La mayoría de las ayudas y elementos contra el COVID-19 que llegan al Chocó, y algunas veces personal sanitario, son transportadas por pilotos voluntarios colombianos. En la imagen, del pasado 10 de junio, se observa a los pilotos Roberto Herrera, Miguel García y Ernesto Pérez, miembros de Aeroclub de Colombia, descargando kits de protección y muestras de coronavirus en al Aeropuerto El Caraño de Quibdó.
Todos los días, pilotos del Aeroclub de Colombia prestan el servicio de manera voluntaria y despegan del aeropuerto Guaymaral en Bogotá para llevar en sus aviones ayuda contra el coronavirus a las regiones más remotas del país.
«En el Aeroclub estamos colaborando con la Presidencia para ayudar a las regiones más apartadas desde el punto de vista médico y llevando toda clase de kits de protección. Traemos muestras de coronavirus para que sean analizadas», dijo el piloto Manuel Antonio Lince.
Para atender la emergencia en los sitios más recónditos del país, estos pilotos han hecho desde el 27 de marzo, dos días después del inicio de la cuarentena, más de 500 horas de vuelo en cerca de 200 viajes.
«Todos los días el Instituto Nacional de Salud nos dice que necesita traer o llevar muestras de Mitú, de (Puerto) Carreño, de Leticia, y a esas regiones vamos», detalló el piloto y socio del Aeroclub Ernesto Pérez, citando algunos de los lugares más apartados de la geografía nacional.
Las ayudas viajan a bordo de 27 aviones privados que, a diferencia de los del Gobierno, tienen la capacidad de llegar a todas las regiones de Colombia, incluso donde las infraestructuras aeroportuarias son precarias.
«La gran mayoría somos empresarios que estamos dedicados a otras funciones (…) pero en este momento, con esta facilidad que tenemos de acceder a muchos sitios, estamos dedicados a esta misión», aseguró Pérez.
Quienes por sus complicaciones necesitan viajar en aviones ambulancia dependen de la disponibilidad de las pocas unidades medicalizadas que hay en el Chocó, de contratar el servicio privado o incluso de someterse a un penoso viaje de 230 kilómetros por carretera entre Quibdó y Medellín que dependiendo del estado de la vía puede tardar hasta diez horas.
Un enfermo por la COVID-19 tuvo el pasado miércoles la suerte de que lo embarcaran en avión a Medellín en la misma pista donde los pilotos del Aeroclub de Colombia descargaban material médico.




