugerencias, recomendaciones y consideraciones acerca del arte de escribir
La trascripción de apartes del libro y su listado de temas no pretende de ninguna
manera sustituir al contenido de la obra, la cual merece leerse con detenimiento
en toda su integridad, por ello, y ante la inconveniencia de transcribir textos muy
largos en esta columna, me limitaré a presentar, a mi arbitrio, muestras cortas de
sus explicaciones y de su producción, con pocos comentarios de mi parte. Para
ello también tendré en cuenta la fidelidad en contenido y forma del texto, así como
la ortografía y su correcta puntuación para que, de por sí, la trascripción sea parte
de la enseñanza y ejemplo a seguir indicado por el autor.
-Comienzo con tres sonetos:
Por qué el soneto
Preferí el soneto, como composición clásica, porque constituye un gran
entrenamiento para el escritor y lo somete a una gran disciplina mental. En catorce
versos hay que desarrollar todo un contenido lírico, y el escritor se va acostumbrando, a veces sin darse cuenta, a serios procesos de eliminación y selección en donde hay que descartar las palabras menos expresivas y reemplazarlas por las más comunicantes. Es, a través de la economía de espacio, en un proceso de síntesis como se llega a la imagen. El escritor, desde luego, se vuelve exquisito con el lenguaje y su buen uso, depurando el estilo…
-Justo es transcribir la motivación sublime del autor para escribir este libro, dedicado a su señora madre, cuando expresa la siguiente
Dedicatoria
A Tulia, mi madre (Q.E.P.D.), quien un día me preguntó si yo –después de haber
escrito muchos libros acerca de temas sociales y culturales y de personajes ilustres, gloria del Chocó y honor de Colombia- no tenía en mente dejar un testimonio de mi actividad escritural; le respondí que no lo había pensado.
Recuerdo que me dijo. “Piénsalo, hijo, porque valdría la pena”. Confieso que la
idea se quedó dándome vueltas en la cabeza; y hoy, a través de este libro –que
contiene buena parte de una etapa inolvidable de mi quehacer literario- doy respuesta a la pregunta de mi madre. Siento mucho no haberla complacido en vida.
-De otra parte, justo es también el reconocimiento que el autor hace a la tía de su señora madre, famosa cuentera del Atrato: Lucía Garcés, que como lo dice el autor, “La mujer que por primera vez excitó mi imaginación y me puso en contacto con el mundo maravilloso de la narrativa”.
De su temario poético Estampas de un ayer, transcribo algunas muestras dedicadas a la mujer en diferentes representaciones:
A la madre
1968
Esa mujer que te meció en la cuna,
Con amor, entrega, sin mezquindad
En noches oscuras y noches de luna
Es cariño, esmero sinceridad
¡Es nobleza, virtud y fe! Ninguna
Tiene contigo tanta afinidad…
En todo el mundo solo hay una
En esmero, entrega, integridad.
Esa mujer de aprecio universal,
es la madre que te vio nacer,
noble generosa y siempre leal
¡Amala mucho! Tienes un tesoro;
También el privilegio de su ser…
¡Nada como ella vale tanto en oro!
-“Detrás de todo gran hombre hay una gran mujer”. Expresión que se ha utilizado
a lo largo del tiempo para resaltar la importancia del papel de las mujeres en el
éxito y apoyo a figuras destacadas. El anterior proverbio hace justicia a su querida
esposa, la licenciada Leticia Elena Tapias, con quien conformó un lindo hogar,
refugio de amor y de paz, escenario propicio para su creación literaria. Durante mi
adolescencia tuve la oportunidad de conocerla y de llamarla con cariño, como
todos, cuando nos referíamos a su singular belleza: “La cholita”. Para ella toda mi
consideración y respeto, y los versos del merecido afortunado:
Soneto para la cholita
1968
Cholita, aroma, terneza y dulzor;
Tu encanto en mil cosas me hace soñar
Y me pone también a delirar…
Es tu gracia, tu lumbre y tu primor
¿Te recuerdas que te dije de mi amor?
Te dije que es inmenso como el mar,
Que nadie más te lo podía dar,
Y que estaba en el tope del fulgor.
