Edición No. 1225. Quibdó, julio 19 a 25 de 2019

Editorial

Crece la pobreza en el Chocó

El Departamento Administrativo Nacional de Estadística, Dane, publicó la semana pasada el informe Pobreza Monetaria por departamentos en Colombia Año 2018 donde de nuevo aparece el Chocó en el último lugar, con un índice de 61.1 %.

El Dane califica a una persona con pobreza monetaria en el Chocó si vive mensualmente con menos de 222.032 pesos, es decir con menos de 7.400 pesos diarios. O sea que el 61.1 % de la población del Chocó obtiene menos de 7.400 pesos al día para su comida, transporte, agua, salud, servicios y demás necesidades básicas.

En el año 2017 este índice de pobreza monetaria en el Chocó era de 58.7 %, lo que quiere decir que se retrocedió porque se aumentó la pobreza en el Chocó en el año 2018 en 2,4 puntos. Otro dato que indica que el Chocó va para atrás, como el cangrejo.

Y el Dane tiene otro índice llamado Pobreza Monetaria Extrema donde ubica a la población con menos de 109.606 pesos al mes, es decir, con menos de 3.653 pesos al día. Reléase bien, 3.653 pesos al día. Y en este rango de pobreza monetaria extrema, que debe llamarse indi-gencia, el Chocó también tiene el triste liderato en Colombia con un índice de 34.5 %. ¿Cómo sobrevive el 34.5 % de la población del Chocó con unos ingresos menores a 3.653 pesos al día? ¿Como hace una persona para no morirse de hambre si apenas obtiene menos de 3.653 pesos al día?

Aquí está retratada la realidad del Chocó: indigencia y pobreza de la gran mayoría de su población. Estas irrefutables cifras pulverizan de tajo la demagogia de los gobiernos naciones de Santos y Duque, del gobierno departamental de Johanny Palacios y de los alcaldes municipales.

“El Chocó es prioridad de mi gobierno”, repetían Santos y Ministro de Ambiente. “El Chocó es una tierra que queremos”, repite Duque. Falso. Miremos las cifras. Aumenta el infierno de la pobreza en el Chocó.

“Mi gobierno es la oportunidad para todas las regiones”, repite el gobernador. ¿Oportunidad? Falso. Las cifras indican que aumentó la pobreza en todas las regiones del Chocó.

“Avanzamos”, dicen los alcaldes. Falso. El Chocó retrocede. Las gentes del Chocó cada día tienen menos centavos en sus bolsillos.

Todo el modelo económico, político y social vigente en Colombia ha fracasado. Está diseñado para favorecer al capital extranjero y financiero, a los sectores políticos que viven de la dependencia, la sumisión y la corrupción, y que profundizan la inequidad y la desigualdad.

Se ha destruido el débil sector productivo, urbano y rural, en las regiones donde existió en el siglo pasado. Y en las últimas tres décadas se ha proclamado como panacea el asistencialis-mo, tipo “familias en acción”, que en realidad aumenta la pobreza y niega el real desarrollo. El pueblo no pide una limosna, el pueblo pide empleo digno y para ello se requiere, con apoyo estatal, crear y proteger una base productiva basada en las inmensas posibilidades de nuestro territorio.

En el Chocó se ha invertido, de 2012 a hoy, más de un billón de pesos de recursos de regalías, pero crecen la pobreza y la desigualdad, se dispara el desempleo, la violencia y todas sus lacras consecuenciales. Las regalías se han destinado en su gran mayoría a un reguero de proyectos “de cemento”, de infraestructura terciaria, deshilvanados, inconclusos y sin criterio de impacto regional, que solo favorecen la corrupción y el enriquecimiento de los mandatarios de turno, como pequeñas pavimentaciones, muros o parques.

Es aberrante que con más recursos de regalías aumenten la pobreza, la indigencia, la desigualdad y la inequidad social y regional.