
Como inicio de la programación de la conmemoración de los 20 años de la masacre de Bojayá se inauguró en Nueva Bellavista en el día de hoy, 1 de mayo, una casa-pasaje que tiene nueve habitaciones y un auditorio para cien personas.
Mañana, 2 de mayo, se realizará el conversatorio «Bojayá y Chocó entre la guerra y el olvido». Abid Manuel Romaña, coordinador del Foro Interétnico Solidaridad Chocó, Fisch, participará con una exposición sobre la persistencia de la crisis humanitaria, la implementación del acuerdo de paz, especialmente el punto 5 que integra el sistema de la verdad justicia y paz reparación y no repetición.
El 2 de mayo de 2002 ocurrió la atroz masacre de Bojayá, Chocó, en la que murieron en la Iglesia de Bellavista más de 70 personas, muchas de ellas mujeres y niños en medio de una confrontación armada entre las Farc y los paramilitares.
Varias organizaciones sociales y estatales se han unido a esta conmemoración que tiene un mensaje de resistencia y reconciliación para el país.
«La conmemoración significa para nosotros vida. Por eso decimos que los muertos de Bojayá son nuestros muertos, ellos hablan y nos dan la fuerza. Esto significa para nosotros conservar memoria porque lo hacemos para no olvidar», manifestó Máxima Asprilla, integrante de la Asociación de Víctimas de Bojayá.
Entre las actividades más destacadas se realizará una eucaristía presidida por monseñor Darío de Jesús Monsalve, arzobispo de Cali y la proyección de la película ‘Cantos que Inundan el río’, una producción cinematográfica rodada en Pogue, corregimiento de Bojayá y que se suma al llamado de la comunidad para el cese de la guerra, la búsqueda de una vida digna y en paz para la región.
La cinta que reconoce a los bojayaseños como grandes maestros de la paz ganó recientemente el premio a mejor documental en el Festival de Cine Latino en Toulouse, Francia.
A propósito de la conmemoración varias entidades han hecho un especial llamado frente a la compleja situación humanitaria que vive el Chocó en municipios como Nóvita donde ya las comunidades llevan varios de confinamiento por enfrentamientos entre grupos armados ilegales.
«Urgimos por la protección de la vida de los habitantes de esta zona a través de: la presencia integral del Estado, la reparación colectiva, la plena implementación del Acuerdo de Paz –en particular el capítulo étnico-; la garantía de los derechos económicos, sociales y culturales de la población; la búsqueda de las personas desaparecidas en razón del conflicto armado, así como por hechos posteriores a la firma del Acuerdo de Paz; y el desmantelamiento de los grupos armados no estatales», expresa un comunicado suscrito por la Comisión de la Verdad, la Jurisdicción Especial para la Paz, la Unidad de Búsqueda de Personas Desaparecidas, el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos y la Coordinación Regional del Pacífico Colombiano.




