





Foto Gustavo Torrijos Zuluaga, Reportero Gráfico
Camilo Alzate González / @camilagroso
Para sacar sus productos los campesinos del río Tamaná arriesgan la vida cada semana enfrentando la corriente. En balsas rústicas de troncos y bejucos amarrados deben navegar desde los caseríos más remotos del río hasta Nóvita, Chocó, donde comercializan desde racimos de plátanos y chontaduros, hasta reses y cerdos vivos.
Más de 150 personas han muerto ahogadas en naufragios y accidentes en el río, de acuerdo con los pobladores. La comunidad de Santa María de Urábara exige que se construya una carretera para “desembotellar” la región.
Foto 1: Los campesinos del río Tamaná enfrentan la corriente en balsas rústicas hechas con troncos y bejucos. Así bajan navegando al municipio de Nóvita, trasportando desde racimos de plátanos y chontaduros, hasta reses y cerdos vivos.
Foto 2: Wilson es el pastor cristiano de Santa María de Urábara, un pueblo del Alto Tamaná. Mientras contempla una balsa improvisada recuerda que más de 150 personas han muerto ahogadas navegando en barcazas como esta.
Foto 3: Santa María de Urábara es uno de los pueblos más remotos del río Tamaná. No cuenta con acueducto ni alcantarillado, tampoco con interconexión eléctrica. Sus habitantes reclaman presencia e inversión del Estado.
Foto 4: Los balseros ordenan su carga en raciones. Luego la venderán al menudeo en Nóvita, donde pueden ganar doscientos mil pesos libres o más si tienen suerte.
Foto 5: Varias horas de navegación con rápidos y remolinos les esperan. En la mitad del trayecto hay una caída de agua conocida como «el salto», en donde los botes deben hacer trasbordo de sus pasajeros.
Foto 6: «Tenemos las puertas de Santa María de Urábara abiertas al presidente Petro», dice Rogelio Asprilla, un líder local. Estas comunidades esperan que el nuevo gobierno construya una carretera para poder sacar sus productos.



