Edición No. 1244. Quibdó, noviembre 29 a diciembre 5 de 2019

Editorial

Justo Paro Nacional

El 21 de noviembre se inició el Paro Nacional programado y dirigido por un Comité donde figuran líderes de organizaciones obreras, estudiantiles, agrarias, de pensionados, indígenas, defensores de la paz. En todo el país, en el día y hasta altas horas de la noche, se han realizado a diario multitudinarios desfiles, plantones, bloqueos, cacerolazos, velatones y todo tipo de manifestaciones creativas culturales. Se considera, a una semana de esta protesta, que es la mayor de las que se han realizado en Colombia en toda su historia. Millones de colombianos, verdaderos ríos humanos, exigen un cambio total de políticas al gobierno na-cional.

En concreto el Comando Nacional de Paro entregó al Presidente Duque un pliego de exigencias con trece puntos medulares que condensan la inconformidad general.

Retirar el proyecto de reforma tributaria que otorga mayores gabelas a banqueros y multinacionales, derogar el decreto de holding financiero que posibilita la privatización de más de veinte entidades públicas, como el Icetex, no tramitar la reforma pensional que acabaría el régimen de prima media, no reformas laborales que reducen los salarios, sobre todo la de salarios irrisorios por regiones, disolver el Esmad, cumplir los acuerdos firmados por el anterior y el actual gobierno (allí caben los acuerdos de los paros cívicos del Chocó de 2016 y 2017), revisión de los Tratados de Libre Comercio, implementación de los acuerdos de paz de La Habana, trámite de proyectos de ley anticorrupción, derogatoria del tarifazo relacionado con Electricaribe, políticas ambientales y de protección de los páramos.

Luego de tres décadas de aplicación de políticas nefastas que destruyeron la industria y la agricultura colombiana, en beneficio de las importaciones del extranjero, millones de colombianos deambulan día tras día sin empleo, rebuscándose la sobrevivencia en el rebusque y la informalidad.

El empobrecimiento de amplios sectores de la población es evidente, la desesperanza crece en los hogares, sobre todo en la población juvenil que no encuentra manera de realizar sus aspiraciones. Aumenta el hambre al interior de las familias y a ello se suma la dificultad para estudiar y recibir atención de salud, por un sistema que privilegia el negocio de las EPS.

Llevamos tres años exigiendo el cumplimiento de los acuerdos firmados en el paro cívico de agosto de 2016.

Siguen desfinanciados los proyectos de pavimentación de las vías hacia Medellín y Pereira, incumpliendo el gobierno la asignación de los recursos faltantes para pavimentar más de treinta kilómetros.

Continua desfinanciada la terminación de la via al mar Ánimas-Nuquí y las interconexiones eléctricas o construcción de pequeñas centrales hidroeléctricas en diez municipios del Chocó. Siguen congeladas y sin asignación de recursos la construcción del hospital de tercer nivel y del acueducto por gravedad de Quibdó.

En el Chocó ya se conformó el Comité Departamental de Paro y se han realizado desfiles y cacerolazos. Pero se requiere mayor compromiso y participación.

Todo indica que este justo e histórico paro nacional apenas está en sus inicios y va para largo por la táctica del gobierno nacional de dilatar, reprimir y engañar.

Vinculémonos con mayor ímpetu a este portentoso movimiento nacional para avanzar y lograr mejores condiciones de vida en el Chocó.