
Por Haidy Sánchez Mattsson, psicólogo quibdoseña residente en Suecia
Las advertencias sobre los peligros del egoísmo y la subvaloración de las tierras del Chocó son inconfundibles en este llamado de atención de Carmen Tulia; un llamado a reaccionar y a no victimizarse, más bien a redirigir la voluntad de cada uno de los habitantes de la región hacia el cambio ¡por un Chocó mejor!
Se acabó el Chocó es el título de uno de los tantos poemas que durante años la maestra y poeta chocoana Carmen Tulia Mosquera de Parra ha escrito, y que ha querido regalarle a su pueblo.
El título de este poema refleja los sentimientos que muchos habitantes de la región experimentan actualmente: nostalgia, tristeza y preocupación. Sentimientos estos que “Maruchenga”, como cariñosamente le dicen en la ciudad de Quibdó a Carmen Tulia, ha querido plasmar en versos, que en realidad nos llevan a un viaje por el Chocó.
Y es que para nadie es un secreto que el Chocó es una región mágica y de muchos contrastes; porque aparte de tener costas en los dos mares: el Pacífico y el Atlántico, de sus potenciales hidrológicos, faunísticos y agroforestales; es uno de los departamentos más atrasados y pobres de Colombia. Pobreza y desigualdad, que hoy en día ha convertido en un foco de violencia y criminalidad a su capital Quibdó.
Oír las palabras de esta experimentada maestra, es como subirse por un momento en una balsa de palabras sencillas, perfectas, impregnadas de la exótica jerga y del acento chocoano. Esta balsa permite por un momento navegar por la realidad de estas hermosas tierras, pero sobre todo es un viaje a las posibilidades, invitando primero a hacer un alto en el camino.
Y es que Carmen Tulia, que durante cuarenta años ha trasmitido con mucha vocación tanto conocimientos como valores a centenares de niños y adolescentes de la ciudad de Quibdó; y que fuera del ambiente escolar ha trabajado con comunidades vulnerables y con personas en condición de desplazamiento forzado, enseñándoles el respeto a Dios, el rezo del santo rosario e inculcándoles valores, siente al igual que muchos otros chocoanos desespero, tristeza y frustración, al ver las barbaries que se están cometiendo en la ciudad de Quibdó. Barbaries compuestas por una serie de actos como asesinatos con sevicia a menores de edad, amenazas, robos y hostigamiento a muchos ciudadanos de la región.
En medio de esta situación ella decidió enviar un mensaje en un poema, que además se volvió viral en diferentes redes sociales. Pues muchos comentarios y reproducciones se hicieron del mismo, pero adicionalmente este poema llegó a despertar en muchísimas personas la necesidad de reflexionar acerca de :¿Qué se quiere para el Chocó? ¿Qué rumbo tomará la región ? ¿Por qué tanto atraso?
Reflexiones que han llevado de igual manera a pensar que si la desunión de los diferentes partidos políticos de la región, la inoperancia, la prepotencia de algunos dirigentes de turno, y la falta de transparencia en el erario público siguen reinando, el Chocó desaparecerá.
Es interesante ver cómo Carmen Tulia, también cuenta en su poema, la decisión que ella tomó en su labor de docente de ya no enseñar a sus alumnos que el Chocó es “tierra abandonada” por el Gobierno nacional porque como en su poema lo dice: ella es consciente de que los recursos sí llegan a la región, pero no se les dan buenos manejos. Realidad que muchos chocoanos conocemos, estamos de acuerdo ¡y nos enfurece!
Con un mensaje profundo por medio de este poema, esta maestra invita a recordar la riqueza hídrica del Chocó, igualmente a pensar que pese a que se tienen ríos tan caudalosos en la región, no existe un buen sistema de acueducto aun cuando el departamento haya recibido en reiteradas ocasiones recursos para esta y muchas otras inversiones.
Y así, las palabras de Carmen Tulia llevan por un viaje a la triste realidad del departamento del Chocó, pero inevitablemente también se nota cómo ella quiere levantar la mirada para encontrar esperanza.
“…Pongan cuidado que nosotros somos ricos, con todo lo que tenemos, madera, oro y bocachico…” proclama Carmen Tulia con orgullo y esperanza.
Esperanza, aquella palabra que repetimos tanto en momentos tristes y de desolación, pero que igualmente queremos conservar y trasmitir a todos nuestros niños y jóvenes. Menores que han pasado por manos de esta maestra y que lastimosamente algunos de ellos no se han salvado de caer en las garras de la violencia y la criminalidad.
Las advertencias sobre los peligros del egoísmo y la subvaloración de las tierras del Chocó son inconfundibles en este llamado de atención de Carmen Tulia; un llamado a reaccionar y a no victimizarse, más bien a redirigir la voluntad de cada uno de los habitantes de la región hacia el cambio ¡por un Chocó mejor!
Y sus últimas frases, adornadas de la autenticidad de la región, que además parecieran el final: “Y cuando pasen los años, que se acabe todo el oro, la piña y el borojó, y le diremos a otra gente con lágrimas en los ojos… allá, allá quedaba el Chocó”; son el comienzo de una reflexión para recordar que el Chocó, como todos los seres, lugares y cosas del mundo que amamos, aún puede ser protegido y cuidado por todos nosotros para poder dejar un legado a nuestros hijos.
“Con mis versos y poemas quiero que se muestre una cara diferente del Chocó ante Colombia y ante el mundo, no la de mendicidad que se ha mostrado desde hace mucho tiempo”.




