
Por Darío Cújar Coutin
En el Chocó, es normal escuchar de manera continua la expresión “lo que pasa aquí, no pasa en ninguna parte”, para referirnos al desinterés, a la apatía de las autoridades y de la comunidad por casos que a todos importa, lo que puede asimilarse a la frase del francés “laissez faire, laissez passer” (dejar hacer, dejar pasar).
Los que han transitado la vía Animas Tadó, habrán observado en años anteriores un hundimiento de la vía en el sector conocido como la Unión, ocasionado por un túnel antiguo por debajo de la vía, hecho por mineros ancestrales al realizar explotación por Guaches, explotación caracterizada por un pozo vertical y túnel con entibado de madera (apuntalamiento) del área excavada, que una vez explotada se abandona y causa después de que se pudre la madera, derrumbe del túnel y un fenómeno en superficie que en términos mineros se llama SUBSIDENCIA, que es el hundimiento progresivo de la superficie, fenómeno que muestra de manera semejante lo que pasa con la socavación del suelo que hoy se presenta en las vías de Quibdó en los sitios donde se adelanta la interminable obra de construcción del alcantarillado de la ciudad.
Ocurrió por primera vez sobre la carrera 6 en las vecindades de la anexa al IFEMP, la tierra se abrió, se tragó el pavimento y casi se traga la cancha de basquetbol de la anexa, la cual verán cuartearse a medida que pasan los años, nadie evaluó que pasó, rellenaron, pavimentaron y todo normal, siguió ocurriendo secuencialmente de manera puntual con hundimientos en la carrera 6 con calle 30, se rellena en varios sitios y se pavimenta y hoy hay otro hundimiento en progreso, y ocurre de manera grave por segunda vez, sobre la calle 30 entre carreras 5 y 6 y a nadie le preocupa, siguen haciendo el alcantarillado sin mirar porque se socavo el área, ni siquiera la posible afectación de la tubería de acueducto importa.
Parodiando la frase del refrán “A la tercera va la vencida”, diríamos que a la tercera va el desastre y se darán por enterados de la gravedad del problema cuando las calles intervenidas empiecen a hundirse y ya no haya contratista a quien reclamar o póliza de estabilidad de obra que hacer efectiva.
Por lo observado, sin conocer ni el contrato, ni los pormenores de la obra, parece que la construcción del sistema de alcantarillado de Quibdó, se planeó realizar mediante el sistema de tubería sin zanja que permite instalar, la red de alcantarillado sin necesidad de abrir zanjas en la superficie; en lugar de romper calles, o destruir pavimentos para excavar zanjas profundas, se usó imagino sistemas teledirigidos de hincado de tubos para colectores de aguas residuales en el cual un cabezal de corte frontal avanza excavando el terreno mientras gatos hidráulicos empujan los tubos desde el pozo de partida hasta el siguiente pozo de registro (cámara de inspección – Manhole).
Todo indica que el sistema de construcción mediante tubería sin zanja, presento problemas que retrasaban el avance de la obra por el continuo derrumbe de la zona perforada, porque en algunos sectores intervenidos la geología, está dominada por antiguos depósitos aluviales y rellenos antrópicos heterogéneos compuestos por una matriz de grava y arena no cohesiva, por lo cual se recurrió a la instalación de la tubería, utilizando lo que en esa obra llaman túnel minero mediante excavación manual con entibado en madera.
El sistema de construcción que emplean permite instalar la tubería dentro de un túnel de sección trapezoidal o rectangular, a medida que este avanza entre los puntos de inspección (manholes).
Una vez se culmina la instalación de la tubería, se procede mediante relleno hidráulico (imagino) a llenar los espacio entre el túnel y la tubería, el cual se puede compactar en el piso del túnel y paredes hasta el nivel de la tubería, pero difícilmente hacia el techo debido a la naturaleza suelta, heterogénea y saturada del suelo aluvial, por lo que se pueden presentar colapsos súbitos y formación de cráteres como ha venido ocurriendo, debido la pérdida de finos (arena), y la saturación excesiva por agua freática que provocan el desplome repentino del techo de la excavación ocasionando hundimientos bruscos y profundos en forma de cráter que se constituyen en un peligro crítico para la seguridad vial, los ciudadanos y pueden comprometer vehículos.
Igualmente pueden ocasionar rotura de tuberías de acueducto, asentamientos en las cimentaciones superficiales de viviendas o estructuras vecinas.
Bajo este panorama me atrevería a decir que es posible que la seguridad y estabilidad de la obra en su estado actual es nula y que originara a futuro colapsos estructurales y hundimientos viales en las calles intervenidas y haría necesario que la Alcaldía de Quibdó y la Contraloría General de La Republica se den por enteradas y exijan para liquidar esta obra al Fondo Todos Somos Pazcífico, al menos un diagnóstico superficial utilizando GPR (Ground Penetrating Radar o Radar de Penetración terrestre) para identificar vacíos u oquedades, zonas saturadas de agua o discontinuidades en la subbase del pavimento, y de presentarse, exigir rellenar y consolidar la totalidad de las cavidades y evitar a futuro el hundimiento y colapso en las vías intervenidas.
Ante la indiferencia generalizada por casos como este, diría que la palabra que nos define a nosotros los Chocoanos, no es ESTOICOS, es a todas luces INDOLENTES.