Voz suave y cadenciosa que enamora…
Dime que sí y amémonos ahora
Al compás de la lira y de la danza.
Eres la luz que resplandece en mi sombra;
Por eso es que mi corazón te nombre
Reina de mi alegría y mi esperanza.
-Cumplir años es motivo de celebración y alegría, especialmente para una niña
que despierta a su hermosa juventud llena de sueños e ilusiones. El siguiente
soneto, aunque dedicado a una niña en especial, podría ser cantado en su momento a la propia del autor o del lector premiado con especial acontecimiento.
Cumpleaños de una niña
1968
Hoy, cuando cumples quince años de vida,
Te renueva la luz de la alborada;
el brillo del sol te da la bienvenida
y te canto con amor una tonada.
Tienes quince años y te llueven flores,
Pues naciste en plena primavera
Que es cuando cupido habla de amores
Y el corazón suspira sin dar espera.
Quisiera regalarte muchas cosas:
Un trono de diamantes y un palacio,
Un jardín hermoso lleno de rosas
Y un collar de zafiros y topacio.
También una pulsera de platino,
Un lindo dije y un par de zarcillos;
Además, grabados en oro fino
Para que los luzcas en tus anillos;
Pero me gusta más una diadema
Con tu nombre y en el centro una estrella…
Sigue así, dando ejemplos de niña buena
Y cada día que pase serás más bella.
Mi primer cuento: la historia
El primer escrito de corte narrativo, con el que me puse a prueba, fue un cuento
corto que en un principio titulé: “Navidad amarga”; después cambié el título por el
de “Triste navidad”. Lo empecé a escribir en enero de 1969. Para escribirlo partí
de una imagen visual y de una materia prima real, la cual combiné con la ficción al
estilo del realismo mágico. (…) Este es el comienzo del cuento:
Triste navidad
El pueblo estaba agitado por la grandiosidad del día, presta a celebrarse: ¡El nacimiento del Niño Dios!
Día aciago sería éste para Eusebio, muchacho de unos doce años, pobre pero muy trabajador, retraído, de complexión débil y mal vestido, que aquella noche inolvidable entraba a curiosear a uno de tantos almacenes que ofrecían exhibiciones fantásticas para la ocasión. Era tan desproporcionada la cantidad de concurrentes y compradores que el comercio parecía insuficiente para satisfacer la demanda mercantil del día.
Unos entraban dispuestos a gastar y salían repletos de regalos y comestibles para
la cena; otros –como Eusebito- salían de la misma manera como entraban: con las
manos vacías, con una carga de nostalgia a cuestas, y sentían que su alma se les
quebraba en pedacitos cuando veían a muchos niños, tomados del brazo de sus
padres, dando rienda suelta a sus preferencias…
Novela: crítica social y corrupción
La misma motivación que tuve para escribir cuentos, me llevó también a escribir
novelas. Dos líneas bien definidas copan la temática: la crítica social y la corrupción. Mis libros representativos en la materia son: “Los desplazados” (Crítica social) y “Tragicomedia de burócratas” (La corrupción)
Los desplazados, 2004. Crítica social
Este libro trata de la movilización forzada de campesinos, que, hostigados por grupos armados al margen de la ley, los obligan a abandonar el campo, sus tierras y sus parcelas; así acorralados en su infortunio e indefensos, pierden espacio para encontrar caminos de libertad. Unos huyen hacia lugares desconocidos y otros terminan en la ciudad buscando la protección del Estado, con la esperanza de mejorar sus vidas, pero sólo alcanzan a engrosar allí, los cordones del hambre y la miseria.
Los desplazados es un libro nacido de las entrañas del pensamiento, que despierta interés no sólo por su concepción humana del mundo sino también por el tratamiento de una temática que contemporiza con la realidad de nuestros días.
