Edición No. 1230. Quibdó, agosto 23 a 29 de 2019

Curiosidades del Chocó

 

Suicidio por una ofensa

Francisco Moreno Mosquera

En 1926 solía navegar por las aguas del río San Juan un enorme vapor llamado “Bolívar”, transportando carga y pasajeros.

En octubre de ese año viajaba en la embarcación una familia adinerada, acompañada de su empleada de servicio, una agraciada morena de 18 años de edad.

Un joven ayudante del “Bolívar” había entablado amistad con la doméstica; los muchachos se enamoraron rápidamente y aprovechaban cada oportunidad para verse a solas y demostrarse su amor.

Cuán lejos estaba el hombre de imaginar que estos encuentros furtivos con su amada serían el preludio de un desenlace fatal.

Era el 11 de octubre, cuando pasaban a la altura de Istmina.

El capitán, muy enojado por las escapadas de su empleado, lo buscó por todo el barco hasta encontrarlo precisamente en la recámara de la joven.

Bastante airado, lo regañó de una forma no solo severa sino también injuriante, tratándolo de ladrón y diciendo que su madre era una prostituta que se vendía por cualquier centavo en las calles de su pueblo.

Al verse humillado de esa manera frente a su enamorada, el muchacho se hundió en una repentina y profunda depresión.

Ella trató de consolarlo, pero de pronto el empleado salió corriendo y se arrojó al río por la ventanilla.

Era de noche, afuera había una tempestad furiosa, con lluvia torrencial, truenos, relámpagos y rayos, el San Juan estaba crecido y embravecido.

Las aguas turbulentas se tragaron al marinero y su cuerpo jamás apareció.