Edición No. 1233. Quibdó, septiembre 13 a 19 de 2019

Editorial

Inseguridad y escepticismo

El Chocó continúa su accidentado devenir en medio de una creciente inseguridad y un profundo escepticismo sobre su futuro.

A diario se conocen hechos de violencia en distintos municipios, asociados al atraso económico, el desempleo y el narcotráfico.

Los cinco municipios del Pacífico chocoano, Juradó, Bahía Solano, Nuquí, Bajo Baudó y Litoral de San Juan se han convertido en territorio de disputa de bandas criminales que a sangre y fuego quieren imponer su dominio y así lograr sus ganancias en el tráfico de cocaína hacia Centroamérica y Estados Unidos. Las playas se trasmutaron en lugares de depósito transitorio de narcóticos. En la puja de los delincuentes se presentan enfrentamientos y tiro-teos entre barrios de los cascos urbanos.

Las comunidades locales son presionadas a apoyar la ilegalidad, so pena del confinamiento, el reclutamiento, el desplazamiento o el asesinato. Crecen las actividades marítimas relacionadas con el vil y lucrativo negocio, incluyendo la “pesca blanca”. Y aumentan los homicidios, casi todos de jóvenes desempleados y desesperados por su tragedia.

El gobierno nacional denuncia que cuatro personas siguen secuestradas, entre ellos Tulio Mosquera Asprilla, candidato a la alcaldía de Alto Baudó .

Y paralelo a esta realidad se desarrolla la campaña proselitista con miras a las elecciones regionales del próximo 27 de octubre. Como en una tragicómica obra de teatro, los candidatos a gobernación se desplazan por todos lados, donde solo hay escombros, llevando camisetas, refrigerios e ilusiones. Solo se refieren a frivolidades o cosas superficiales.

¿Qué piensan del manejo del gobierno regional y de los gobiernos municipales de más de un billón de pesos de regalías en los últimos cinco años? ¿Les parece excelente el manejo del alud de contrataciones con un solo oferente y sin control alguno? ¿Que se han dado más de un centenar de contratos para destronque y limpieza de ríos y caminos, y no se conocen resultados? Nada de eso se habla. Ni siquiera se asiste a los debates programados.

Más de diez municipios fueron afectados por el fallido proyecto de gas natural domiciliario, donde literalmente de robaron más de cincuenta mil millones de pesos, pero eso no existe para ningún candidato a gobernación.

¿Que el gobierno nacional redujo el presupuesto para el Chocó y que no incluye partidas para el cumplimiento de los acuerdos logrados en los paros cívicos de 2016 y 2017? Eso no se toca por los candidatos porque su objetivo es usar rodilleras, aplausos y ditirambos cuando vengan los funcionarios nacionales al departamento.

¿Que se incumplió la asignación de recursos para terminar las pavimentaciones a Medellín y Pereira?

¿Cómo así que sigue sepultado el proyecto de acueducto por gravedad para Quibdó? ¿El hospital de tercer nivel? ¿El desastre académico en la UTCH? ¿Los abusos de las EPS? ¿La generalización del treinta por ciento para tramitar cuentas oficiales? ¿La compraventa de avales incluso con asociaciones políticas vinculadas al narcotráfico? Esos no son temas en esta campaña.

Es tan grave el asunto que grandes sectores de la población chocoana han caído en el escepticismo y la incredulidad total, para ellos el cambio político es imposible y optan por el contubernio con el engaño.

¿Que van a controlar el erario otros cuatro años, a despilfarrar otro billón de pesos de regalías, junto a una pequeña mafia de “embilletados”? Háganlo, pero hoy me dan cien mil pesos para calmar los retorcijones de mi estómago.

Inseguridad y escepticismo son dos palabras que resumen la triste realidad actual del Chocó.