Es un libro de literatura crítica y testimonial; su historia es el drama truculento de
los desposeídos de la tierra, acosados por una violencia despiadada que no transige con nadie ni con nada. Los desplazados huyen despavoridos del campo, como fugitivos de la guerra, donde dejan sus cultivos y sus parcelas para arrastrar por las calles su desconcierto y su dolor…
Presencia del ensayo en mi obra
El ensayo está presente en el recorrido de muchos de mis libros; ocupa un espacio bastante amplio, como ensayo expositivo, argumentativo y crítico. El ensayo es un tipo de escrito, generalmente breve, que expone, analiza, comenta e interpreta algo, sobre determinado tema, en el que predomina lo personal y subjetivo; el punto de vista del autor. No aparece entre los géneros literarios tradicionales: narrativo, lírico y dramático. A través del tiempo, algunos autores lo incluyeron en el género didáctico y lo consideran un subgénero, comprendido dentro de esta categoría. Para otros autores es un género literario muy heterogéneo…
De algunos de mis ensayos:
1. Tradición oral en el Chocó, 2000.
Ensayo explosivo
Es un libro de testimonios concernientes al pasado, a través del cual puntualizo
mitos antropomorfos y zoomorfos, relacionándolos con otros mitos que tienen raíces milenarias en otros pueblos, pero adoptados y adaptados como propios, según nuestro medio geográfico y nuestra cultura. Igualmente ocurre con agüeros, supersticiones y creencias populares de tipo mágico-animista que, de alguna manera, influyen en el comportamiento, las actitudes y el sentimiento, no pocas veces en franca contradicción con la fe religiosa y ciertos códigos existentes
2. Tres grandes afrocolombianos, 2008
Ensayo expositivo-argumentativo
Este ensayo es un homenaje a tres grandes valores literarios del Chocó y Colombia. Rogerio Velásquez, Arnoldo Palacios y Miguel A. Caicedo. El primero, etnólogo, ensayista e investigador, uno de los pioneros de la antropología en nuestro país, al lado de Manuel Zapata Olivella y Aquiles Escalante. El segundo, gran narrador, comprometido con su pueblo y sus reivindicaciones sociales y políticas; autor de la famosa novela: “Las estrellas son negras”. El tercero, filólogo, educador, maestro de maestros, forjador de juventudes, escritor, poeta costumbrista: el más popular del Chocó en todos sus tiempos.
8. Algunas sugerencias, recomendaciones y consideraciones
Acerca del arte de escribir
1. Al escribir, vale tener en cuenta las siguientes cualidades del lenguaje: espontaneidad, claridad, precisión, concisión, sencillez, naturalidad.
2. Si se escribe sobre un mismo tema, es importante dividir los temas en subtemas, en cuanto sean posibles; esto es para dar una idea del contenido que se aborda…
3. Hay que escoger un tema que calce con nuestro conocimiento e intereses. El tema surge de un acto de búsqueda e intercambio con nuestros gustos y preferencia…
4. Es saludable para revisión de un texto, dárselo a una persona entendida para que lo lea con sentido crítico e imparcialidad. No basta con que el propio autor lo haya leído dos y tres veces…
5. Leer hasta formarse el hábito de la lectura es muy importante, pues quien no lee está en la oscuridad, en las tinieblas, a espaldas del conocimiento…
6. A propósito de la lectura, de Napoleón Bonaparte, emperador de los franceses –nos cuenta la historia- que a los catorce años era ya un gran lector…
7. La lectura de obras maestras de la literatura y de los buenos autores de nuestra preferencia, es la regla de oro para el robustecimiento del gusto literario, el cual no es otra cosa que la apreciación y el goce de la belleza.
8. Hay que saber emplear bien los sinónimos. No se trata de reemplazar una palabra por otra, por el simple hecho de su semejanza y porque parezca agradable al oído. Las palabras tienen su propia carga semántica y hay que ver cuál es la mejor portadora del significado para la oración o el texto que se quiere construir…
9. Conviene evitar la repetición de palabras, sobre todo, cuando dichas palabras están bastante próximas la una de la otra, salvo en el caso de que tales repeticiones, sirvan para darle más fuerza, consistencia y emoción a la frase…
10. El empleo de términos rebuscados que manda al lector al diccionario, de manera innecesaria, desdice del autor, cuyo propósito es preciarse de una presunción pueril al engañarse, creyéndose la falsa idea de que domina el léxico de la lengua como pocos…
11. Cuando al escribir se repite mucho una palabra o una idea, se da la impresión de pobreza de vocabulario, lo cual no significa que sea preciso evitar la repetición. Lo que se recomienda es repetir bien, evitando la cacofonía…
12. Ojo con el empleo abusivo de los etcéteras o su abreviatura “etc.”. Esta abreviatura debe usarse para sustituir el resto de una enumeración que se sobrentiende o que no interesa expresar…
13. Cuidar el buen uso del gerundio: Su acción no debe ser posterior a la del verbo principal. El gerundio debe indicar simultaneidad con la acción del verbo, también temporalidad anterior. No es correcto el empleo del gerundio de posteridad.
