A dos meses del terremoto de magnitud 7.4, las promesas del presidente De la Espriella se desmoronan frente a la realidad: apenas ha aportado el 0.06% de los cinco billones de pesos necesarios para la reconstrucción integral, dejando la crisis humanitaria de 38.561 familias a merced de la solidaridad regional, los recursos locales y las ayudas privadas.
En Chocó requiere cinco billones de pesos para su reconstrucción. En cinco visitas a Quibdó el Presidente De la Espriella repitió el refrito de todos los gobiernos, “el Chocó es mi prioridad”, pero luego de dos meses de la catástrofe solo ha aportado $3.324 millones como apoyos económicos temporales directos (subsidios de arriendo).
A dos meses del sismo de magnitud 7,4 con epicentro en San José del Palmar (Chocó), las comunidades del departamento siguen enfrentando graves consecuencias humanitarias y materiales.
Balance de daños y afectados en el Chocó:
13 fallecidos.
3.263 viviendas destruidas.
19.456 viviendas averiadas.
38.561 familias afectadas (86.858 personas)
Daños en 274 centros educativos, en 111 centros de salud y en 13 puentes.
Afectaciones en 30 de los 31 municipios.
Quibdó concentra la mayor parte del impacto: 14.889 familias y 34.608 personas en el RUD, con reportes de más de 1.200 viviendas destruidas y miles averiadas en la capital.
Otros municipios con cifras altas incluyen Medio Baudó, Alto Baudó, Nóvita e Istmina.
En Quibdó ya se avanzó en demoliciones de estructuras en riesgo (por ejemplo, 21 viviendas en el barrio Las Terrazas). El alcalde Rafael Bolaños ha señalado que se iniciaron entregas de apoyos económicos y contratos de maquinaria amarilla con recursos propios, pero insiste en que la emergencia continúa: se requiere más ayuda humanitaria de urgencia, sostenimiento de albergues, equipos, personal especializado y recursos para acelerar las labores.
Contrario al casi nulo apoyo del gobierno nacional, el Chocó ha recibido el respaldo y ayuda humanitaria de una amplia red de otros departamentos, municipios, organizaciones no gubernamentales (ONG) y el sector privado.
Las autoridades locales y sectores sociales reiteran el llamado a mantener el apoyo humanitario y a garantizar los recursos para una reconstrucción que no solo reponga lo perdido, sino que mejore las condiciones de habitabilidad e infraestructura en el departamento.



