Edición No. 1230. Quibdó, agosto 23 a 29 de 2019

El Chocó de ayer

De la edición 3128 del periódico ABC (febrero 7 de 1936)

Fue creada una escuela para obreros en Quibdó

Decreto Nro. 51 (febrero 6) por el cual se establece una escuela nocturna en Quibdó y se dan autorizaciones para crear similares en otras poblaciones del Chocó.

El Intendente Nacional del Chocó, en uso de sus atribuciones y considerando:

Que en la ciudad haced falta una escuela nocturna para que a ella ingresen jóvenes mayores de 15 años que, conforme a los programas oficiales, no pueden hacer estudios en las escuelas primarias, y que además existe en la ciudad un considerable número de obreros interesados en concurrir a una escuela de esta clase para aprovechar el tiempo y hacerse aptos, mediante conocimiento siquiera elementales, para la plenitud de la vida ciudadana.

Que el gobierno de la intend3encia considera un deber suyo difundir, por todos los medios de que dispone, la educación popular: y

Que la situación del fisco no permite la creación de esa escuela mediante gasto adicional,

DECRETA

Art. 1. Establécese en Quibdó una escuela nocturna para jóvenes mayores de 15 años, y para obreros, la que funcionará todos los días no feriados, con excepto del sábado, de 7 a 9 de la noche, en el local o locales que señale el director de las escuelas del municipio, en acuerdo con el inspector escolar de la provincia.

Art. 2. La escuela nocturna estará bajo la dirección de todos los señores maestros de la ciudad, con la obligación de servir, sin remuneración especial,bajo el control del director de las escuelas del municipio, que será su director especial, y quien atendrá a su organización, estableciendo una justa rotación en las labores del personal destinado a este efecto.

Art. 3. En la escuela nocturna se enseñarán nociones de castellano (con ortografía y redacción) aritmética y educación cívica, en la cual quedan incorporadas geografía (física, política y económica) e historia patria.

Art. 4. La escuela nocturna comenzará tareas cuando ya haya matriculados no menos de cincuenta alumnos, y será motivo de suspensión temporal en ella, el hecho de bajar de este número en manera visible, la asistencia. La matrícula estará abierta hasta el último día de este mes.

Art. 5. El inspector escolar del San Juan podrá establecer escuelas similares en las cabeceras de los municipios en donde el número de aspirantes a esta clase de instrucción indique su conveniencia.

Art. 6. La dirección de educación suministrará a estos establecimientos los elementos que fueren del caso para su perfecto funcionamiento. Comuníquese y cúmplase. Dado en Quibdó a los seis días del mes de febrero de 1936. Sofonías Yacup, Intendente Nacional. Reinaldo Valencia, director de Educación.

De la edición 3129 del periódico ABC (febrero 8 de 1936)

Volvamos a Acandí por Unguía. Por Julio Abril.

El lector juicios e investigativo que haya seguido todas las ondulaciones de estas crónicas, se preguntaría sobre el contrasentido que implica el viaje a Acandí por Turbo, y nosotros muy listos y sin abundar en pormenores, responderíamos que con suerte adversa se emplean más d quince días,exeptuando la suma gorda de embarques y desembarques en la bahía de Turbo y favorable, descontando lluvias, soles, etc. etc.

Pero si el gobierno de la Intendencia, sea el presente o el futuro,se especializa en la adquisición de un barco, de poco tonelaje siquiera, que haga transportes de carga y pasajeros entre Acandí y Sautatá, entonces podríamos decir, recordando los comentarios pasados, que “este era una región abandonada” porque sería preferible viajar en lanchas que por istmos.

Otra perspectiva saludable para la economía del Chocó que presenta Acandí en la zona de unguía, es la siembra del tabaco, la que en principio tuvo ensanche, pero ya se va aminorando, porque en esto sí se ha distinguido la intendencia, en matar las ideas fecundizantes de ese lejano pueblo.

El acaudalado comerciante portorriqueño José A. Muriente, ha puesto su empeño decidido en vivir de la mejor manera posible, en medio de ideas prósperas para ese sector, secundado por Hoyos Gómez. Pero este gesto de progreso no se mira con entusiasmo, ni se aplaude ni se estimula, sino que entonces se redobla la persecución y se propende por el exterminio, cuando se exige sin rubor alguno por cada kilo de tabaco la escandalosa suma de ochenta centavos oro.

Leamos la relación de Hoyos Gómez: “El cultivo del tabaco sería de cos maravillosa. Los terrenos se prestan, la calidad es magnífica. Por vía de ensayo me propuse —no teniendo ninguna noción sobre ese tópico— cultivar un poquito el año pasado, con el fin exclusivo de ver la calidad que se podría producir y si era comercial. En efecto, yo mismo preparé, envié a Medellín donde fue examinado por el agrónomo y la sociedad de agricultores, con resultados bastante satisfactorios, como puede observarse en revistas de aquella entidad. Al Ministerio envié y nada se me dijo de allá. La mayor parte de los habitantes han querido darse al cultivo dicho, pero como no son bien conocedores de la forma y preparación, no obtienen resultados y de consiguiente la intendencia jamás podrá tener en esta renta un renglón que valga la pena. En un término de dos años, con el cultivo libre, se aprendería y produciríase un tabaco de la mejor calidad, de mercado franco en cualquier parte. Conceptúo que la Intendencia optando por dar vía libre al cultivo del tabaco por dos años, lo fomentaría, porque los cultivadores no correrían el riesgo de perder el tiempo, y el fisco, al cabo de ese tiempo, tendría una renta muy crecida.

Hoy cosecha el tabaco de la peor calidad y no lo venden porque no tiene aceptación, y además hay que pagar un impuesto de ochenta centavos el kilo”.