14. Evita la ampulosidad, porque puede alterar el sentido del pensamiento, haciéndolo innecesario, artificial por el afán de construir pirámides de adorno que fácilmente se pueden desmoronar porque no tiene una columna, una base sobre qué apoyarse.
15. Mucho cuidado hay que tener al traducir las ideas en palabras y meterlas en ese tubo largo y estrecho que se llama lenguaje…
16. Cuando las ideas se materializan en lenguaje, están sometidas a la gramática…
17. El secreto del estilo está en decir las cosas con la mayor precisión, claridad y el menor número de palabras. Para qué, entonces, emplear cien palabras si para lo que se quiere decir basta con cuarenta…
18. El trabajo de poda es necesario para suprimir y cambiar frases y oraciones y hasta párrafos enteros poco significativos, pero ¡ojo! La autocrítica severa, las correcciones indefinidas y muchos retoques, pueden terminar acabando con el escrito…
19. El ejercicio de la escritura nos ayuda a superar el miedo a la hoja de papel en blanco y a expresarnos con soltura y fluidez, además, resulta reconfortante poder manifestar nuestras ideas, pensamientos y percepciones por escrito…
20. Hay que revisar el escrito cuantas veces sean necesarias, pues el creer de muchos es que los grandes escritores, con su larga trayectoria de maestros, poco revisan sus escritos. Ello no es cierto, todo contrario: son más cuidadosos para conservar su nombre y prestigio…
21. Nuestra lengua prefiere la voz activa a la voz pasiva; por eso recomendamos su uso…
22. Un diccionario debe formar parte de la mesa de trabajo de escritor, si tiene contenido de sinónimos y antónimos, mucho mejor, porque permite al escritor mayor conocimiento y manejo de dos cuerpos contrarios en la significación de las palabras.
23. Para escribir se necesita una buena dosis de cultura, que no debe confundirse con erudición. El erudito acumula detalles que la memoria conserva. La erudición es cuestión de cantidad; la cultura destaca la calidad…
24. Es recomendable dejar madurar la idea, antes de consignar la primera palabra en la página en blanco. No hay que coger las cosas con afán, tomándolas con calma, descubriendo varios caminos que nos llevan al mismo lugar con mejores resultados…
25. Tener en cuenta que la puntuación es la respiración de la frase. Ella no puede obedecer al capricho del escritor. No se debe poner punto y coma donde los demás ponen coma o punto. Los signos de puntuación son como las señales de tráfico en una ciudad; ayudan a conducirnos, evitar tumultos o congestiones y desórdenes; nos indican dónde debemos detenernos y cuando continuar nuestro recorrido. Los signos de puntuación ayudan a nuestra mente a seguir el pensamiento de quien escribe. Un escrito con mala puntuación es una confusión horrible que cambia el sentido de las cosas.
26. La composición textual es un proceso en el que la redacción juega un papel canalizador; es un proceso recursivo en el que el escritor parte de la fase de invención, llamada también pre-escritural, que le implica pensar, responder interrogantes, organizar ideas y cambiarlas si es necesario. A la primera fase le siguen redacción del primer borrador, la evaluación, la revisión y la redacción final del texto.
27. Es muy importante buscar el tono adecuado al pensamiento y el sentimiento que expresamos; debemos adecuar cada frase a cada situación. En otras palabras, debemos ser líricos para lo lírico, emotivos para lo emocionante y por qué no humoristas para lo gracioso. El tono es el reflejo del estilo narrativo del escritor.
