Por Ely Gómez Ortega

Presentación por Neftalí Rengifo Yurgaqui
Con la permisiva licencia que dispensan las redes sociales para reproducir temas de autores que consideramos interesantes, reconociendo siempre su autoría y respetando la fidelidad en la reproducción de sus escritos, me atrevo a compartir una crónica del Dr. Ely Gómez Ortega que publicó el 28 de abril de 1992 como un especial para “Calidad de Gente”. Fue republicada por la red en el 2023 con motivo de los 51 años de la iniciación de clases en la Universidad Tecnológica del Chocó ‘Diego Luís Córdoba’.
El 6 de marzo de 1972, fecha memorable por el acto protocolario de fundación real de la Universidad Tecnológica del Chocó, al materializar de hecho, -en contra de lo ordenado por el Icfes y el MEN-, el mandato contenido en la ley 38 de 1968 que la creó
Este día coincide con el aniversario del natalicio de nuestro Nobel de literatura Gabriel García Márquez, de quien vale la pena rescatar para esta remembranza en el campo de la educación, el final de su discurso en ceremonia de la Misión de Ciencia, Educación y Desarrollo, (1994) titulado «Por un país para los niños», que igualmente podría reclamarse para el resto de la población:
«La Misión de Ciencia, Educación y Desarrollo no ha pretendido una respuesta, pero ha querido diseñar una carta de navegación que tal vez ayude a encontrarla. Creemos que las condiciones están dadas como nunca para el cambio social, y que la educación será su órgano maestro. Una educación, desde la cuna hasta la tumba, inconforme y reflexiva, que nos inspire un nuevo modo de pensar y nos incite a descubrir quiénes somos en una sociedad que se quiera más a sí misma. Que aprovecha al máximo nuestra creatividad inagotable y conciba una ética -y tal vez una estética- para nuestro afán desaforado y legítimo de superación personal. Que integre las ciencias y las artes a la canasta familiar, de acuerdo con los designios de un gran poeta de nuestro tiempo que pidió no seguir amándolas por separado como a dos hermanas enemigas. Que canalice hacia la vida la inmensa energía creadora que durante siglos hemos despilfarrado en la depredación y la violencia, y nos abra al fin la segunda oportunidad sobre la tierra que no tuvo la estirpe desgraciada del coronel Aureliano Buendía. Por el país próspero y justo que soñamos: al alcance de los niños».
La iniciación de clases en la Universidad Tecnológica del Chocó ocurrió el 7 de marzo de 1972, día que coincide, -como para iluminar aún más con otra estrella el camino de la UTCH en el campo de la educación-, con el aniversario del natalicio de Gabriela Mistral, seudónimo de Lucila Godoy Alcayaga, quien fue poetisa, diplomática, profesora y pedagoga chilena. Por su trabajo poético, recibió el Premio Nobel de Literatura en 1945.
Por coincidencias del destino, el día 7 de marzo es también el cumpleaños de este humilde servidor, quien como estudiante de la Universidad de Córdoba y maestro de primaria en esos momentos, me regocijé con la noticia de tan magno acontecimiento de inicio de clases en la UTCH, abriéndose el camino para el esperanzador progreso de mi querido terruño y la superación de mi gente.
El Dr. Ely Gómez Ortega fue uno de los ilustres cofundadores de la UTCH a quien los chocoanos debemos gratitud perenne por haber integrado esa pléyade de emprendedores que visionaron y pusieron en marcha la obra más importante para el progreso del Chocó y la superación anhelada por muchos de sus habitantes, como lo es su preciada Alma Mater.
Su aporte como profesional del Derecho, magistrado del Tribunal Superior del Chocó y profesor de la UTCH, además de columnista en medios alternativos de comunicación, se encuentra registrado en los archivos del plantel educativo y en los libros «Reseña Histórica de la Universidad Tecnológica del Chocó ‘Diego Luís Córdoba'» de autoría del también profesor fundador César Rivas Lara (El Monsieur) y en el libro «El Gran Chucho Lozano» de autoría del suscrito soñador, como homenaje en vida al Dr. Jesús Antonio Lozano Asprilla, primer rector e igualmente cofundador de nuestra Universidad.
