Colfuturo, una entidad controlada por el gobierno nacional, le está cobrando casi 400 millones de pesos a la ingeniera chocoana Bonnie Prado Pino por el crédito beca otorgado para que realizara estudios en el exterior.
Bonnie Prado Pino es una quibdoseña de 35 años, hija de Óscar Ramiro Prado y de Nayive Pino. Estudió Ingeniería Electrónica en Bogotá y luego una maestrìa y un doctorado en Astrodinámica y Aplicaciones Espaciales en la Universidad de Purdue, Estados Unidos.
Hoy en día Bonnie trabaja en California con una empresa que rastrea los satélites que orbitan más cerca de la Tierra con el fin de evitar colisiones y garantizar la seguridad espacial.
En 2014, Bonnie gestionó un crédito beca con Colciencias, hoy Ministerio de Ciencia, para financiar una cuarta parte de su doctorado y puso como probable fecha de grado el año 2018. No obstante, su proyecto de investigación se enredó y tuvo que cambiarlo en el camino. En medio de esas dificultades, no pudo cumplir los tiempos pactados con Colciencias y se enfermó.
“Yo pasé por un momento de depresión largo y eso fue lo que me hizo a mí demorar incluso más de lo que se tenía previsto”, recuerda esta científica chocoana.
Colfuturo, que desembolsó los recursos, la requirió en 2018 varias veces para que explicara qué había pasado y le notificó que para extenderle la beca, su directora de investigación en la Universidad de Purdue tenía que enviar una carta justificando la demora para finalizar el doctorado. Bonnie dice que no estaba para trámites o formularios porque la depresión la consumió y que su refugio fue aislarse del mundo. Solo le envió a Colfuturo un documento de la universidad, en el que certificaba que seguía estudiando y que se graduaría en 2020.
Colfuturo le extendió un plazo de dos meses para que enviara el documento requerido de su directora de investigación, la prestigiosa profesora Kathleen Howell, pero ella no lo envío.
Explicó que en ese momento no tenía cabeza para ello y que pensó que lo que había remitido era suficiente. Ahí la cosa se puso más difícil.
A sus líos académicos y a la depresión se sumó en diciembre de 2018 la notificación perentoria de Colfuturo: su beca crédito de doctorado ya no era condonable y ahora debía pagarla. Con intereses, hoy debe casi 400 millones de pesos.
“Son casi dos años de intereses, casi 85 millones de pesos en intereses”, explica Bonnie.
A pesar del agobio financiero y la depresión, Bonnie se sobrepuso, se enfocó en su proyecto de investigación y finalmente se graduó de su doctorado en diciembre de 2020. Un mes antes, la profesora Howell le envió esta carta a Colfuturo en la que explicaba las razones de la demora de Bonnie en sus estudios:
«(…) Dedicó mucho tiempo a crear las herramientas y los conocimientos necesarios para completar con éxito su trabajo de investigación. Además, cambió varias veces la dirección de sus proyectos de investigación (…) determiné que cada ajuste era conveniente para ella y contribuiría en su éxito a largo plazo. Cabe destacar que en múltiples ocasiones los asuntos personales de Bonnie también afectaron sus estudios y su fecha de graduación».
La respuesta de Colfuturo es que dichas razones fueron extemporáneas y que Bonnie debe cancelar la deuda. Según la entidad, aceptar ese documento hoy violaría el derecho a la igualdad de los demás 8.500 becarios. Bonnie dice que lamenta que la estén castigando así por no haber entregado a tiempo un requisito burocrático, por eso puso una tutela.
El abogado de Bonnie, Carlos Paz, tiene duras críticas al gobierno: “Es como un banco de segundo piso y termina más configurando fábricas de endeudamiento que ellos niegan a través de unas cifras que suelen mostrar, pero la verdad es esta: están generando grandes perturbaciones no solo económicas sino emocionales en los estudiantes”.
Añadió rotundo que Bonnie encarna las dificultades que tienen muchos científicos colombianos en el exterior, y que el estado, en vez de arrinconarlos, debería darles la mano.