28. En el proceso de la escritura representamos el mundo y las ideas mediante palabras; es decir, integramos la realidad tanto visible, palpable, como la resultante de la imaginación en el lenguaje…
29. Antes de iniciar el proceso de escribir, tenemos que percibir la realidad que nos rodea y saber interpretarla…
30. En el proceso de composición hay que tener presente los factores esenciales de la textualidad: cohesión y coherencia, dos elementos que están íntimamente relacionados entre sí. El primero es un mecanismo morfosintáctico; el segundo es una propiedad semántica y pragmática del texto.
31. El título de la obra puede surgir del tema y su desarrollo: también del enfoque que le dé el autor…
32. En cuanto a figuras intencionales, es de procurar buen manejo de la reticencia,
por ejemplo: Ella invita a que el lector piense, pues todo no se le puede dar “trillado”, como se dice; hay que ponerlo, también, a inferir cosas que se callan, ya por la emoción del autor o por asuntos de intencionalidad para mantenerlos en suspensión o tensión, esperando que haga sus propias deducciones.
33. Es importante tener conocimiento gramatical para escribir bien, atendiendo a las reglas para el buen uso y conservación de la lengua, pero hay que decir, también, que la teoría gramatical sola no basta. Aprendemos a escribir a través de la ejercitación…
34. Acerca de la pregunta ¿Dónde puedo encontrar un tema que me sugiera un buen trabajo? La respuesta es muy sencilla: éste puede surgir de una lectura agradable, una experiencia, un recuerdo, una anécdota, una impresión visual; de un intercambio de ideas con un amigo…
35. No debe obsesionarnos la idea de que tenemos que escribir como lo hace un profesional de la escritura. Nos ha de animar el deseo de comunicarnos con el lector de manera clara, natural, espontánea con lenguaje sencillo para transmitirle información y compartir con él experiencias de vida.
36. Es múltiple la finalidad de nuestros escritos, dado que las circunstancias también son diversas: unas veces escribimos para nosotros mismos, para divertirnos y divertir a los demás; otras veces para informar, sugerir, recomendar y convencer; para hacer precisiones, exponer ideas y comentar.
37. Escribir es una experiencia gratificante que nos da la oportunidad de hacer
partícipe a los demás de nuestras inquietudes, nuestros pensamientos de las cosas y de la visión del mundo en que vivimos. El ejercicio diario es recomendable, porque cada día nos expresamos con mayor soltura y seguridad…
38. Para escribir tenemos que sentirnos estimulados y así decir lo que sentimos, experimentamos y soñamos; tenemos que saber dar vida a las cosas del mundo y de nuestro mundo. A través de la escritura adquiere vida la historia, la anécdota, el sentimiento, el deseo, el amor, la amistad y muchas otras cosas, que una tras otra son la razón de nuestra existencia.
39. Es necesario definir el público lector o la audiencia a la que dirigimos nuestro trabajo, para así seleccionar el material, organizarlo y buscar las estrategias adecuadas para una comunicación efectiva. No es lo mismo escribir para adolescentes, por ejemplo, que para académicos. Cuando escribimos tenemos que pensar en el destinatario, que, por lo general, es un colectivo heterogéneo.
40. Tiene mucho valor transmitir las ganas y la pasión que se tienen por lo que se
hace; así la audiencia se conecta mejor con el escritor. Cuando alguien hace algo
que le agrada, le apasiona y le imprime fuerza ilocutiva a lo que quiere comunicar,
con esa misma fuerza con que se envía el mensaje, éste llega al receptor.
41. El buen conocimiento de la ortografía nos permite expresar ideas de manera
clara y precisa, evitando malos entendido y confusiones en el acto comunicativo.
Es la ortografía una compañera inseparable de la escritura que hay que cuidar muy bien. La ortografía dice mucho de la persona que escribe; por ello los maestros, desde los primeros años escolares hacen énfasis en su práctica e importancia. Una mala ortografía puede acabar con la credibilidad de un texto.