No sobra enfatizar para claridad de los lectores y especialmente para los confundidos, que los hay bastantes, que la UTCH NO fue fundada por Diego Luis Córdoba, sino creada mediante la ley 38 de 1968 de autoría del congresista conservador antioqueño Joaquín Estrada Monsalve en honor a su colega y amigo Diego Luís Córdoba quien falleció en México el 1 de mayo de 1964.
A continuación se transcribe la crónica aludida que complementa muy bien, con fiel narración y rico lenguaje ameno, los artículos redactados en los libros ya citados:
Así fueron las primeras clases de la UTCH

Por Ely Gómez Ortega
(52 Aniversario de la UTCH)
El lunes 6 de marzo de 1972 se inició en el Chocó una nueva era: tomó forma la universidad ‘Diego Luis Córdoba’. En un acto sencillo y sobrio, pero espléndido por su trascendencia, 208 estudiantes con ansiedad escucharon las palabras de quienes intervinieron en la ceremonia inaugural realizada en el Colegio Carrasquilla a partir de las 7 de la noche.
Estuvieron presentes por invitación especial, el señor Gobernador Dr. Diego Córdoba Zuleta, el señor Secretario de Educación, Lic. Libardo Rentería Ledesma, el señor Comandante de la Policía Nacional, Coronel Álvaro Edmundo Bernal, el señor Subcomandante, Mayor Fulton Velásquez, el Rvdo. padre Octavio Suárez en representación personal de su E., el Sr. Obispo Pedro Grau Arola, varios fundadores de la institución y numeroso público.
Como primer número de tan sencillo acto cultural, un grupo de estudiantes entonó el himno al Chocó, del profesor Julio Ramos, que empieza “Chocoanos despertemos reclama el mundo entero ardiente...”.
No podía ser más oportuno el momento de esas palabras. Hubo tres discursos entre los intervalos musicales y poéticos. El primero estuvo a cargo del Sr. Presidente del Consejo Directivo, Dr. Luis Augusto Córdoba Mena, uno de los pioneros de esta magna obra. En frases emocionadas y elocuentísimas narró el vía crucis de la Universidad del Chocó, los antecedentes de esta realización; el Comité Cívico, las luchas e incomprensiones, los malos entendidos, la decisión y la entereza de los gestores, los inconvenientes y las voces de aliento, las palabras pesimistas y las incrédulas, las cartas y telegramas, las personas llamadas a colocar su grano de arena, las visitas del ICFES y de Manducación, la colaboración ciudadana y de las juntas de acción comunal, el apoyo de los municipios y del departamento, el auxilio de algunos parlamentarios (Manuel Mosquera Garcés, $200.000, Daniel Palacios Martínez, $200.000, Ricardo Eleázar Valencia, $25.000 e Isaac Sánchez Palau, $ 30.000).
El Dr. Córdoba facturó un discurso histórico. Después intervino el señor Dr. Jesús A. Lozano A., otro de los pioneros de esta colosal obra (Primer rector de la Institución). Sus palabras presentaron el panorama de la problemática que vive el Chocó, preñado de contrastes y de paradojas y carente de los elementales servicios.
Dijo que “el Chocó tiene ya 25 años de vida como departamento, y son 25 años de vida que nos hemos pasado sin hacer nada”. Y agregó: «Esta Universidad del Chocó no se puede entender como una fábrica de profesionales en serie, sino que su misión consiste en servir de motor de cambio y liberación de la miseria, el abandono en que vive el Chocó”. Fue un discurso filosófico.
Por su parte el señor gobernador contestó a los oradores citados e hizo un altísimo elogio de las personas que de una u otra manera contribuyeron a forjar esta Universidad, “una de las obras que hacía falta en Quibdó y que todos los chocoanos debemos apoyar sin reticencia, ni distingos”, dijo en uno de sus apartes. Al concluir declaró abierta las actividades académicas, deseó a los estudiantes y a las directivas éxito en la vasta labor que se iniciaba por primera vez en la historia del Chocó.
Intervino la señorita Eyda Caicedo Osorio, con una poesía folclórica chocoana de la inspiración de su ilustre padre el vate Miguel A. Caicedo, cofundador de la Universidad. La “Marcha Final” estaba contemplada en el austero programa y fue así como terminó la inauguración. Algunos recrearon su euforia, en pequeños grupos por fuera.
