Edición No. 1225. Quibdó, julio 19 a 25 de 2019

El Chocó de ayer

De la edición 3125 del periódico ABC (enero 31 de 1936)

Un gran debate hubo en la Cámara sobre política social

Diego Luis Córdoba atacó al partido liberal y al gobierno de López Pumarejo por su entorpecimiento del proyecto sobre accidente del trabajo. Le replicaron varios representantes.

Según ellos, Diego Luis Córdoba no ha presentado ni un solo proyecto que favorezca a las masas.

Esta tarde, al abrirse la sesión secreta e irse a discutir el tratado de Comercio con Estados Unidos, la Cámara se constituyó en sesión secreta, la que se prolongó por tres cuartos de hora. Restablecida la sesión pública se aprobó un proyecto de ley sobre alcantarillado de Santa Marta, y luego sobre reforma del reglamento de la Cámara.

El Representante Diego Luis Córdoba presentó un proposición para pedir la alteración del orden del día y se acometiera el estudio del proyecto sobre accidentes de trabajo, que está pendiente desde el comienzo de las sesiones. El Representante Córdoba sustentó su proposición en un discurso que se caracterizó por su violencia contra el gobierno y la representación liberal, a quienes calificó de enemigos del pueblo, y que a cada instante aprovechaban las oportunidades para empeñarse en dictar medidas que iban en perjuicio de las masas, a las que querían engañar miserablemente. Dijo que en el partido liberal no encontraban las masas ningún apoyo y que el gobierno y las autoridades liberales se mantenían aliados de los explotadores del pueblo, y ardían de ira cuando esas masa salían a la reivindicación de sus derechos. Hizo cargos al Ministro de Industrias y al de Gobierno, especialmente al de Industrias, a quien considera como un enemigo del pueblo, puesto que a él se debe en gran parte el que ese proyecto de accidentes de trabajo, en que se encuentra empeñado el Representante Diego Luis córdoba, esté casi muerto, nada más que porque contempla la reparación, en parte siquiera, que se debe al obrerismo.

Al terminar el Representante Córdoba pidió la palabra el Representante Peñaranda Arenas, quien hizo una vigorosa defensa del liberalismo y del gobierno. Al terminar los representantes Ibarra y José Umaña Bernal propuesieron que se destinaran las sesiones matinales del jueves y el sábado para debatir el proyecto de accidentes de trabajo.

El Representante Ibarra, en una brillante exposición expresó que si tanto interés tenían el Representante Córdoba y sus compañeros socialistas, en favor de este proyecto, debían sacudir la pereza y asistir a las sesiones del jueves y el sábado, llegar a las diez de la mañana y hacer el esfuerzo como lo harán los representantes liberales para sacar esa ley, de que es autor el Representante obrero liberal Baquero, y no el Representante Diego Luis Córdoba, socialista, que quiere apropiarse la paternidad de ese proyecto. Hizo una lujosa defensa del partido liberal y del gobierno. Al terminar fue seguido en el uso de la palabra el Representante José Umaña Bernal, quien pronunció un gran discurso den defensa del liberalismo. Expresó que tenía una gran admiración por el Representante Córdoba, por su temperamento de hombre reposado, por su vocación al estudio y por su carácter caballeroso, pero no es posible callar ante la injusticia de sus ataques, sobre todo viniendo de él, que no ha hecho nada, absolutamente nada en favor de los obreros desde su curul. Se ha limitado a hacer una exhibición de campeonato de laringe, en un coctel nebuloso y simbólico, pero sin que se encuentre un solo proyecto presentado por él, que vaya en beneficio del obrerismo, contrastando esa actitud suya con la del Representante Baquero, ese sí genuino trabajador y vocero de las clases trabajadoras que presentó el proyecto sobre accidentes de trabajo que ahora quiere capitalizar en su favor, para aparecer como un apóstol de las reivindicaciones obreras. Y para colmo recuerda que cuando iba a hacerse la elección de miembros de la comisión de asuntos sociales, se desarrolló una verdadera lucha para conseguir esas posiciones, estando entre los aspirantes el Representante Córdoba y muchos otros que se dicen amigos del obrerismo, y ahí está el hecho patente, la queja amarga del Representante Baquero, autor del proyecto quien reclamaba meses después, porque la comisión no verificaba el estudio, o lo hacía tan lentamente que ya él consideraba defraudados los intereses de los trabajadores. Esos son, dijo el Representante Umaña Bernal, los que se titulan defensores de las masas, defensores que no hacen otra cosa que pronunciar discursos agresivos contra un partido tan glorioso, tan servidor del obrerismo como lo ha sido el partido liberal.

La ley de accidentes de trabajo que actualmente nos rige es obra de parlamentarios liberales y se expidió bajo la dominación conservadora, en 1915, cuando el Representante Córdoba no soñaba en ser parlamentario y toda esta legislación obrera es obra del liberalismo, por lo cual salta a la vista la injusticia de los cargos que se han venido a formular en la Cámara.

Refiere el Representante Umaña Bernal que una tarde al asistir a la sesión del concejo de Bogotá pudo notar que la curul contigua a la suya, y que ocupa el concejal comunista, señor Gilberto Vieira, estaba vacía, y como el camarada Vieira es siempre puntual, preguntó por su paradero. Se le respondió que se hallaba en Barrancabermeja, organizando la huelga de los obreros de la Tropical. En ese momento sintió una gran admiración y un gran respeto por ese luchador desinteresado, por ese joven que ocupa una curul en que no hay remuneración, y va a la lucha, se pone a la cabeza de las legítimas aspiraciones obreras, y por eso en ese momento deseó que triunfara, porque estaba en la lucha. Cuán distinta esa actitud gallarda, de la de los revolucionarios de cartón, que creen que la revolución social se hace pregonando utopías demagógicas desde el cómodo sillón remunerado de las curules parlamentarias.

Continuó su defensa del liberalismo. Pidió a los obreros que observaran en que lado estaban sus defensores desinteresados y se levantó la sesión por avanzada la hora.