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Carlos Andrés Gómez Hinestroza, jugador de Millonarios y próximo a cumplir 20 años, fue el autor de dos goles en el partido contra Santa Fe, su segundo doblete seguido.
Este joven extremo, de grandes condiciones, es quibdoseño, se formó deportivamente en el Club Real Quibdó, club al que llegó a los diez años de edad, e hizo parte de la selección Chocó en el 2015 y 2018.
En solo 180 minutos, Carlos Andrés Gómez pasó de ser un extremo con proyección a pelear seriamente por consolidarse en la alineación titular de un Millonarios que lleva meses ilusionando con su juego, pero que ahora quiere presentar credenciales para conseguir un título después de casi cinco años.
Carlos Gómez resultó clave para ganarle como visitante a Cortuluá y, el sábado, para que Millonarios se quedará con la victoria en el clásico 307, contra Santa Fe en El Campín. Más de 30.000 espectadores celebraron ese día por cuenta de Gómez, que anotó, en menos de ocho días, su segundo doblete como profesional.
“Hicimos las cosas de la mejor manera. Sé que es muy bonito ver esta hinchada que nos apoya en todo momento, quiero dedicarles el triunfo a ellos, que lo merecen”, declaró Gómez.
El joven futbolista quibdoseño muestra dos virtudes que llamaron la atención: primero, la velocidad, para aprovechar los contraataques en los partidos en los que los rivales se le iban encima a Millos. Y segundo, una gran habilidad que, sumada al estilo de juego que imponen Mackalister Silva y Daniel Ruiz, era un gran complemento.
Sin embargo, a Gómez le criticaron muchísimo la falta de definición. Cada vez que quedaba de frente al arco, aplicaba la misma fórmula, el remate con potencia, que terminaba estrellándose en el cuerpo del arquero o lejos de la portería.
Debió esperar 17 partidos para anotar su primer gol, contra Patriotas, en Tunja.
Pero este semestre ha sido distinto. Gómez se quedó con la posición de titular y Gamero le entregó la confianza. Y los goles comenzaron a aparecer, gracias al esfuerzo del trabajo entre semana para mejorar la definición, con el DT y con el entrenador de delanteros, el legendario Arnoldo Iguarán.
Marcó dos en la Copa Colombia, contra Fortaleza y Medellín, y lleva dos dobletes seguidos, en los que ha mostrado que su repertorio es variado: toque con borde externo, ubicación hacia un poste y hasta uno bañando al portero Ernesto Hernández, de Cortuluá.
El director técnico Gamero no deja de exigirle y de pedirle constancia para crecer aún más.
“Es un muchacho que nosotros, especialmente el cuerpo técnico, lo tratamos como un jugador más. Aquí se mima al jugador, pero con trabajo y dedicación, humildad. Él lo que tiene es eso, es humilde, tranquilo y lo arropamos”, dijo el samario tras ganar el clásico.
“Solo no va a ser bueno, no va a triunfar. Buscamos que sea un jugador de Selección, para Europa. Tiene cosas por aprender, mejorar y escuchar. Va bien y no solo es para Millonarios, es para Colombia”, agregó Gamero.
“Es un trabajo que me han venido haciendo mis compañeros, que me han cogido como a un hijo, los profesores, Arnoldo, el profesor Gamero, que me han ido trabajando día a día”, señaló.