Al siguiente día, el martes 7, se abrieron los juegos; desde las 6 de la tarde los primeros universitarios locales hicieron su entrada triunfante y optimista al Colegio Carrasquilla, que gracias a la generosidad de su dinámico rector, Lic. Auro Torres, volvió esta vez a ratificar su merecidísimo título de Alma Mate” de la cultura chocoana, albergando en calidad de huésped en sus aulas a esta reciente Universidad.
Era increíble el espectáculo que se presenciaba: las damas ataviadas con los más elegantes trajes en todos los estilos de la última moda (y son elegantes las chocoanas), entraban unas parsimoniosas, otras apresuradas, pero con paso firme y decidido, los varones ya en cicla, ya de a pie, también llegaron a pasos rápido o lento, nadie quería perderse la primera hora, se subieron al segundo piso ellos y ellas fundidos en el mismo entusiasmo de idéntico rótulo: estudiantes.
El colorido era magnífico, el ambiente como de fiesta y hasta la tarde brillante y fresca, enmarcada esta nueva era del Chocó. Vivimos una feria, una feria intelectual, en la que este pregunta donde queda tal o cual departamento; el más allá inquiere por los horarios; unos dialogan con el rector Jesús A. Lozano Asprilla, en tanto que un profesor da indicaciones a varios estudiantes; en todas las aulas ya se escuchaban llamados a lista, los catedráticos se presentan e intercambian ideas con los universitarios, y dictan sus primeras clases; los alumnos a la expectativa se acomodan lo mejor que pueden; la ansiedad crece con la hora; el campanero (don Silvestre Serna) quien es un símbolo para las generaciones estudiantiles, vigila los pasos del reloj, dos mujeres improvisan una cafetería, se ve a algunos subir y bajar las escaleras, los rezagados corren a ubicarse, por allá alguien pide tiza por favor, se oye el chirriar de pupitres, por acá un curso cambia de salón; en un aula colocan en otra pared el tablero y en la vecina ponen lo que le corresponde hacer e inclusive un poco más, parece que nos encontramos en una colmena de muy laboriosas abejas.
De pronto ¡tan! El campanazo de la primera hora nos sorprende; los estudiantes se buscan por diferentes nexos, a contarse su primera hora universitaria, comentan las impresiones, las palabras no les alcanzan a expresar lo que sienten y lo que piensan; que esto, que aquello, que el profesor tal, la materia, el método, no hay comentarios que no hagan ni cosa que no digan emocionados, digo mejor entusiasmados hasta lo inefable.
En este vaivén intelectual, de nuevo el campanazo que indica la segunda hora, vuelven a sus aulas a escuchar y a tomar apuntes a otro catedrático. La tranquilidad reina, y así se va la primera noche universitaria en Quibdó. La Universidad del Chocó ha nacido. Se termina esa jornada; estudiantes profesores y directivos salen con las más diversas opiniones y pletóricos de alegría a sus residencias, donde los esperan sus padres, hermanos, esposos, familiares y les cuentan sus primeras experiencias universitarias. Las esperanzas son inmensas. No falta quien de contento se tome sus platinazos.
En los días posteriores las actividades continúan su desarrollo normal, pero de repente una de esas noches, el apagón. Nadie se inmuta; ya estamos acostumbrados; se compran velas y con ellas se dictan las clases, y aparece como si las tinieblas avivaran el entusiasmo tanto a profesores como a estudiantes; nadie retrocede, sino que avanza con entereza en busca de la ciencia para la superación. Los apagones se suceden con cierta regularidad y no hay quien desfallezca. Después el servicio de energía eléctrica se normaliza, gracias a la extraordinaria colaboración del Dr. Aguilar. Las clases siguen y luego las pruebas semestrales del primer período académico.
Son dignos de aplausos los profesores y estudiantes en su totalidad, por su constancia, su tenacidad, su responsabilidad. Ni la lluvia, ni la oscuridad los acobardó para el cumplimiento de sus respectivos deberes. Mil felicidades, porque ustedes, han empezado el cambio del Chocó, y con este gesto están mandando a recoger la vieja teoría de que el chocoano es perezoso e incapaz de resolver su propio destino.
PD: Felicitaciones UTCH por su cumpleaños número 52 el 6 de marzo de 2024 y por la radicación en la Cámara de Representantes el pasado 29 de febrero del proyecto de ley que propende por una UTCH Interétnica, Intercultural y Biodiversa. Ojalá se haga realidad para beneficio de la institución y del pueblo chocoano que tanto lo necesita. ¡Felicidades!




