Edición No. 1253. Quibdó, febrero 14 a 20 de 2020

Editorial

Ojo con la educación

Tres protestas estudiantiles en tres sitios periféricos del Chocó han colocado de nuevo en el escenario de la crisis general del Chocó el tema de la educación y la necesidad de atenderla de manera inmediata.

De un lado, se conoció la demanda de los jóvenes de Belén de Bajirá de servicios públicos (ni siquiera tienen energía) y de nombramiento de rector y profesores. Problemática asociada a la necesidad urgente de que la institucionalidad chocoana asuma todas sus responsabilidades legales en Belén de Bajirá.

Esta protesta desnudó una vez más el incumplimiento total del gobierno departamental con la promesa realizada hace tres años de invertir en Belén de Bajirá más de veinte mil millones de pesos.

Otra protesta se dio en Belén de Docampadó, corregimiento de Bajo Baudó, por parte de los estudiantes de la institución educativa Herpa. Allí los estudiantes exigen casi lo mismo; nombramiento de rector, secretaria, el cerramiento del colegio, mejoramiento de la sala de sistemas, escenarios deportivos, profesores de danzas y música, mejoramiento de los baños, laboratorio de Química.

¿Pueden existir peticiones más justas que estas?

Y en Curbaradó los estudiantes también salieron a las calles a pedir casi lo mismo: profesores, laboratorios, reparaciones locativas, ayudas educativas y granja para realizar sus prácticas en atención a su característica de institución educativa agropecuaria.

Con decisión los adolescentes chocoanos se están organizando y realizando justas protestas en pueblos apartados, exigiendo condiciones mínimas en sus colegios y escuelas, y defendiendo su derecho a una buena educación pública. Y se observa el apoyo de toda la comunidad a sus peticiones.

Los gobiernos locales y el gobierno departamental deben atender de inmediato estos acertados reclamos. En medio de la catástrofe regional y observando como el Chocó se desmorona por todos lados, los jóvenes se aferran a la esperanza de su sobrevivencia a través de la educación.

Cansados e indignados por llegar cada día a escuelas y colegios desbaratados, sin sanitarios, sin laboratorios, sin tecnología, con pocos maestros, los estudiantes del Chocó salen de la rutina y la pasividad, se organizan, debaten sobre su situación, hacen carteles y salen a las calles a gritar sus justas peticiones.

¿Dónde quedaron los anuncios de una supuesta “revolución educativa”? ¿Por qué no se informa en detalle sobre la parálisis en la construcción y renovación de varias instituciones educativas, algunas de ellas en el mismo Quibdó?

¿Cómo es posible que la Secretaría de Educación no disponga de lo mínimo en numerosos lugares, es decir de docentes y directivos docentes?

¿Hasta cuándo seguirá el manto de silencio sobre los desastrosos resultados del Chocó en las pruebas Saber 11 y la inacción de medidas para revertir esta tragedia?