Edición No. 1238. Quibdó, octubre 18 a 24 de 2019

El Chocó de ayer

De la edición 3142 del periódico ABC (marzo 9 de 1936)

Bahía Solano y la república

En reciente edición de El Relator, el gran diario del occidente colombiano, escribe Jorge Zawadzky el comentario que se leerá a continuación, acerca del proyecto del doctor Sanín Villa tendiente a llamar la atención hacia una gran transversal de Tunja a Bahía de Solano, recorriendo territorio antioqueño. Desde Puerto Berrío hasta Murrí.

Zawadzky combate, por heroico y quimérico, ese proyecto y nos menciona amablemente contra Sanín Villa. Pero tampoco patrocina nuestra idea. Y como la tesis suya no nos convence, replicaremos mañana:

“En reciente edición, desde luego por vía informativa, dimos cabida a un interesante artículo de nuestro muy estimado amigo el conocido ingeniero Sanín Villa, hoy miembro de la Cámara de Representantes, sobre las ventajas de una gran ruta automoviliaria que cruzando el país en el sentido oriente occidente llegue a Bahía Solano. El proyecto del doctor Sanín Villa es de aquellos de alcance que pudiéramos llamar formidable, como aquel otro enunciado en los días del conflicto con el Perú de una carretera de Florencia a Leticia. Creemos, sin embargo, que se trata de una concepción utópica. . No ser´´a fácil. Como lo supone el doctor Sanín Villa, darle ahora en bastantes años siguientes los anhelados perfiles de realidad a tal proyecto. La comunicación fácil de Bahía Solano con el pais debe hacerse por el océano. La colonización de Bahía Solano representa un empeño realmente colombianista. La república debe instalar allí un núcleo de compatriotas con la consigna de laborar las tierras de ese litoral en los mejores términos posibles. Carlos Villegas Echeverry es la fuerza de la inteligencia y energía muscular mejor calculada al intento de las afirmaciones de la soberanía nacional en las vecindades de Panamá.

Villegas Echeverry, lo hemos dicho cien veces, está siendo un intérprete fiel de estas necesidades. De Bahía Solano y sus alrededores ha hecho el campo de muy hermosas actividades. Bajo los pliegues del tricolor patrio, ese hombre fuerte e ilustrado, habla allí el lenguaje de un nacionalismo puro y orgulloso. A Villegas Echeverry hay que darle elementos, principalmente aquellos indispensables a establecer la comunicación constante con el puerto de Buenaventura. Sin barcos a su orden, aunque sean muy pequeños, la comunicación estará perennemente expuesta a fracasos y naturalmente a languidecer en el decurso de cortos meses.

El proyecto del señor Sanín Villa, super heroico, implica el cruce del valle del Atrato, inmensa artesa rebosada de agua, por una carretera! No resultan fácilmente ponderables los esfuerzos económicos que semejante obra exigiría al país. ¿Con qué objeto benéfico? Para encontrarse en las orillas del mar con un puerto inferior por todo aspecto al de Buenaventura. Los conquistadores españoles recorrieron esas costas en todas direcciones y al fin optaron la fundación en la isla de Cascajal. Las demás ensenadas, bahías y golfos resultaron inferiores a esta en que echaron sus anclas las frágiles embarcaciones de don Pascual de Andagoya.

Reinaldo Valencia también objeta el proyecto del doctor Sanín Villa en su actual planeamiento, que considera equivocado. El inteligente periodista chocoano opina que la carretera debe llevarse a Quibdó, ya que así se acortaría en 60 kilómetros la salida a Bahía Solano. Nuestros reparos a las ideas del doctor Sanín Villa se concretan a la cuestión medular, casi trascendental diremos, del puerto en el Pacífico. Una fundación de esta clase no se hace sino a base de una cooperación económica que el país no podrá aplicar allí por ahora.

Creemos que el saludable intento de instalar en la costa norte del Pacífico un foco que de aliento y via a los requerimientos de loa soberanía nacional, puede echarse ahora a perder si le asignamos al programa las proporciones muy hermosas en verdad, pero desmesuradas del ingeniero Sanín Villa.

Los cauces hacia el Caribe y el Pacífico, por las cuales se movilizan hoy las grandes fuerzas comerciales del país, abiertos en el decurso las cuatro centurias, no será fácil reemplazarlos mediante la construcción de una carretera como esta, que prende los entusiasmos del distinguido profesional de la Montaña. Hay que regresar de la quimera.

La vía al Pacífico.

A pesar de la curva que tiene la vía Bogotá-Ibagué-Pereira-Riosucio, aprovechando la vía férrea hacia Girardot, y luego la carretera hasta Riosucio, resultaría más corta aún que la transversal del doctor Sanín Villa, y le llevaría la na nuestra la enorme ventaja de que están por construir solamente el sector Riosucio-Caramanta (25 km) y Bolívar-Tutunendo (125). Eso para estar en la orilla derecha del Atrato. A la del doctor Sanín Villa le faltaría todo el sector de Concordia a Murrí, por selva bravía, jamás transitada, al paso que entre Riosucio y Caramanta avanzan trabajos de construcción y el tránsito entre Bolívar y Tutunendo se hace por un camino de herradura como no lo hay en el país, y en el cual se trabaja, para convertirlo en carretera, por cuenta de la nación, en una forma no tan activa como se quisiera, pero se trabaja.

En otro lugar publicamos el proyecto tal como se aprobó en la Cámara de Representantes, después de un pugilato parlamentario entre los representantes Sanín Villa y Diego Luis Córdoba, en que triunfó el ben sentido de la Cámara, al negar la disposición egoísta del representante Sanín y aprobar la de nuestro aguerrido coterráneo, que logró imponerse con la fuerza de sus argumentos, y la justicia de la causa.

Tenemos fe en que toda maniobra en contra del proyecto del doctor Córdoba, que abre perspectivas para todo el país, fracasará irremediablemente en el Senado de la República.