Edición No. 1253. Quibdó, febrero 14 a 20 de 2020

El Chocó de ayer

De la edición 3155 del periódico ABC (Abril 8 de 1936)

Fue sancionada la ley sobre carretera de Bahía Solano-Atrato

El Congreso tendrá sesiones por varias semanas más

El Poder Ejecutivo devolvió con la sanción legal la ley por la cual se dispone la construcción de una carretera de Bahía de Solano al Atrato y la canalización de las bocas y del curso de este río.

Por el curso que toman los debates, ya que en el Senado han encontrado resistencias algunas modificaciones introducidas por la Cámara al acto legislativo, y por otros detalles, se sabe que el congreso tendrá resistencia por tres o cuatro semanas más.

 

De la edición 3156 del periódico ABC (Abril 14 de 1936)

Más sobre la aparición

En los pocos días que han transcurrido del presente mes y con motivo de la aparición del Caraño, ha habido más circulación de peatones en el trayecto de la carretera Quibdó-Istmina de esta ciudad, que en juntas todas las demás carreteras del país.

Damas de lo más destacado de nuestra sociedad, que jamás pensaron despojar de medias sus primorosas piernas, ni en someter a sus pies a martirios mayores de los que proporcionan los elegantes Luis XV, han desfilado en estos días, pantorrillas al aire, alpargatas en los pies y casi en su totalidad vistiendo de negro, en romería hacia el santo lugar.

Matronas a quienes sus quehaceres no les permitieron salir siquiera a los balcones a contemplar el desfile de la comitiva presidencial, han podido esta vez dejar a un lado tales quehaceres e ir en romería y bajo todo género de calamidades a contemplar la maravillosa aparición.

Jefes de oficinas, maestros y alumnos de escuelas, directores de colegio con invitadas de honor, colegialas y sencillos artesanos han acudido afanosos y con rostros compungidos a admirar el prodigio.

Magdalenón la descubridora de su santo, es hoy en día algo as{i como una sacerdotisa de Delfos, ante quien ha acudido toda esta pléyade de peregrinos, en demanda de minuciosos detalles sobre los últimos prodigios de su aparición descubierta.

Paulina, la morena de los ojos cuyas miradas han acelerado el ritmo del corazón de más de un peregrino, es para muchos la verdadera aparición, la maga que obra el prodigio de hacer volver la juventud a corazones envejecidos por pasada ilusiones.

Rosendo, el viejito pordiosero a quien la desgracia le llevó a habitar en un lugar retirado, que por virtud del pródigo es hoy la entrada de la vía santa,es considerado como el moderno San Pedro de este segundo cielo al que por circunstancias climatéricas se ha trasladado una gran parte de la corte celestial, y Manuel Reyes, en este su paraíso sin Eva, sufre por no poder tocar siquiera los frutos que cultivó con tanto esmero, porque al decir de todos, y según cree él, es prohibido comer las cosas santas.

Casi todos los peregrinos han quedado convencidos de la realidad de la aparición. Solo los más empedernidos pecadores o los que no han alcanzado la gracia de ser purificados pro las miradas de Paulina, niegan l realidad del milagro.

La fe de quienes han visto tan sublime prodigio es tanta, que ya se ha empezado a atribuir diversas ventajas virtuosas a los elementos tomados en el santo lugar. Las directoras del Colegio Intendencial, por ejemplo, juzgan son sobra de razón, que la leche que vierte el árbol donde se obra el milagro puede ser de enorme utilidad para transformar en prodigiosas las gargantas de las alumnas de canto de la profesora Juana María.

Y fue por conseguir tan milagroso líquido, por lo que en una de estas bellas mañanas las vimos encaminarse al santo lugar acompañadas de sus alumnas y de un bizarro negro que machete en mano, iba dispuesto a extraer la última gota del precioso líquido, que aplicado en dosis pequeñas habrá de obrar el milagro de convertir en Garavellis y Jenes Harlows, a las discípulas de canto de la profesora Juana María, la cantante de Las Margaritas en nuestra radiodifusora intendencial.

Faustico y Raúl Ferrer tienen la creencia (sobre la cual llamamos la atención al doctor Yacup), de que con solo transitar dos veces por la vía santa, o con tomar una pequeña dosis del agua de la quebrada, desaparecerán como por encanto sus voluminosos abdómenes.

Aristo Velarde, Mano Roque, Lalo, Servando y otros muchos, atribuyen a las guayabitas de donde Manuel Reyes, ventajas superiores a las de la cafiaspirina, cabirol y sal de frutas, para el perfecto y rápido desenguayabe.

Si después de este segundo y verdadero relato hay quienes dudan de la veracidad de él, acudimos a los testimonios de los peregrinos que en gracia de Dios han visitado el santo lugar.

Y si todo esto es poco, lo confirma plenamente la peregrinación que desde Medellín ha venido a hacer el doctor Arriaga Andrade, convencido como está de que su tierra es merecedora de tamaña gracia y de que los santos son así de caprichosos por lo cual al informarse, se encamino a contemplar el prodigio que se obra sobre la cruz que hay al pie del lechero de la loma del Caraño, descubierto por Magdalenón, en la cuaresma del año de gracia de 1936.

Peregrino. Abril de 1936.