Las intensas lluvias han desbordado el río Atrato en su zona baja en el Chocó, sumiendo a más de 37,000 familias en una crisis humanitaria. El agua, que ha alcanzado casi dos metros de altura, ha inundado numerosas comunidades de Riosucio y Carmen del Darién, dejándolas sin acceso a alimentos, refugios seguros ni servicios básicos.
Los puestos de salud en Riosucio están bajo el agua, y las plantaciones agrícolas, vitales para la subsistencia, están devastadas. Las fiestas patronales de la región fueron canceladas ante la magnitud de la tragedia.
Comunidades enteras permanecen confinadas, con ríos y bocas obstruidos que agravan la situación.
Desde el paro cívico del año 2000 el gobierno nacional se comprometió a instalar una draga permanente en el Bajo Atrato, pero a la fecha sigue incumplido.
Los niños, niñas y adolescentes son los más afectados, y sus voces se suman al clamor de líderes sociales como Alexander López Moreno, quien, en un desgarrador video con el agua hasta los brazos, expresó: “Señor presidente Gustavo Petro, ministra de Medio Ambiente, ministro del Interior: ¡Chocó y el Bajo Atrato también son Colombia! Estamos inundados y necesitamos ayuda urgente”.
Líderes sociales y políticos exigen al Gobierno Nacional una respuesta inmediata para priorizar la atención a los menores y proveer asistencia humanitaria. La región, azotada por esta catástrofe, espera acciones concretas para mitigar el sufrimiento y recuperar lo perdido.




