
El nuevo balance oficial registra 57 conceptos de demolición, 1.482 viviendas averiadas y 1.251 no habitables.
Los damnificados del terremoto de magnitud 7.4 ocurrido el 10 de agosto de 2026 superviven en condiciones miserables, hacinados en carpas, albergues o casas arrendadas precarias. El gobierno nacional solo ha hecho anuncios retóricos que no se concretan en obras de reconstrucción.
Ochenta y tres días después del terremoto del 10 de agosto de 2026, la reconstrucción de Quibdó continúa enfrentando un importante volumen de necesidades habitacionales y económicas. Un nuevo balance presentado este sábado 31 de octubre por el Gobierno nacional y la Alcaldía revela que todavía hay 908 viviendas pendientes de evaluación.
Las cifras fueron divulgadas por el viceministro de Desarrollo Rural y gerente especial para la reconstrucción del Chocó, José Leonidas Tobón Torreglosa, y el alcalde de Quibdó, Rafael Antonio Bolaños Pino.
De acuerdo con el reporte de la administración municipal, hasta la fecha se habían emitido 57 conceptos de demolición. Además, el balance registra 1.482 viviendas averiadas, 1.251 clasificadas como no habitables y 1.047 destruidas o en riesgo de colapso.
La evaluación de los inmuebles resulta fundamental para determinar cuáles pueden ser reparados, cuáles requieren intervenciones estructurales y cuáles deben demolerse para evitar nuevos riesgos para sus ocupantes y las personas que transitan por sus alrededores.
Los damnificados piden:
1. Reconstrucción inmediata de las viviendas destruidas o inhabitables, con entrega de viviendas dignas, sismo-resistentes y ubicadas en sitios seguros.
2. Reconstrucción y dotación completa de escuelas, centros de salud, acueductos, alcantarillados y vías afectadas.
3. Subsidios de arriendo y ayudas humanitarias mientras se concreta la reconstrucción definitiva (no solo por tres meses).
4. Subsidios y proyectos de reactivación económica a los pequeños productores y comerciantes damnificados, en zonas urbanas y rurales.
El alcalde Rafael Antonio Bolaños Pino señaló que durante la etapa de estabilización, proyectada para aproximadamente seis meses, Quibdó necesita apoyo técnico y operativo para acelerar las intervenciones.
Entre los requerimientos mencionó maquinaria para demoliciones, volquetas para retirar escombros, equipos para clasificar y triturar materiales, operarios y patólogos estructurales que permitan determinar las condiciones de las edificaciones.
Estos recursos son necesarios para avanzar en la intervención de las estructuras comprometidas y facilitar las posteriores labores de recuperación.
La reconstrucción necesita resultados verificables
Las cifras divulgadas muestran la magnitud de la emergencia, pero también plantean preguntas sobre el paquidérmico ritmo de respuesta institucional.
Si existen 908 viviendas pendientes de evaluación y apenas se han emitido 57 conceptos de demolición, es necesario conocer cuál es el cronograma para completar los estudios técnicos, qué entidades están a cargo de realizarlos y qué recursos se encuentran disponibles.
También se requiere establecer cuántas familias permanecen fuera de sus viviendas, cuáles están alojadas con familiares o en lugares provisionales y qué soluciones se han previsto para quienes perdieron definitivamente sus casas.
La reconstrucción exige convertir los compromisos institucionales en viviendas recuperadas, estructuras demolidas de manera segura, negocios reactivados y soluciones habitacionales para las familias que perdieron sus hogares.



