«Es un relato, una biografía cantada», dijo el director de esta película.
Dirigida por Luckas Perro, la película ‘Cantos que inundan el río’ hace una exploración de uno de los episodios más dolorosos en la historia de Colombia: el ataque a Bojayá, ahora desde la mirada de las cantadoras, de ese perdón y reconciliación a partir del proceso de paz.
“La música envolvía todo el ritual, la música era necesaria y lo que van a encontrar en la película es no solo una suerte de relato biográfico, es un relato, una biografía cantada”, dijo el director de ‘Cantos que inundan el río’.
Oneida aprendió desde niña a cantar alabados, cantos fúnebres con los que las comunidades afro despiden a sus muertos para que tengan un buen retorno al lugar de las almas. A los ocho años una serpiente devoró su pierna izquierda, obligándola a quedarse para siempre en Pogue, su pueblo, un lugar enclavado en la selva al que solo se puede acceder por el río Bojayá.
En 2002, su territorio vivió uno de los hechos más infames del conflicto armado colombiano; la masacre de Bojayá, donde más de 100 personas fueron asesinadas en la iglesia del pueblo, mientras se resguardaban de combates entre guerrillas y paramilitares.
Para luchar contra el miedo, Oneida se hizo compositora y uso las melodías de los alabados tradicionales para elaborar nuevas canciones que narraran los horrores vividos por su gente.
Hoy sus cantos y los de todas las alabadoras de Bojayá, representan el clamor de paz de una región que canta su pasado para construir un presente inspirado en la dignidad y la esperanza.