42. El adjetivo calificativo es muy útil en la descripción, pero no se debe abusar de él, sobre todo cuando lo adherimos a un sustantivo débil e innecesario que no tiene relevancia en la descripción.
43. Los adverbios terminados en “mente”, tienen su propia validez en la mención, pero a veces se abusa de ellos por la facilidad en formarlos; son muy abundantes…
44. Aunque la perífrasis, como figura retórica, se encuentra en los textos literarios, cuya función es evitar una expresión común, utilizando cierto rodeo, mediante palabras que la evocan sin citarla expresamente o designarla en forma directa, a través de un conjunto de características. Hay que tener cuidado, porque se puede confundir al lector y, al final, éste no da la idea que se quiso transmitir.
45. En narrativa, a los hechos hay que aplicarles la ley de la verosimilitud para que se puedan apreciar como ciertos. No es forzoso que los hechos sean verdaderos, sino que lo parezcan para ser bien comprendidos; por ello se presentan como verosímiles, indicando causas, acciones y el modo como se producen o tienen lugar…
46. Todo cuento es un relato, pero todo relato no es un cuento. El relato linda, a veces, con el cuento, pero a diferencia de éste, permite inclusiones de desvío y digresiones que no admite el cuento; sin embargo, un buen cuento es un relato y sus principales condiciones son también las del relato, tales como: capacidad de sugestión, concentración, sorpresa, cohesión y coherencia, entre elementos que lo componen; también el impulso temático que articula la acción…
47. De la novela, hermana del cuento, se ha dicho que es la categoría del diálogo. Si queremos saber quién es un personaje, tenemos que ponerlo a hablar: De esta forma el lector lo irá conociendo como conoce a personas en la vida real, mediante una serie de contactos que, poco a poco, lo descubren…
48. En cuanto al relato, si quien narra quiere dar la impresión de objetividad, puede narrar en tercera persona, porque la acción parece narrada desde el exterior, guardando la distancia…
49. Un escrito -cualquiera sea la forma que tome- tiene que constituir una unidad de sentido que permita una lectura comprensiva…
50. La sensibilidad por la escritura se adquiere cuando se ha seguido un proceso de familiarización con los buenos libros, el buen gusto literario y la lectura…
51. La comunicación oral y escrita son dos modalidades de la lengua que, aunque existen en planes distintos no se disocian. Entre ellas existe una especie de simbiosis, pero también hay que decir que la comunicación escrita es más exigente que la oral, en la planificación y selección de los elementos que conforman el texto, porque es producto de un proceso de elaboración…
52. Las formas de expresión escrita son tan variadas como las de la comunicación oral. Los elementos extralingüísticos que están presentes en la comunicación oral no se dan en la escrita…
53. La comunicación oral es fugaz; su número de receptores es limitado…
54. La finalidad del texto depende de su naturaleza. Aunque cada texto tiene su propia dinámica y estructura, la forma tiene que estar en concordancia con el fondo o contenido, que es pensamiento unificado…
55. Mediante la escritura no sólo proyectamos nuestra experiencia. Lo que hemos vivido, lo convertimos, por medio de la escritura, en realidad, cuando recurrimos a la ficción como procedimiento creativo…
56. A través de la escritura nos ejercitamos en nuestra propia capacidad de expresión y comunicación…
57. Aprender a escribir es como aprender a realizar otra actividad…
58. En ocasiones oportunas es bueno recapitular, es decir, hacer un resumen de aquello que se ha mencionado…
59. En la recapitulación es recomendable, en lo posible, utilizar palabras, frases y párrafos cortos para no cansar al lector, después de haber leído un largo trabajo, producto de una composición textual…
60. La conclusión es de gran importancia, sobre todo en trabajos de investigación, un ensayo o un trabajo académico. Debe reunir las ideas principales de la temática de estudio…
-La anterior transcripción de apartes del libro “Cómo aprendí a escribir”, es solo una provocación a los aficionados a la escritura, -como yo- para que se atrevan a escribir sus inquietudes literarias siguiendo las enseñanzas del maestro César E. Rivas Lara, quien pone a su servicio toda su sabiduría y experiencia, perpetuando con ello su noble labor de educador de juventudes.




